SAR: Seminario de Asesoría Regional, Arequipa 2014

El pasado 16 de septiembre tuvo lugar, en el auditorio principal de la Universidad Católica San Pablo, el Seminario de Asesoría Regional (SAR), organizado por Seminarium y Apoyo Consultoría.

En el evento se presentaron las últimas cifras sobre el entorno económico y político nacional y regional, así como un riguroso análisis de los posibles escenarios en los que entrará la dinámica política y económica en los próximos años. Mercados & Regiones estuvo entre los auspiciadores de este importante evento.

Una de las principales conclusiones es que la realidad política en el país, actualmente poco satisfactoria, todavía puede empeorar. A pesar del magnífico desempeño macroeconómico del país y de que este haya liderado el crecimiento en Latinoamérica en la última década, los actores en el sistema político peruano no han logrado estar a la altura de las circunstancias para realizar las reformas que permitirían pasar de ser un país en vías de desarrollo a uno desarrollado. Todo apunta a que, en el corto y mediano plazo, seguirán los escándalos y las altísimas tasas de corrupción en las entidades del Estado. Se destacaron en la presentación preocupantes hechos, tales como cuatro expresidentes regionales presos por corrupción; la investigación del Fiscal de la Nación y de su predecesor; mafias criminales ingresando a la Policía, el Poder Judicial y el Congreso; entre otros.

Aunque el Congreso actual es percibido como peor que el anterior –con el cual parecía que ya se había tocado fondo–, el Perú puede estar dirigiéndose a un “cataclismo parlamentario”: no hay señales tangibles –cambios estructurales o en las normas que rigen al Gobierno o que pretendan atender directamente al problema de corrupción– que indiquen que el siguiente Congreso no competirá por empeorar la pésima imagen de la política en el Perú. Menos de 8% de los peruanos considera que la democracia en el Perú funciona mejor que en el resto de Latinoamérica, comparado con más de 40% en Chile; y el Perú ocupa el puesto 118, de 144 países analizados, en el ránking de calidad institucional, preparado por The Global Competitiveness Report.

Esta situación en la política del país afecta directamente la actividad económica, probablemente más de lo que se cree. En término de gestión, el Estado no ha evolucionado al mismo ritmo que el sector privado, lo que genera un marcado letargo cuando ambos interactúan, retrasando las inversiones, no facilitando el crecimiento empresarial y ahuyentando a inversionistas extranjeros. Asimismo, la ineficacia del Gobierno no permite llevar a cabo reformas estructurales que favorezcan la competitividad, ni ejecutar eficiente ni eficazmente el gasto público –lo cual es fundamental en momentos de desaceleración económica como medida contracíclica–, ni solucionar problemas sociales que, además, perjudican la inversión privada. Por otro lado, el riesgo político reduce la confianza de los empresarios y consumidores, y aumenta la volatilidad del tipo de cambio.

En cuanto a las perspectivas económicas, aparentemente, la desaceleración observada en los últimos meses habría llegado a su fin en julio pasado, y la economía ya estaría en proceso de recuperación, si bien de manera leve. En el primer semestre, los principales causantes de la desaceleración fueron la menor producción de minerales, el mal clima –que afectó el agro y la pesca–, el casi nulo gasto público de Gobiernos regionales con problemas de corrupción y el estancamiento de megaproyectos en distintos sectores.

Algunos indicadores de que la economía ya habría tocado fondo son la recuperación del empleo en Lima y el resto del país, y señales de una ligera mejora para las empresas vinculadas al consumo. En el segundo semestre, beneficiarán a la economía una mayor producción minera, el efecto de los paquetes reactivadores y la leve mejoría de la inversión privada y el empleo.

En este escenario, para el mediano plazo se espera que la clase media siga expandiéndose, generando oportunidades relevantes para el sector privado. Este segmento de la población mantendrá un marcado interés por gastar e invertir en educación y vivienda. No obstante, según los analistas de Apoyo Consultoría, entre el 2015 y 2016, el crecimiento del consumo y la inversión será menor al crecimiento del producto bruto interno, situación contraria a lo sucedido en la última década.

Asimismo, cabe señalar que la expansión de la minería metálica será más importante para el crecimiento del PBI que en el pasado. La ampliación de Cerro Verde y las inversiones en Toromocho, Antamina y Antapaccay, entre otras, permitirán que la industria extractiva de metales aporte, a la tasa de crecimiento del PBI nacional, 1.5 puntos porcentuales en el 2015 y 2.0 puntos porcentuales en el 2016. En esta coyuntura, Apoyo Consultoría pronostica un crecimiento nacional de 3.7% en el 2014, 5.5%, en el 2015, y 6.5% en el 2016, impulsado por el aumento de la producción minera –en el 2016, la producción de cobre aumentará en 45% respecto al 2013–, el gasto de Gobierno –los aumentos de sueldos y financiamiento de construcción y mantenimiento de infraestructura de uso público– y la inversión en infraestructura concesionada –US$ 25,000 millones de inversión entre los años 2014 y 2018–.

En cuanto a las perspectivas para la zona sur del país, estas son más favorables que para el país en su conjunto, apoyadas en una mayor producción minera y proyectos de infraestructura, y en un mayor crecimiento de la clase media. Entre los principales riesgos, destacan el efecto de las elecciones regionales sobre la inversión, los aún bajos niveles de competitividad de las personas y las empresas, y la posibilidad de un incremento en la inseguridad y delincuencia.

Según uno de los expositores, especialista en análisis político, si la situación de las instituciones públicas en Arequipa no mejora en el mediano plazo, sobre todo por el lado de la corrupción y la falta de eficiencia y eficacia, el desarrollo de la región podría quedar marcado por un serio incremento de la criminalidad, propio de ciudades que experimentan crecimientos acelerados pero sin un marco sólido de instituciones públicas de apoyo –como la policía, fiscalía, etc.–. Inevitablemente, se hicieron comparaciones con la problemática que experimenta el departamento de La Libertad, donde la extorsión a empresarios y ciudadanos por parte de organizaciones criminales ha llegado a niveles muy preocupantes.

La consultora estima que el país crecerá en cerca de 6% en los años 2015 y 2016, mientras que, en el mismo periodo, el sur lo hará a tasas de 7.5%.

Publicado en Mercados & Regiones número 3, octubre de 2014

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