Grupo Layconsa: la aventura de Agrícola Pampa Baja

Agrícola Pampa Baja, la empresa agroexportadora del grupo, produce palta, uva de mesa, mandarina y granada, y hortalizas diversas.

ENTREVISTA A OCTAVIO PAREDES, PRESIDENTE DEL DIRECTORIO DEL GRUPO LAYCONSA

Juan Carlos Paredes, hijo de Octavio y director gerente de Agrícola Pampa Baja, recuerda que los inicios, en 1999, fueron bastante lentos: “El sistema financiero no daba fácilmente préstamos para proyectos de inversión en agricultura, por lo que tuvimos que empezar poco a poco, con 100 hectáreas al año. Nos tomó diez años desarrollar las 1,200 hectáreas y, paralelamente, implementamos un establo lechero que también fue creciendo. En 2008, ya todo el riego estaba por goteo; en ese año también empezamos con los cultivos permanentes, que son los frutales, porque antes de ello sólo sembrábamos hortalizas. El hecho es que la empresa ha estado creciendo a tasas de aproximadamente 25% al año desde el 2002. Sin embargo, tener tales niveles de crecimiento requiere pericia e instinto; lo más difícil es no caer en la moda. Hoy en día en el Perú se ven casos que pretenden tener éxito siguiendo “la moda” y sembrando 1,000 hectáreas de palta o de uva Red Globe, pero suele suceder que a los tres años tienes que darle vuelta al terreno porque el mercado se saturó, te equivocaste de patrón o de tierra, o las condiciones del clima te jugaron mal”.

¿Hacer agricultura en Arequipa es más complicado que en el norte?
El norte tiene dos desventajas. La primera es que, al flujo de caja de un proyecto en Olmos, Chiclayo, cada diez años tenemos que añadir un año con producción nula, debido al fenómeno de El Niño. La segunda desventaja es que, en el norte, la cosecha de hortalizas se da únicamente de agosto a noviembre, y luego se detiene por las fuertes lluvias de verano; en Arequipa podemos sembrar y cosechar todo el año. Sin embargo, el Norte tiene otras ventajas: menor costo de mano de obra por el momento, periodos vegetativos mas cortos, hemisferio norte mas cercano y diferente periodo de cosecha, que complementa al de Arequipa. En el proyecto de irrigación de Olmos, hemos comprado dos lotes que suman 1,370 hectáreas; vamos a sembrar hortalizas y frutales, y el plan es desarrollar un establo como en Arequipa. Las operaciones en el norte han iniciado este año; actualmente estamos nivelando tierras, perforando pozos y nos encontramos en pleno proceso de formar el equipo de trabajo. Para 2015, ya debemos tener desarrollada gran parte del área cultivable. La inversión estará concentrada durante los tres primeros años y esperamos avanzar mucho más rápido que en Arequipa, porque ya tenemos la experiencia y conocimiento de mercados y procesos. En Chiclayo, los cultivos permanentes que produciremos son uva sin semilla de variedades nuevas, así como palta Hass con patrones certificados.

¿Cuál es la propuesta de valor de Pampa Baja?
El año pasado, como país, en uvas hemos producido alrededor de 40 millones de cajas, que antes no pasaban de cinco. Hoy en día, Chile saca 100 millones de cajas y California, 117; entonces, el Perú ya es un jugador de peso. Cuando yo y mi vecino peruano salimos con nuestra uva, se puede decir que somos “competidores”, porque vamos a ir a competir al mismo mercado. Sin embargo, es otra historia en el segmento de uva de calidad premium y es ahí donde nos enfocamos; si sales con una uva promedio, además de otros productores peruanos, compites con la uva sudafricana, la chilena, etc., y te tienes que pelear por el mercado de 11 a 15 dólares por caja, mientras que la uva top va solita y se vende a más de 25 dólares. Sin embargo, no es fácil lograr producciones consistentes de uva premium.

¿Sigue siendo una barrera la realidad logística en Arequipa?
Los canales de exportación siguen siendo el gran problema de Arequipa. Ica tiene acceso al Callao a solo 300 km además de todos los servicios logísticos a disposición. Chiclayo tiene Paita y el costo y ventajas logísticas deberían ser similares que Ica; a nosotros nos cuesta dos mil dólares más por contenedor este servicio desde Arequipa, dado que Matarani no es una opción por ahora, porque no tiene frecuencia de barcos –y con justa razón, dado que en la región no hay volumen suficiente de envíos–. ¿Cómo le pido a una naviera que detenga su barco para mis 10 contenedores semanales de uva?

Pampa Baja también muestra un liderazgo en el negocio lechero
No sé si somos los principales productores de leche del Perú, pero sí sé que tenemos la mayor productividad de leche por cabeza del país, y entre las top tres de Sudamérica. Estamos con una producción de 41.9 kilogramos por cabeza actualmente, pero el promedio de este año es de 39.7 kg por vaca; tenemos 1,970 vacas en ordeño y producimos alrededor de 85,000 litros diarios, lo que representa el 10% de la producción de la cuenca de Arequipa. Actualmente, la venta de leche representa el 39% de la facturación de Pampa Baja, y vendemos nuestra producción a Gloria y Laive. También hemos tenido intención de compra de otras empresas de afuera y algunas de acá cuyos nombres prefiero mantener en reserva.

¿La calidad de la leche ha permitido mejores niveles de precios frente a los clientes?
No. Tenemos el precio promedio de los ganaderos medios a grandes, que es de S/. 1.3 por litro aproximadamente dependiendo del contenido de sólidos en la leche. Sin embargo, nuestra leche es premium y diferenciada por varias razones: sabemos lo que nuestras vacas comen; una vez ordeñada la leche es enfriada a 2 °C, en un proceso que toma menos de cinco segundos desde que sale de la ubre. Contamos con certificaciones de buenas prácticas agrícolas para la totalidad de nuestros campos, lo que incluye los campos de maíz ensilado que alimentan a los animales. Lo que pasa es que la leche está “viva”, por así decirlo, y contiene bacterias buenas y malas; un gran problema en la cuenca peruana, y en muchos otros países subdesarrollados, es la cadena de frío, en que muchas veces el ganadero ordeña la leche, la vierte en un porongo, y luego la almacena a la sombra de un árbol hasta que es recolectada por el camión de la industria. Luego de esto, la leche pasa, en promedio, unas ocho horas más en el cisterna, para ser recién enfriada una vez que llega a la planta; esa leche ya no es premium, porque para ser apta para consumo humano tiene que ser cocida a altísimas temperaturas, centrifugada y sometida a un proceso que tratará de eliminar las bacterias matadas en la cocción, y luego, dado que las vitaminas se han dañado en este proceso térmico, son añadidas artificialmente. En Pampa Baja, estamos certificados con Global Gap, que es el certificado estándar mundial para buenas prácticas agrícolas, lo que quiere decir que producimos productos naturales, sin el uso innecesario de químicos; y, si los usamos, nos aseguramos de que no hagan daño al medio ambiente. Ningún establo en el Perú ofrece esto para sus campos de forrajes. El plan del grupo es lograr que, en el mediano plazo, el mercado reconozca el valor agregado y diferenciado de nuestra leche. Sabemos que eso no se da de la noche a la mañana, pero estamos encaminados a ello.

¿Cuál es el futuro de Pampa Baja como empresa familiar?
Lo principal para una empresa familiar es “poner orden en casa”. En el grupo contamos con directores independientes de gran experiencia, incluyendo un especialista en empresas familiares de reconocido prestigio internacional. Ahora estamos en una fase avanzada de la implementación de los temas de buen gobierno corporativo, con el apoyo inicial de un diagnóstico de PricewaterhouseCoopers. Por otro lado, lo bonito del agro es que puedes darle trabajo a tantas personas; hoy contamos con 1,000 colaboradores y, durante los picos de temporada, llegamos a 2,000; si a eso le añadimos la figura de Olmos, en el 2017 llegaremos a 5,000 colaboradores aproximadamente.

Publicado en Mercados & Regiones número 1, julio de 2014

Sea el primero en comentar sobre "Grupo Layconsa: la aventura de Agrícola Pampa Baja"

Deje un comentario