El Contrato EPCM (Ingeniería, Procura y Gestión de Construcción)

El uso del contrato EPCM (cuyas siglas en inglés significan Engineering, Procurement and Construction Management –Ingeniería, Procura y Gestión de Construcción–) se ha hecho más frecuente, especialmente en el ámbito de las megaconstrucciones, en atención al requerimiento de ejecución de proyectos complejos con diversas partidas y/o subproyectos con relación entre sí.

ESCRIBE PATRICIA VERA MALQUI, ABOGADO SENIOR DE ALVEF ABOGADOS Y CONSULTORES

En el ámbito regulatorio contractual de la construcción de infraestructura de gran envergadura, como los grandes proyectos de expansión minera, entre otros, los términos EPCM y/o EPC se prestan a confusión en cuanto a su definición, su alcance y, principalmente, en la determinación de responsabilidades, así como en la asunción del riesgo de las obras o proyectos cuya construcción se persigue.

Un contrato EPC, conocido como contrato de Ingeniería, Procura y Construcción (Engineering, Procurement and Construction), era, hasta hace poco, la alternativa más usada frente a la necesidad de construir una obra de envergadura a suma alzada, con un gran nivel de certeza en cuanto a tiempo y costos requeridos para su concreción. En este tipo de contratos, el contratista encargado de la construcción, además de ejecutar directamente los trabajos, desarrolla la ingeniería de detalle y realiza toda la labor de compra o procura necesaria para la obra.

Por otro lado, el uso del contrato EPCM (cuyas siglas en inglés significan Engineering, Procurement and Construction Management –Ingeniería, Procura y Gestión de Construcción–) se ha hecho más frecuente, especialmente en el ámbito de las megaconstrucciones, en atención al requerimiento de ejecución de proyectos complejos con diversas partidas y/o subproyectos con relación entre sí.

A través del EPCM, se brindan servicios profesionales de desarrollo de ingeniería de detalle, procura o adquisición de equipos e insumos, así como la administración o gerencia de la construcción, orientados todos ellos a la entrega oportuna de un proyecto concluido; sin embargo, el contratista EPCM no asume el riesgo del costo y/o el tiempo en la ejecución del proyecto, siendo éste un riesgo asumido directamente por el propietario del proyecto.

Usualmente, la negociación contractual de los EPCM es compleja, dada la tendencia de limitación de responsabilidad de los contratistas, que parece ser la regla general. Al respecto, debe recordarse que, al amparo de la legislación peruana, la exoneración de responsabilidad por dolo o culpa inexcusable no es posible, siendo estos temas difícilmente acreditables en los procesos de solución de controversias derivados de este tipo de contratos.

De igual forma, otro elemento confuso resulta ser la intervención del contratista que actúa en calidad de “agente” del propietario, fundamentalmente en los contratos EPCM, creando vinculaciones comerciales con los proveedores o contratistas, lo cual genera la necesidad del propietario de contar con un equipo de control de proyectos propio, que pueda revisar o controlar la labor de administración del contratista EPCM. ¿No se genera entonces una duplicidad de funciones o se incurre en costos adicionales de administración del proyecto?

En conclusión, es entendible que las empresas usuarias de las modalidades contractuales objeto de análisis de este artículo opten por dedicarse al desarrollo de su actividad principal, encargando a un contratista experimentado la administración y ejecución de su megaproyecto; sin embargo, a la luz de las zonas grises y la asunción directa de responsabilidades y riesgos por parte del propietario, cabe cuestionarse si la amplitud y complejidad de la negociación de estas alternativas contractuales deben tener un marco regulatorio especial y específico, que permita una negociación más equilibrada entre las partes.

Publicado en Mercados & Regiones número 5, febrero de 2015

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