A la baja…

Entre 2004 y 2013, el crecimiento nacional figuraba como uno de los más altos en Latinoamérica, gracias al boom de la minería y de la construcción, y a las inversiones en infraestructura pública. Luego, la economía peruana pasó a tasas de crecimiento cada vez más modestas. Esta situación afectó el consumo interno, uno de los principales motores del producto. Las perspectivas para 2016 no parecen ser muy distintas, por lo menos para el primer semestre.

Para comenzar, los retornos del primer semestre de 2015 de las compañías que cotizan en la Bolsa de Valores de Lima (BVL) se sitúan entre los más bajos en los últimos once años, y podrían seguir a la baja, según la consultora Gerens. La menor rentabilidad de las empresas se debe a la reducción de los ingresos y a que los gastos no se ajustaron con la misma velocidad. Así, en el tercer trimestre de 2015, se estima que la rentabilidad descendió hasta 9.8%, y podría culminar el año entre 9% y 10%, por debajo de la rentabilidad de 11.6% que se registró en 2014.

El 30% de las empresas que cotizan en la BVL son del sector minero y, a junio de 2015, registraron una rentabilidad de 5%. Por su parte, las empresas de construcción y las de producción de alimentos cerraron el primer semestre con rentabilidades de 3.8% y 3.0%, respectivamente.

En el sur, Arequipa no es ajena a la desaceleración económica y a un tímido desempeño del consumo interno. En esta región, el periodo 2004-2013 fue testigo de importantes incrementos en el gasto en distintos rubros: 180% en vestido y calzado; 150% en alimentos consumidos fuera del hogar y 100% en transporte y comunicaciones. Las demás categorías tuvieron incrementos por encima de 60%, con excepción de los gastos en alquiler, combustible,
electricidad y conservación de la vivienda. Sin embargo, una encuesta a una muestra representativa de residentes
de Arequipa metropolitana en agosto de 2015, realizada por Aurum Consultoría y Mercado, sugiere que las cosas
han cambiado, con reducciones en el consumo de bienes y servicios en comparación con el año anterior.

Otro síntoma del enfriamiento económico es la caída en el Índice de Confianza del Consumidor de la ciudad de Arequipa (ICCA). Luego de un pico en el primer trimestre de 2014, la tendencia del índice trimestral ha sido a la baja; el ICCA del tercer trimestre de 2015 se ubica en 36.2 puntos, lo que refleja una fuerte desconfianza, incluyendo tanto una percepción negativa de la situación económica actual comparada con hace un año, como una expectativa pesimista respecto al futuro próximo.

Considerando la macrorregión sur en su conjunto, se observa que, si bien el gasto de los hogares se venía incrementando desde 2009, en los últimos dos años este crecimiento se ha desacelerado de forma brusca. Es más, luego de un crecimiento en el gasto hasta el año 2012, las regiones de Madre de Dios, Moquegua y Puno registran reducciones en el gasto de los hogares, lo que va de la mano de una reducción en el ingreso promedio.

Por su parte, la propensión marginal a gastar en función del ingreso —es decir, la sensibilidad del gasto ante
variaciones en el ingreso— ha crecido en los hogares de la macrorregión sur, desde 26 céntimos por sol de ingreso en 2011 hasta 38 céntimos en 2014. El “gasto autónomo” de los hogares —aquel que no es sensible a los cambios en los ingresos de los hogares— se ha incrementado de S/. 564 a S/. 648.2.

En el caso de la región Arequipa, en 2014 se observa una caída en la propensión marginal a gastar en comparación con 2013. Por otro lado, el gasto que no depende de los cambios en el ingreso de los hogares se incrementó de
S/. 589.03 en 2009 a S/. 907.41 en 2014.

En los próximos meses, la incertidumbre con relación a las elecciones del 2016 y al Fenómeno de El Niño podrían empeorar la situación económica. Fidel La Riva, Country Manager de Kantar Worldpanel, afirma que, si en las elecciones presidenciales de 2011 fue el “Fenómeno Humala” el que capturaba la atención en los desayunos de los empresarios, ahora lo hace el Fenómeno de El Niño, que tendrá un especial impacto en las empresas del norte del país. Si bien el impacto directo será sobre el sector agrícola, una contracción en este sector afectará el consumo en general. Se trata de los efectos colaterales de El Niño.

Pese a estas dificultades, en julio de 2015, el PBI peruano creció en 3.26% —un nivel mayor al 3% esperado por los analistas—, impulsado por la minería y la manufactura no primaria. Por otro lado, el sector construcción retrocedió en 6.69%, debido principalmente a la contracción de la inversión pública.

Aunque la desaceleración haya llegado a la puerta —y, de hecho, ya la ha cruzado—, se espera que el consumo vuelva a recuperarse luego del segundo semestre de 2016, si bien con tasas más moderadas que las del periodo 2004-2013.

Publicado en Mercados & Regiones número 13, noviembre de 2015

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