Macroconsult: Estamos cerca del punto de inflexión para empezar a recuperar velocidad

La desaceleración de Perú ha sido mucho más pronunciada que la del resto de países contra los cuales nos medimos. Algunos analistas creen que puede ser por una falta de liderazgo del Gobierno.

ENTREVISTA A RAFAEL CARRANZA JAHNSEN, SOCIO DIRECTOR DE MACROCONSULT

“Personalmente, tengo la impresión de que los peruanos nos flagelamos más de la cuenta”, comenta Rafael Carranza. El socio director de Macroconsult continúa: “Si uno ve cuál ha sido la evolución de Perú en los últimos años y la que enfrenta en los próximos, evidentemente hay una disminución en la tasa de crecimiento. Pero, si uno se compara con los países con los que debemos contrastarnos, la percepción es distinta. Y hay una serie de elementos que permiten ver que habrá una recuperación en la velocidad de crecimiento”.

¿Cuánto crecerá Perú?
Estaremos finalmente alrededor del 3%; dependiendo también de unos temas muy puntuales, pudiera ser que sean cifras mayores. Claro, esto, comparado con la velocidad media con que veníamos, del 6%, evidentemente preocupa, pero el contexto internacional es el que es: ya el boom de las materias primas pasó. Eso, de alguna manera, ya ha sido absorbido por las tasas de crecimiento prácticamente negativas que se han tenido, como consecuencia de la reducción de los precios. Ahora ya se da una cierta estabilidad, y van a comenzar a agregarse las ventas de las inversiones en minería que están comenzando a producir, que es el caso de Toromocho y será el caso de Las Bambas.

Técnicamente, no estamos en recesión: estamos creciendo. Yo diría que estamos cerca del punto de inflexión, donde la dinámica cambia de una desaceleración a comenzar a recuperar velocidad. Por ejemplo, el crecimiento en el mes de marzo contrasta positivamente con la velocidad que se midió en enero y en febrero.

La desaceleración de Perú ha sido mucho más pronunciada que la del resto de países contra los cuales nos medimos. Algunos analistas creen que puede ser por una falta de liderazgo del Gobierno.

Felizmente, la economía no depende tanto de lo que hagan o no hagan los políticos, en la medida en que no haya cambios estructurales de fondo. Si el Perú ha venido teniendo una fortaleza fiscal envidiable, es justamente para poder hacer política contracíclica y que el Estado pueda gastar en un momento en que el sector privado esté disminuyendo su inversión. El problema que tiene el Estado es su incapacidad de poder gastarlo. Nadie discute que debiera gastar. Para eso, la economía peruana y el sector público peruano han acumulado reservas y ahorro, que justamente deberían ser utilizados en coyunturas como esta.

Pero, efectivamente, en Latinoamérica ha habido un cambio de ciclo. El ciclo de los commodities ha pasado, que es un ciclo que benefició muchísimo a la región. Yo diría que Perú sí compara bastante bien respecto a la región. Brasil está en unos problemas terribles: todavía vemos inflación subiendo, crecimiento bajando, megaproblemas con sus principales compañías, etc. Perú comparaba mal contra Ecuador y Colombia, pero únicamente por el motivo de que, en esa primera foto del año pasado, el petróleo no había caído.

Cuando el petróleo cayó de 100 a 50, la velocidad de crecimiento de Colombia y de Ecuador –que dependen mucho del petróleo– pasó a ser menor que Perú. Entonces, si uno aísla esos efectos, la verdad es que Perú compara bastante bien con sus pares.

No obstante, efectivamente está por verse la capacidad que tendrá la economía peruana para superar esta etapa de cierta indecisión del sector privado en seguir invirtiendo. Los animal spirits tienen que estar alineados con la inversión.

Se ven algunas noticias interesantes. Por ejemplo, leía que la venta de oficinas en el primer trimestre del 2014 ha sido la mayor en ocho años. Es un signo interesante a tener en cuenta, respecto a que las expectativas de estas empresas son positivas hacia el futuro. Todo el sector inmobiliario saca al mercado en el 2014 varias decenas de miles de metros cuadrados, y son absorbidos casi inmediatamente por las empresas.

¿Cómo está la confianza empresarial en Lima?
Tenemos una asociación con GfK. Hemos tenido la reunión mensual de clientes de Macroconsult y se han dado las cifras de GfK. Hay cierta mayor confianza, pero aún tibia.

¿Cree que hay un excesivo nerviosismo por parte de los empresarios?
Yo creo que son valederas las preocupaciones que tienen. Hay una disminución en el crecimiento de la economía. Esa disminución se debe, en parte, a un retraimiento de la inversión privada. Lo que se espera es que esa menor inversión privada, que responde en muchos casos a shocks externos, sea compensada por inversión pública.

Ahí está el gran reto, la inversión que tiene que hacer el país en infraestructura hoy es una oportunidad para que el Gobierno sea más eficiente para impulsar inversión en infraestructura, pública y privada. Tiene los mecanismos de inversión directa, donde el Estado asume el 100% del costo de la infraestructura que quiere impulsar; y tiene todas las opciones para que hasta el privado sea el que financie la infraestructura. Vemos una clara oportunidad para una política de mayor gasto por la vía de la inversión en proyectos de infraestructura, asociaciones público-privadas, iniciativas privadas cofinanciadas, las autosostenibles y obras por impuestos.

¿Qué mensaje le daría al empresariado?
Lo que toca ahora es ser bastante cuidadosos en todos los aspectos del negocio. Por ejemplo, en los temas financieros, hoy es mucho más cierto que los gerentes financieros en las empresas tienen que estar muy atentos a cómo calzan sus futuros ingresos con el endeudamiento que tienen. Claramente, parte del ciclo que está terminando le permitió a la economía peruana tener un tipo de cambio relativamente estable y bajo, que facilitó el endeudamiento en dólares a tasas históricamente bajas. Pero, es un tema que ya cambió. Nosotros somos un país raro, en el sentido de que la gente puede ahorrar en dos monedas: los bancos captan en soles y en dólares. Y ahora tienen una mucha mayor demanda de créditos en soles; es un tema muy importante.

Evidentemente, si la empresa está dedicada a la exportación, no tendrá problemas en tomar un endeudamiento en dólares. Pero, si es una empresa que está mirando el mercado local y tiene endeudamientos en dólares, tiene que comenzar a preocuparse.

Por un lado, las personas tienen más incentivos para ahorrar en soles, para protegerse de la inflación o de la devaluación. Por otro lado, las empresas tienen más incentivos de tomar dinero en dólares. Y el Banco Central tiene esa difícil tarea de equilibrar la oferta y demanda. Esto debería traducirse, tal vez, en una mayor presión de la tasa en soles.

¿El BCR va a seguir bajando la tasa de referencia y acortando encajes?
El BCR no la tiene nada fácil, porque, por un lado, lo que está tratando de hacer es bajarle la volatilidad al mercado cambiario. Si baja la tasa de interés, lo que va a propiciar es una mayor devaluación, porque va a ser menos atractivo el ahorro en soles. Por otro lado, el Banco Central tiene una clara y abierta política de desdolarización de los créditos; por lo tanto, no se puede permitir el lujo de devaluaciones abruptas, porque encarece el costo de ese crédito.

Publicado en Mercados & Regiones número 8, junio de 2015

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