NATCLAR: especialista en salud ocupacional con uso intensivo de tecnología de la información

“En un principio, nuestro sistema electrónico de historiales clínicos era muy básico; luego de un par de años, contratamos a un programador que nos implementó otro muy básico basado en Microsoft Access, de tal manera que ya teníamos una interface para el ingreso de datos de cada paciente y una base de datos centralizada, lo cual facilitó mucho el manejo de información”.

ENTREVISTA A CARLOS ÁLVAREZ CARHUARICRA, GERENTE GENERAL DE NATCLAR

“Luego de graduarme como médico por la Universidad San Marcos, fui a hacer mi internado en un hospital que servía a lo que en ese momento era Centromín Perú, en Cerro de Pasco, para luego continuar con mi Serum en la misma localidad. Al terminar, fui convocado para trabajar como médico en una unidad minera de Milpo, que también quedaba en la zona. Esto fue durante el primer gobierno de Alberto Fujimori, cuando se comienza a implementar el tema de tercerización de servicios que no eran parte del core del negocio de las empresas, sobre todo las mineras”, recuerda Carlos Álvarez. El Gerente General de Natclar continúa: “Así, surge la posibilidad de constituir una empresa para brindar servicios médicos. Inicialmente, yo era el médico, gerente general, administrador, y el que manejaba los temas logísticos. Poco a poco fui contratando enfermeras, técnicos, paramédicos y una asistenta social. En ese entonces, éramos nueve personas. Trabajamos durante cuatro o cinco años, bajo una razón social distinta de la actual. En el año 1997 constituimos Natclar como la sociedad que es actualmente”.

¿Cuáles son los hitos más importantes de Natclar?
Hubo un acontecimiento importante que marcó el rumbo de Natclar. A finales de los años noventa, el tema del manejo de enfermedades que se producen como consecuencia del trabajo –es decir, enfermedades ocupacionales– comenzó a tomar vuelo, y varias empresas comenzaron a recibir demandas por parte de sus trabajadores. Entonces, para sustentar este tipo de temas legales frente a los juzgados, las empresas tenían que presentar los historiales médicos de los trabajadores; esto significaba que los prestadores de servicios médicos, como Natclar, teníamos que llevar un archivo de dichos historiales. En ese momento nos dimos cuenta de que teníamos una gran debilidad en cuanto a la disponibilidad de esta información, porque los expedientes se perdían con mucha frecuencia, entre que iban y venían del área legal de la empresa, que en el caso de varias empresas estaba centralizada en Lima. Fue entonces que comenzamos a digitalizar los historiales médicos: escaneábamos las fichas y tomábamos fotografías a las placas. Esto dio inicio a una “filosofía” de tratar de entender y aplicar la tecnología existente en el momento para darle una ventaja competitiva a Natclar.

Hoy Natclar cuenta con ISO 9001 en el proceso de examen médico ocupacional, historia clínica electrónica única y compartida, procesos automatizados y red de centros interconectados.

Ustedes son pioneros desarrollando el concepto de e-health en el Perú…
En un principio, nuestro sistema electrónico de historiales clínicos era muy básico; esencialmente se trataba de carpetas en Windows con documentos escaneados y, de ser el caso, la foto de las placas. Luego de un par de años de usar este sistema, contratamos a un programador que nos implementó otro muy básico basado en Microsoft Access, de tal manera que ya teníamos una interface para el ingreso de datos de cada paciente y una base de datos centralizada, lo cual facilitó mucho el manejo de información. Los beneficios de esta evolución, y las mejoras que siguieron con los años, resultaron evidentes a medida que comenzamos a captar más clientes.

¿Cómo fue evolucionando su cartera de clientes?
En el año 2001 me voy dando cuenta de que necesitaba complementar mi formación de médico con herramientas para la gestión administrativa, para poder llevar nuestro producto a otras empresas. Es así que, luego de culminar un MBA en ESAN, regreso a Milpo y lo primero que me pregunto es “¿Te has ido a hacer una maestría para regresar a Milpo y administrar el mismo negocio?”. Entonces, decidimos “empaquetar” nuestro producto y empezamos a visitar a todas las mineras grandes de la zona: Buenaventura, Panamerican Silver, Glencore y Volcan. En general, las empresas del sector minero tenían mayor cantidad de contingencias legales relacionadas con salud ocupacional. Para la época, nuestro producto era innovador, y Volcan vio el potencial en él, con lo que logramos firmar nuestro segundo contrato.

Después de esto, el crecimiento de Natclar se comenzó a dar de una manera más orgánica. Natclar no hacía márketing y nunca tuvo un área comercial definida. Las nuevas cuentas que conseguíamos se daban más que nada por el “boca a boca”. Y, de ser una empresa orientada a clientes mineros, actualmente contamos con una importante cartera multisectorial.

¿Cuál diría que es el secreto del éxito, tanto de Carlos Álvarez como de Natclar?
Para que uno sea exitoso necesita, en primer lugar, debe estar preparado para lo que va a hacer. En el caso de Natclar, para ser exitosos en salud ocupacional, entendimos que la tecnología era crítica y nos metimos de cabeza a entenderla. La prueba de esto es que, luego de culminar el MBA, regresé a ESAN para hacer una segunda mención en Sistemas de Información y también hice otra maestría en Informática Biomédica en la Cayetano Heredia.

En segundo lugar, de todas maneras a uno tiene que gustarle lo que hace; tiene que haber cierta pasión por el trabajo. Yo siempre digo que siento que no trabajo: me divierto en la oficina… Claro que tampoco puede ser diversión todo el tiempo.

Finalmente, uno tiene que asegurarse de que el rubro en el que quiere entrar tenga la posibilidad de ser rentable. Te puede gustar mucho, puedes saber mucho, pero, si no es rentable y no puedes rentabilizarlo, no vas a generar valor para los accionistas, ni para los empleados, ni para el país.

¿Qué quisiera decirle al gremio empresarial arequipeño y del sur?
El Perú es un país de oportunidades, donde tenemos mucho por hacer. Cualquier emprendimiento debería ser concebido tomando en cuenta el mediano y largo plazo. Es a veces más fácil y tentador conseguir un contrato hoy día –muchas veces porque conocemos al amigo del primo del gerente– dando un servicio de algo en lo que no somos expertos, pero este tipo de operaciones no son sostenibles mañana. Insisto en que, en la medida de lo posible, uno debería hacer lo que le gusta, y capacitarse en ello y volverse un experto.

Por otro lado, hoy en día, si uno no incorpora la tecnología a su emprendimiento, difícilmente podrá ser competitivo de una manera que perdure. No importa cuán tradicional sea el rubro, siempre se deben buscar maneras rentables de optimizar mediante la tecnología, y este tipo de emprendimientos definitivamente requieren de una visión a largo plazo.

Publicado en Mercados & Regiones número 7, abril de 2015

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