Informales y atomizados

El incremento en el número de empresas de transporte terrestre de carga no ha ido de la mano de una mayor eficiencia y formalización en el sector.

La actividad de transporte, almacenamiento y mensajería representa el 5.5% del PBI en Perú y ha crecido a una tasa promedio anual de 7.8%, en soles constantes de 2007, según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Gran parte de esta actividad corresponde al transporte interno de carga, que se divide en cuatro modalidades: aérea, fluvial, ferroviaria y terrestre, siendo esta última la que concentra el 87% del total de carga transportada, según estimaciones del Ministerio de Transportes y Comunicaciones.

El transporte terrestre de carga se caracteriza por la atomización de las empresas que ofrecen el servicio y la elevada competencia entre los participantes. En 2007, en Perú se registraron 33,382 empresas autorizadas de transporte de carga; seis años después, el número de empresas pasó a 81,115, lo que representa un incremento de 143%.

En el sur peruano, Apurímac, Arequipa y Cusco fueron las regiones que más incrementaron el número de empresas autorizadas. Entre 2007 y 2013, en Apurímac, el número de empresas pasó de 157 a 677; en Arequipa, de 2,914 a 7,466; y en Cusco, de 1,174 a 2,874.

Las empresas que prestan servicios de carga pueden clasificarse en tres grandes grupos: (i) empresas que tienen entre uno y dos vehículos, (ii) empresas que tienen entre 3 y 20 vehículos, y (iii) empresas con flotas mayores a 20 vehículos.

El 80.7% de empresas cuenta con uno o dos vehículos (65,708 empresas); el 18.1%, con entre 3 y 20 vehículos (14,772 empresas); y solo el 1.2% cuenta con más de 21 vehículos (955 empresas). Según datos del año 2013, las empresas con uno o dos vehículos concentran 79,716 unidades, el 36.8% del total de la flota existente en el país; a las empresas con entre 3 y 20 vehículos corresponden 81,116 unidades, el 37.5% del total de vehículos; mientras que las 955 empresas con más de 21 vehículos concentran 55,567 unidades, el 25.7% del total de vehículos de carga del país.

En el caso de las empresas con uno o dos vehículos, muchas de estas empresas no incurren en gastos administrativos y financieros elevados, ya que el dueño o gerente es el mismo conductor del vehículo y no tienen oficinas administrativas ni un local comercial para desarrollar sus operaciones. Además, si es que se hubieran financiado para la compra del vehículo, van pagando las cuotas del préstamo a medida que generan sus ingresos. Los fletes que cobran estas empresas son bajos. La situación es similar para las empresas que cuentan con 3 a 20 vehículos.

Por lo que se refiere a las empresas con flotas mayores a 20 vehículos, muchas de ellas han buscado su consolidación adquiriendo nuevos vehículos, con el fin de aprovechar economías de escala. El flete de estas empresas es mayor que el de las empresas pequeñas, ya que incurren en gastos administrativos, financieros y legales que las pequeñas empresas no tienen y, además, al ser reducido el número de empresas de este tamaño, la oferta es relativamente menor a la demanda para este tipo de servicio.

A enero de 2014, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) estimó que aproximadamente el 85% del total de camiones de carga opera informalmente. Muchos de los choferes no se encuentran en planilla, no hay control de velocidad mediante GPS en los vehículos, y existen muchas empresas que operan pocos meses (de 3 a 4), con el fin de evadir impuestos.

El hecho de que solo el 1.2% de las empresas de transporte de carga terrestre cuente con más de 20 vehículos genera ineficiencias, al impedir el aprovechamiento de las economías de escala que harían más rentable la operación. Estas ineficiencias se suman a la deficiente infraestructura vial del país. Además, para mantenerse en el tiempo, muchas de las pequeñas empresas operan de manera informal, excediendo las horas de manejo recomendadas, sobrecargando las unidades, ahorrando en gastos de mantenimiento del vehículo y basando sus operaciones en una competencia desleal.

En 2002, el MTC diagnosticó las características del servicio de transporte terrestre de carga, y la principal característica era la atomización del mercado. Lastimosamente, trece años después, la historia parece no haber cambiado mucho.

Publicado en Mercados & Regiones número 9, julio de 2015

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