Organizaciones competitivas

La construcción de la competitividad profunda de las empresas está basada en calidad, costo, entrega y flexibilidad.

ESCRIBE OSWALDO AMPUERO ESPINOZA

El crecimiento económico en el Perú demanda mano de obra cada vez más calificada para satisfacer las necesidades del sector productivo. Requerimos a la brevedad orientarnos hacia productos que tengan mayor valor agregado, los que requieren de competencias más sofisticadas. No hay otro modo de gestar un crecimiento sostenible y sustentable en el tiempo, más aún si queremos retomar crecimientos de años anteriores.

Un aspecto importante en el desarrollo de los países emergentes es el empleo de tecnología coherente con las nuevas tendencias del mercado. La tecnología es fundamental para reforzar la competitividad de las empresas y de los países. Y mucho mejor aún si el país empieza a crear tecnología propia. Este es uno de los esfuerzos que viene llevando a cabo el Fincyt (Fondo para la Innovación, Ciencia y Tecnología) junto con el Gobierno. Una de las metas es que el Perú ocupe un lugar expectante en la creación de patentes en Sudamérica y que, como consecuencia de ello, seamos un país mucho más competitivo, que genere mayores divisas, y contribuya a erradicar la desnutrición y la extrema pobreza.

El adecuado uso de la tecnología genera más valor y beneficios para todos los stakeholders: proveedores, productores, clientes, inversionistas, etc. El enfoque competitivo debe estar dirigido al producto y, sobre todo, al valor que aporta a los clientes. No solamente debe cumplir con especificaciones de diseño y producción: debe contribuir a la satisfacción y a la felicidad de los clientes. La sumatoria de un producto fabricado cumpliendo con todas sus especificaciones, más un plus de innovación en valor, da como resultado mayor valor para los clientes. Cuando las empresas trabajan la formula anterior, se hacen más competitivas en el mercado. Suena sencillo, pero en realidad demanda mucha cohesión entre la dirección y los empleados, conocimiento del negocio, flujo de información, y comunicación de arriba hacia abajo.

La competitividad de los productos, desde el punto de vista del mercado, está definida por las 4 P, es decir, producto (especificaciones, calidad y performance), precio, promoción y plaza. Se trata de “información” que la empresa entrega a los clientes y constituyen la competitividad “superficial” de los productos. En cambio, desde el punto de vista fabril o del lugar de trabajo, la competitividad de los productos está compuesta por calidad, costoy entrega. Estos tres elementos, conocidos como QCD (siglas en inglés de quality, cost y delivery), son medidas estándar del desempeño del lugar de trabajo o de la fábrica. Algunos autores incluyen la F de flexibilidad, la cual se refiere a mantener en eficiente armonía a los elementos QCD; los procesos son dinámicos, razón por la cual la flexibilidad se impone. Los elementos QCD+F constituyen la estructura de la competitividad profunda de las organizaciones.

La competitividad superficial se pone de manifiesto en el ambiente de desenvolvimiento de los clientes, en otras palabras, el mercado. Esta competitividad es la suma de la capacidad de persuasión más la capacidad de convencimiento de la información plasmada en el producto. El precio es el ejemplo más claro de la competitividad superficial, que puede ser evidenciada rápidamente por el cliente.

La construcción de la capacidad competitiva de las empresas está basada en los elementos QCD+F. Hablamos de la competitividad profunda, que es la encargada de la rentabilidad de la organización.

Publicado en Mercados & Regiones número 7, abril de 2015

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