Sector salud: si no mejoras e innovas, languideces

El sector salud en Perú crece a una tasa que duplica la del PBI, impulsado principalmente por el sector privado.

Raquel, una mujer arequipeña de 35 años, últimamente viene sufriendo algunas molestias en la columna, por lo que decidió visitar al médico. Ella trabaja para una empresa ligada al sector construcción y cuenta con el seguro de Essalud. Raquel está pensando pedir licencia en su trabajo para poder realizar una consulta; en la empresa andan atareados, por lo que no será tan fácil negociar el día de licencia. Pero optar por un determinado día no es su preocupación principal, sino más bien elegir dónde buscará atención.

Luego de analizar la situación, Raquel decide acudir a una clínica privada recientemente abierta en la ciudad, en lugar de ir a Essalud. La madre de Raquel no entiende por qué su hija, teniendo un seguro, ha elegido ir una clínica y, más aún, una clínica que tiene poco tiempo en Arequipa. Durante el almuerzo –después de que Raquel llega de su consulta–, le pregunta por la razón de su decisión, a lo que Raquel responde: “Mamá, necesitaba que me atendieran rápido”.

El sector salud en Perú crece a una tasa que duplica la del PBI. El sector privado es el principal impulsor del crecimiento del sector, en gran medida por el incremento de la penetración de seguros y por el aumento del poder adquisitivo de los peruanos de todos los niveles socioeconómicos, especialmente de los segmentos B y C. ¿Suficiente ritmo de crecimiento para cubrir la brecha existente? Revisemos algunas cifras.

Perú gasta en salud el 4.9% del total de su PBI –cifra menor a la registrada, por ejemplo, en Brasil, donde el gasto en salud asciende al 9.3% del PBI–. El gasto per cápita en salud en Perú es de US$ 338, mientras que en Chile alcanza los US$ 1,103 y en Brasil, los US$ 1,056. En cuanto a infraestructura, según Henry Córdova, socio de auditoría de KPMG Perú, “el país tendría que aumentar su cobertura en infraestructura en por lo menos 40% para tener un servicio que sea relativamente eficiente”. Alrededor de un 40% de peruanos –11 millones de personas– no está afiliado a ningún seguro de salud; y, por el lado de las EPS, el grado de penetración está por debajo del 10%.

Queda claro que el sector salud en Perú tiene un largo camino por recorrer antes de alcanzar su techo; esto es algo que algunos participantes han sabido observar, analizar y capitalizar. En los últimos años, clínicas y aseguradoras han apostado por diversificar sus operaciones, no solo expandiéndose hacia otros mercados –con la apertura de nuevas sucursales en diversas ciudades del país y ofreciendo diversos formatos de servicios–, sino también cambiando su modelo de negocio al integrarse verticalmente.

¿Oportunidad o amenaza?
Si bien la llegada de nuevas clínicas “amenaza” las operaciones de las ya establecidas, esto puede ser tomado como una oportunidad para dar una mirada al interior de la institución, ponerse en los zapatos de los usuarios del servicio, y descubrir aquellas cosas que podrían estar haciéndose mal y aquellas en las que se podría mejorar. Es también una oportunidad para explorar, reconocer y desarrollar nuevos servicios de salud, buscar la especialización sobre la base de las propias fortalezas, y orientarse a segmentos no atendidos, a través de nuevos formatos. La “amenaza” que representan las nuevas clínicas tendrá consecuencias graves si las instituciones establecidas continúan con su modelo tradicional: si hasta hace poco les había funcionado, esa época –con la incursión de nuevos competidores– ya terminó.

Por ejemplo, los hábitos de consumo en la ciudad de Arequipa se han sofisticado, y esto se observa en todos los sectores socioeconómicos. El 75.6% de arequipeños toma su decisión sobre dónde atenderse en caso de enfermedad basándose en la calidad y seguridad de la atención en salud; sólo el 44.3% toma la decisión basándose en el precio; y apenas el 11.3%, basándose en la tradición de la marca o servicio.

Como ocurrió con Raquel –nuestra amiga del inicio de este artículo–, miles de peruanos se inclinarán por la opción que mejor se adapte a sus necesidades: atención de calidad, rápida, oportuna y confiable. Si las clínicas y otras organizaciones relacionadas no toman conciencia de los cambios que están ocurriendo, y no saben convertir las debilidades en fortalezas y las amenazas en oportunidades, el destino que les espera no es incierto: si no mejoras e innovas, languideces.

Publicado en Mercados & Regiones número 4, diciembre de 2014

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