Realidad aumentada, e-health y big data: tecnología del futuro para el sur del Perú

La obra Minority report, escrita por Philip K. Dick en 1956 y llevada al cine por Steven Spielberg en 2002, relata la historia de una sociedad con seres precognitivos, capaces de ver eventos del futuro, que forman parte de las fuerzas policiales con el fin de adelantarse a los crímenes y así poder prevenirlos. Si bien en la sociedad actual no disponemos de estos seres, disponemos de tecnología y de grandes cantidades de datos, que reflejan el comportamiento y decisiones tomadas en el pasado por millones de personas.

Un documental de la BBC de Londres titulado “The Age of Big Data” revela, entre muchas otras cosas, una interesante aplicación de la ciencia analítica de los datos (data science) en los esfuerzos del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) y la Universidad de California (UCLA) para prevenir los crímenes a través de la predicción. El proyecto calcula las probabilidades de eventos criminales en ciertas partes de la ciudad a ciertas horas del día, analizando para ello el comportamiento de una serie de variables que impactan en dichas probabilidades y en la información histórica georreferenciada de los crímenes. La gran cantidad de información utilizada y su heterogeneidad requiere de enormes capacidades de cómputo y análisis. Este es el mundo de la big data, utilizada ya por grandes firmas a nivel mundial, como la “Too Big To Fail” Goldman Sachs.

Definida como el voluminoso almacenamiento de información estructurada o no estructurada y su recolección, procesamiento, análisis y visualización, big data se presenta como una poderosa herramienta capaz de generar ventajas competitivas y oportunidades en los negocios y de resolver importantes problemas sociales. Pero ¿es acaso esta tecnología exclusiva para los gigantes tecnológicos como Google o Amazon –esta última firma liderada por un Jeff Bezos obsesionado por conocer, con el uso de big data, el efecto que provoca el diseño de las tiendas virtuales de Amazon en el comportamiento de los consumidores–? Si bien la escala de las operaciones de estas empresas es enorme –y ayuda a justificar la inversión–, la tecnología big data no es exclusivamente para ellas y puede aplicarse de manera similar a empresas y a instituciones públicas, en Los Ángeles o en Arequipa.

¿Qué haría usted si pudiera conocer cuáles son las zonas donde, en este momento, es más probable que ocurra un robo o un asalto? ¿Y si pudiera conocer con gran exactitud el impacto que sus esfuerzos de márketing o que el número de personas que están hablando de sus productos en redes sociales tienen en las ventas de los mismos? Queda claro que, con esta información, seremos capaces de tomar mejores decisiones.

A alguien se le podría ocurrir: “Tendremos que contratar a un gigante del extranjero para que implemente esta tecnología y ni pensar en los costos”; pero no necesariamente es así. En efecto, el escenario académico en Arequipa con relación a computer science (ciencia de la computación), componente clave de big data, ha evolucionado enormemente en los últimos años, en gran medida gracias al Programa Profesional de Ciencia de la Computación de la Universidad Católica San Pablo. Muestras de ello son la contratación de varios de sus egresados por parte de gigantes tecnológicos como Google, Skype, entre otros, y la realización del programa de Global Start-Up Lab del Massachusetts Institute of Technology (MIT), llevado a cabo en sus aulas, con apoyo de Telefónica. Asimismo, de los 13 doctores en Ciencia de la Computación de universidades extranjeras –a tiempo completo– que tiene el Perú, más de la mitad trabajan en dicho programa, lo que lo posiciona como un claro líder a nivel nacional.

Big data no es la única propuesta que está explorando este think tank arequipeño. Existen otras dos vertientes tecnológicas que podrían ser de gran utilidad para los sectores privado y público en los ámbitos regional y nacional: la realidad aumentada y las tecnologías de e-health.
Realidad aumentada implica obtener información de diversas fuentes y añadirla a la realidad en la que nos encontramos. Por ejemplo, el reconocimiento de las personas y obtención de su información a través de videocámaras, el reconocimiento de placas vehiculares, acciones violentas, accidentes, etc. ¿Imagina tener cámaras de seguridad en su domicilio o urbanización que puedan detectar rostros de personas e indicarle si estas están en las bases de datos policiales?

Por su parte, las tecnologías relacionadas con e-health permitirían monitorear su salud remotamente en tiempo real; ir al médico sin ir al médico, a través de la telemedicina; hacerle seguimiento a la propagación de enfermedades en la ciudad y detectar focos de infección; tener su historia clínica en la nube (internet) para acceder a ella cuando y desde donde lo desee, entre muchas otras aplicaciones. Por supuesto, estos esfuerzos ya se vienen realizando en el extranjero, e iniciativas como GoogleHealth, en su momento, abrieron la esperanza sobre la utilidad de su aplicación; sin embargo, también mostraron que existen retos que pueden trabar la implementación, relacionadas principalmente con políticas gubernamentales. En este sentido, es esperanzador que el Gobierno esté interesado en esta tecnología; muestra de ello es la inauguración de Centro Nacional de Telemedicina (Cenate), a la que asistió el presidente Ollanta Humala a mediados de octubre.

El impacto esperado de estas tecnologías es enorme. Así también lo señala el final de la novela de Philip Dick, que muestra que la información y la precognición son poder –si bien esto suena un tanto irónico al considerar que el autor de Minority report vivió en la pobreza y el reconocimiento que recibieron sus obras fue póstumo–. Por lo tanto, con responsabilidad, podemos hacer uso de la tecnología y la información, y aprovechar las oportunidades para mejorar la vida de las personas. Por el momento, podemos decir que, vistas las ventajas que el uso de la información genera en los gigantes tecnológicos, llegará el día en que estas grandes empresas de tecnología puedan ser consideradas como “Too Big Data To Fail”.

Publicado en Mercados & Regiones número 4, diciembre de 2014

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