El problema más grave con la Sunat

“Básicamente, el éxito que se le puede atribuir a la Sunat es la ampliación de la base tributaria, gracias a la implementación gradual – durante los últimos años – de muchos medios tecnológicos, que le permiten realizar su tarea de fiscalización con mayor eficiencia”.

ENTREVISTA A SEBASTIÁN AMAT Y LEÓN, ASOCIADO SENIOR DE ESTUDIO RUBIO, LEGUÍA, NORMAND & ASOCIADOS

¿En qué aspectos tiene Sunat espacio para mejorar?
Lo que muchos critican sobre la labor de la Sunat es la inadecuada preparación del personal al momento de efectuar fiscalizaciones. Es común ver que dos fiscalizadores pueden tener apreciaciones distintas de un mismo caso y que muchas veces son incluso contrarias a criterios ya establecidos por el Tribunal Fiscal, lo que, evidentemente, puede generar complicaciones innecesarias. Esta falta de preparación y criterio también se puede ver en el personal que finalmente resuelve las impugnaciones. En otras palabras, se dan casos donde la Sunat interpreta la ley de manera arbitraria. Obviamente, cada caso tiene particularidades; sin embargo, mediante una adecuada preparación del personal, se pueden minimizar las inconsistencias.

¿Es cierto que la Sunat enfoca esfuerzos de recaudación con las empresas formales y es más indulgente con las informales?
Definitivamente es más fácil recaudar de los formales que de los informales. Hay sectores en los que la cadena productiva se inicia de manera muy informal, lo que causa que la Sunat tenga que ir al final de la cadena, que sí es formal, para poder cobrar los tributos. Por ejemplo, en Arequipa tenemos curtiembres que son completamente formales –y pagan sus tributos–, pero muchas veces procuran su materia prima de proveedores informales que están ubicados en lugares muy remotos de la sierra. Entonces, la Sunat opta por enfocarse en donde sabe que puede recaudar.

¿Se puede decir que, ante la Sunat, las empresas formales pequeñas están en desventaja frente a las grandes?
La Sunat trata de recaudar de empresas grandes y chicas. Lo que en algunos casos pasa es que los grandes se pueden defender mejor y, eventualmente, pueden alargar muchísimo más las impugnaciones; lamentablemente, los contribuyentes más pequeños no suelen tener los recursos suficientes para iniciar y sostener procesos impugnatorios que pueden tardar mucho tiempo en resolverse.

¿Es verdad que la Sunat incentiva a sus recaudadores con bonos de éxito por mayores recaudaciones?
Los incentivos por el desempeño de los trabajadores efectivamente se crean mediante la Ley de Fortalecimiento de Sunat N° 29816 y después se reglamentan con Resoluciones de Superintendencia para su aplicación. Estos incentivos tienen un componente de desempeño institucional, uno de desempeño en equipo y uno de desempeño individual. No me aventuraría a afirmar que estos incentivos tengan un fin perverso, aunque muchas veces sí puedan causar actuaciones erróneas por parte de los trabajadores de Sunat que pueden sentir la presión de conseguir mayores recaudaciones.

¿Qué opina de que la Sunat traslade al contribuyente el trabajo para algunos procesos, como las detracciones, retenciones y percepciones?
Es cierto que la Sunat cada vez traslada más cargas de este tipo al contribuyente. Las empresas, además de un área de contabilidad, ahora tienen que tener a personal especializado dedicado a revisar las detracciones, retenciones y percepciones, ya que, si cometen errores o hay omisiones, se van a generar multas. Al final del día, lo que la Sunat está haciendo es trasladar el trabajo de recaudación al contribuyente, generándole cargas financieras adicionales, lo cual no pareciera ser tan sano.

Si yo genero una factura, pero aún no me la pagan, ¿debería pagar los impuestos generados por esa factura antes de que mi cliente me pague?
El principio de devengado, que está regulado en el artículo 57 de la Ley del Impuesto a la Renta, señala que la obligación tributaria, en el caso del impuesto a la renta para personas jurídicas, se genera en el momento en el que la renta se devenga, y no en el momento en que esta se percibe. De acuerdo con el tipo de transacción, habrá distintos momentos de devengo. Esto no necesariamente implica que exista confiscatoriedad; sin embargo, puede transgredirse el principio de no confiscatoriedad cuando se excede un límite que puede razonablemente admitirse como justificado y razonable, ya sea en la determinación de la base imponible o la tasa de un determinado impuesto.

¿Los problemas con la Sunat se dan por la manera en que cobra, o más bien por cómo están estructurados los impuestos en el Perú?
Va por ambos lados. Hay casos en materia tributaria en los que la legislación –o su redacción– no resulta clara, lo cual genera confusión y contribuye al problema que se genera por las interpretaciones distintas de las normas. Por otro lado, si uno las busca, definitivamente encontrará deficiencias al momento de aplicar la legislación; y no sólo respecto de las normas cuya redacción pueda generar confusión, sino que lamentablemente estas deficiencias se encuentran también en la aplicación de normas con una redacción más simple, y que no debieran estar sujetas a interpretaciones diversas.

El problema más grave con la Sunat es el hecho de que un funcionario puede interpretar una norma de la manera más arbitraria e ilógica, contradiciendo criterios fijados reiteradamente por el Tribunal Fiscal, y que el perjuicio que pueda causar al contribuyente por esa interpretación arbitraria no tenga consecuencias para el funcionario. La única consecuencia es para el contribuyente, que tiene que gastar más dinero en abogados.

Por otro lado, las interpretaciones extremadamente formalistas de la Sunat obligan al contribuyente a “empapelarse” en exceso. Por ejemplo, la prescripción de la deuda tributaria constituye una garantía para el contribuyente de que la Sunat tendrá un tiempo limitado durante el cual podrá fiscalizar la determinación de la deuda tributaria efectuada por el contribuyente; así, las deudas tributarias prescriben, en general, a los cuatro años. Sin embargo, si es que la Sunat gira algún tipo de comunicación con relación a un tributo o periodo determinado, su prescripción se suspende. Entonces, si la deuda iba a prescribir el 1 de enero de 2016, y el 31 de diciembre de 2015 la Sunat te notifica con alguna comunicación relativa a ese tributo o periodo, la prescripción queda automáticamente suspendida y la Sunat estará facultada a iniciar una fiscalización, con lo que el contribuyente estará obligado a guardar, durante un año más, toda la documentación e información correspondiente. En otras palabras, en la práctica, la deuda tributaria no prescribe, y la Sunat está facultada para fiscalizarte prácticamente de manera indefinida. El problema con esto es que el contribuyente está obligado a mantener toda la documentación relativa a ese tributo no prescrito –la cual suele ser cuantiosa– de manera prácticamente indefinida, generando gastos enormes.

Publicado en Mercados & Regiones número 9, julio de 2015

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