Inclusión financiera en la macrorregión sur

Según diversos estudios del Banco Mundial, la inclusión financiera incide positivamente en el desarrollo y reducción de la pobreza. En este sentido, las familias más pobres en el Perú se verían ampliamente beneficiadas si se tomaran medidas más decididas para incrementar la atención en las zonas más alejadas de las diferentes regiones, ofreciendo y brindando acceso a más personas a una amplia variedad de productos y servicios financieros de calidad con precios accesibles.

ESCRIBE RAISA BARRIOS MÁLAGA, ANALISTA DE AURUM CONSULTORÍA Y MERCADO

Evolución de índices de profundización financiera

Para monitorear el avance en inclusión financiera o profundización financiera (el nivel de acceso a diversos productos y servicios financieros) en un país o región, se utilizan diversos indicadores. Uno de los índices sugeridos por el Banco Mundial es la razón de crédito sobre producto bruto interno (PBI). En el Perú, este ratio se ha venido incrementado en los últimos años. Entre los años 2007 y 2013, el indicador para el Perú pasó de 22.5% a 35.7%. En el caso de la macrorregión sur, la variación ha sido de 9.4%, en 2007, a 20.7%, en 2013, destacando el departamento de Arequipa, donde el ratio de crédito sobre PBI pasó de 12.3% a 30.5%.

Otro índice para analizar la inclusión financiera es el ratio de depósitos sobre el PBI. Este ratio también se ha incrementado en los últimos años, de 23.3% en el año 2007 a 34.8% en el 2013. Para la macrorregión sur, el indicador ha pasado de 9.1% a 14.1%. En cuanto al departamento de Arequipa, el ratio de depósitos sobre PBI pasó de 12.0% a 23.4%.

Acciones para una mayor inclusión financiera

Una de las innovaciones destinadas a acercar la oferta bancaria a un mayor número de usuarios fue la introducción de los cajeros corresponsales, los que permiten, en diversos establecimientos comerciales, realizar operaciones como retiros, depósitos y transferencias, pagar servicios públicos (luz, agua e impuestos) y privados (teléfono, colegios, seguros, etc.), e incluso pagar créditos. Los cajeros corresponsales son uno de los canales de atención con mayor crecimiento en los últimos años, pasando, en la macrorregión sur, de 8.8 por cada 100,000 habitantes adultos, en el año 2005, a 205.3 por cada 100,000 habitantes adultos, en el 2014.

En el mismo periodo, el número de cajeros automáticos (ATM, por sus siglas en inglés) por cada 100,000 habitantes ha pasado de 9.6 a 44.2; mientras que el número de oficinas por cada 100,000 habitantes solo ha aumentado de 9.3 a 25.1.

Estas cifras sugieren una mejora en la inclusión financiera en el Perú y en la macrorregión sur –especialmente en Arequipa–. Sin embargo, según datos de Asbanc, para el año 2013 el ratio de crédito sobre PBI en América Latina (considerando solamente créditos de la banca múltiple) es del 39%, mientras que en Perú sólo alcanza el 31%.

Para darle un mayor dinamismo al sistema financiero, se están planteando diferentes alternativas. Una de ellas es la creación del monedero electrónico, cuya plataforma se prevé lanzar en julio. Esta plataforma sería única para los diferentes actores del sistema bancario –incluyendo bancos, cajas municipales, cajas rurales, compañías telefónicas, entre otros– y, de acuerdo con Asbanc, permitirá, en un corto plazo, que la intermediación o inclusión financiera en el Perú aumente a 40%.

El monedero electrónico permitirá, por ejemplo, pagar la luz, comprar un miniseguro o pagar por abarrotes y frutas, sin necesidad de contar con una cuenta bancaria, lo que beneficiará especialmente a los peruanos en las zonas más alejadas del país –típicamente sin acceso al sistema financiero– y también a pequeños negocios y emprendedores que aún no han podido acceder al sistema formal.

La infraestructura del sistema financiero es fundamental para acercar a las entidades financieras y sus servicios a las áreas más remotas, donde hay ausencia incluso de los cajeros corresponsales. El dinero electrónico se presenta comouna posible solución, que abriría las puertas para una mayor inclusión al sistema de transacciones financieras formales.

Sin embargo, para tener un sistema financiero que permita el funcionamiento eficiente e incluyente del dinero electrónico, se necesitan sistemas que permitan hacer estas transferencias de dinero y de banca móvil en tiempo real, además de desarrollar redes entre los comerciantes y bancos que hagan posible el pago, retiro y depósito de efectivo mediante el dinero electrónico.

Publicado en Mercados & Regiones número 9, julio de 2015

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