La pronta llegada del gasoducto al sur del país: ¿qué cambiará?

“El proyecto del gasoducto del sur es absolutamente necesario para promover el desarrollo del sur del país, está bien concebido y será de indudable beneficio para la región”, señala Alberto Quezada.

ENTREVISTA A ALBERTO QUEZADA, PRESIDENTE DEL DIRECTORIO DE SEAL

El presidente del directorio de SEAL añade: “El gas no solo se usará en la generación de energía; también tendrá, seguramente, un importante uso industrial, tanto para las industrias establecidas como para nuevas industrias que usen el gas como insumo o como materia prima, como es el caso de la industria petroquímica, que de concretarse contribuirá de forma importante al desarrollo económico de la región”.

¿Cuál cree que es la motivación principal del Gobierno central en desarrollar el gasoducto del sur?
Creo que es la de promover el desarrollo en otras regiones y otras ciudades fuera de Lima; se nota un crecimiento económico importante en el sur del Perú, especialmente en Arequipa, el cual puede potenciarse si es que se cuenta con una fuente de energía adicional a las que se tiene actualmente.

¿El precio del gas abaratará el costo de producir electricidad?
No creo que sea una razón. Para traer el gas al sur, hará falta una inversión muy grande: tiene que construirse el gasoducto en sí, las plantas de licuefacción, y una serie de equipos adicionales que permitan la viabilidad de esta operación. Todas esas inversiones tendrán indudablemente que recuperarse, por lo que será difícil que el proyecto influya en el abaratamiento de la energía eléctrica.
Además, el precio de la energía no se calcula por regiones ni por ciudades; se calcula a nivel nacional. La energía eléctrica se puede utilizar en cualquier lugar del Perú, sin importar en donde se generó, ni la tecnología usada –hidroeléctrica, térmica (petróleo o gas)–.

Por el lado del consumo de electricidad, ¿cree que podría disminuir debido a la masificación del gas?
La mayor parte del gas natural en el sur del país va a ser utilizado para la generación de energía eléctrica; en este sentido, gracias al gasoducto, SEAL como distribuidor será capaz de dar un mejor abastecimiento. El gas no compite con la electricidad; al contrario, ayuda en su generación. Tanto en las industrias como en los hogares, se usa ya gas natural en operaciones de generación de calor –como es el caso de hornos y cocinas– y no energía eléctrica; en todo caso, reemplazará al GNC (gas natural comprimido), GNL (gas natural licuefactado) o GNV (gas natural virtual). Lo que va a suceder es que se tenga un mayor consumo de energía, pero no a la inversa.

¿Esto beneficiaría de alguna manera los rendimientos que tiene SEAL?
Para nosotros la energía eléctrica es un insumo; nosotros la compramos para luego distribuirla como un bien. Lo que sí podría pasar, y de hecho se espera que pase, es que el gas podría promover proyectos industriales, el desarrollo de centros comerciales, y un mayor movimiento económico en general. Todas estas inversiones van a necesitar de energía eléctrica; en este sentido, el consumo bruto de energía podría aumentar y, por ende, nuestros ingresos brutos.

¿SEAL ha estimado alguna cifra con respecto a esto?
Por el momento no, porque se trata de impactos a largo plazo, aunque de hecho estamos analizando las posibilidades, dificultades, conveniencias e inconveniencias que pueda traer para nosotros el tema del gas. Hasta ahora vemos que, en términos generales, no existirán mayores dificultades y que podemos no solo mantener nuestro crecimiento en la proyección de años recientes, sino incrementarlos. Cabe destacar que el FISE (Fondo de Inclusión Social Energético) lo estamos manejando nosotros. El FISE es simplemente el acostumbramiento de los habitantes al uso del gas, sobre todo de las poblaciones alejadas. Tenemos personal que está dedicado exclusivamente a la distribución del balón de gas hasta los pueblos más alejados; entonces, ya tenemos, de alguna manera, una iniciativa de promoción del uso de gas en SEAL.

En cuanto a infraestructura, ¿cree que Arequipa esté preparada para el uso del gas?
De cierta forma sí. Actualmente se usa el gas a nivel vehicular y a nivel domiciliario. Entonces, lo único que pudiera tener que vencerse, de alguna manera, es la resistencia a pensar que el uso del gas mediante tuberías que pasan por los hogares es peligroso. En cuanto a esto, la experiencia que se tiene en Lima puede muy bien comprobar que el uso del gas no es peligroso; más bien, es beneficioso, y distribuirlo de esta manera abarataría el precio del gas domiciliario.

¿Qué se viene haciendo para asegurar que el abastecimiento eléctrico sea adecuado para la región, considerando las expectativas futuras de crecimiento?

En lo que se refiere a generación, hay ya en ejecución y proyección proyectos concretos que aseguran, incluso con una generación en reserva, el abastecimiento de energía, como es el caso del Nodo Energético del Sur y la central de Quillabamba. En transmisión, actualmente, aparte de la línea eléctrica proveniente del Mantaro, se ha implementado otra línea de transmisión que va desde Chilca, que es de generación térmica, hasta Montalvo, en Moquegua, de 500 MW; entonces, tenemos dos líneas de transmisión para el sur del Perú. Aparte de esto, contamos con líneas internas dentro del sur, es decir, circuitos eléctricos que garantizan el abastecimiento de energía para la región sur.
Es siempre necesario insistir en que la energía puede ser generada en cualquier del país, ya sea térmica o hidroeléctrica, y que puede ser transmitida a cualquier parte del Perú. Se piensa que dependemos en el sur del Mantaro, pero, actualmente, Chilca produce más que el Mantaro; es clave mencionar que las dos futuras centrales térmicas del Nodo Energético van a producir más de lo que necesita el sur del Perú en su totalidad, lo cual nos permitirá, al incluir los nuevos proyectos de generación en el sur, ser hasta exportadores de energía.

¿Cuánto se incrementará la oferta de energía eléctrica?
Estimar un crecimiento en porcentaje sería difícil, pero en ningún caso será menor que la demanda, porque la oferta de energía eléctrica depende de su uso. El consumo, en lo que respecta al área de concesión de SEAL, se puede estimar en un crecimiento promedio de 6% anual, basado en resultados de años recientes, pero que se puede incrementar si continúa el crecimiento del sector construcción y si se concretan proyectos industriales y mineros en nuestra región.

Comentarios de Julio Cáceres Arce, presidente de la Sede Regional Arequipa de la Sociedad Nacional de Industrias
El Gasoducto Sur Peruano está planteado como un proyecto para garantizar la seguridad energética del país, y está diseñado para transportar unos 1,000 millones o 1,200 millones de pies cúbicos diarios de gas. ¿Existe la demanda local para todo este gas?
Arequipa tiene demanda para el gas, ya sea para consumo doméstico, industrial o vehicular. Con la llegada y masificación del uso del gas, se tendrá que coordinar la instalación de las redes domiciliarias. De acuerdo con estimaciones del Ministerio de Energía y Minas, solamente en el sur del país se requerirán 400,000 conexiones domiciliarias.
Además, no debemos olvidarnos de las industrias locales, que se verán beneficiadas abaratando sus costos y volviéndose más competitivas. Actualmente, en el Parque Industrial de Arequipa ya hay empresas que están utilizando gas en sus operaciones diarias. Estudios realizados estiman que para el año 2025 esta demanda debería estar bordeando los 500 millones de pies cúbicos por día (MPCD), lo que nos dejaría una infraestructura que nos va a servir por más de 20 años.

El gasoducto fue diseñado sobre una demanda de 500 MPCD, que proviene de la demanda del nodo energético (1,440 MW), la central de Quillabamba (200 MW) y la reserva fría (540 MW). También están los requerimientos del grupo Gloria, Cemento Yura, Aceros Arequipa, Braskem y Endesa, que suman 300 MPCD adicionales. ¿Es razonable suponer que la demanda se incrementará en la medida en que el gas se haga disponible?
Creemos que sí es razonable. El gas permitirá convertir a la región del sur en un atractivo mercado para la instalación de nuevas industrias, muy aparte de los proyectos aludidos, que están incluidos en los estudios mencionados previamente.

Se señala la posibilidad de aprovechar el gasoducto para exportar gas o electricidad a Chile. También se ha comentado la posibilidad de una futura conexión con Bolivia y Brasil. ¿En general, qué opina de estas opciones?
Si las reservas probadas son superiores a los 11 tera pies cúbicos (TPC), creemos que sí sería factible la exportación de energía.

Publicado en Mercados & Regiones número 2, agosto de 2014

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