Arequipa, una región atractiva para invertir

Michael Porter señala que la competitividad —a nivel de empresas, países o regiones— está determinada por la productividad. Esta productividad está definida por el valor generado a través del uso de todos los recursos que se posee. Cuando una empresa, región o país es competitivo, se diferencia de sus pares con características especiales que lo hacen preferido a las otras opciones.

En los últimos años, el Perú ha sido receptor de inversiones extranjeras que se han situado en diferentes
regiones del país. Asimismo, muchas empresas que desarrollaban sus operaciones en Lima han optado
por abrir sus mercados y expandirse a otras ciudades. Estas empresas frecuentemente enfrentan una gran disyuntiva: ¿dónde invertir?

La decisión de las empresas se orienta a abrir una sucursal o instalarse por primera vez en la región que le ofrezca
las mejores características para que pueda desarrollarse y llevar a cabo sus operaciones; es decir, las empresas buscan situarse en lugares que posean características especiales que las vuelven más atractivas que las otras.

¿Qué ofrece Arequipa?

Arequipa no solo es la segunda región más importante del Perú por su aporte al producto bruto interno, sino
también porque cuenta con dotaciones especiales que la convierten en una plaza de inversión atractiva.

Arequipa cuenta con el puerto de Matarani en la provincia de Islay, que moviliza gran parte del comercio de la macrorregión sur. Es el puerto con mayor capacidad en la región sur y es el segundo más importante en el país.

Una de las principales fortalezas de Matarani es su ubicación estratégica, pues se sitúa en la cosa oeste del continente americano sur y se conecta con la carretera Interoceánica, que une al país con Brasil. Adicionalmente, está conectado a la red ferroviaria, lo que facilita el transporte de carga con las ciudades de Arequipa, Cusco y Puno.

Tisur, la empresa concesionaria del puerto, viene ejecutando, desde febrero de 2014, un proyecto de ampliación del desembarcadero y la construcción de un nuevo muelle de 260 metros de largo, con una inversión aproximada de US$ 300 millones. Este proyecto permitirá atender la demanda que se generará con la puesta en marcha de tres grandes proyectos mineros —Cerro Verde, Las Bambas y Antapaccay—, para los que se están construyendo almacenes con una capacidad conjunta de 300,000 toneladas. De esta manera, Tisur apunta en convertirse en el desembarcadero minero más importante del Perú.

Esta inversión no solo es positiva para las empresas relacionadas con minería, sino que también presenta oportunidades para las empresas importadoras y exportadoras que operan o buscan operar en el sur del país. La creciente actividad minera-metálica ha generado una oferta de servicios relacionados cada vez más sofisticada.

Sin embargo, si bien los estándares de producción han mejorado, el clúster minero-metálico aún tiene un amplio espacio para desarrollarse: muchos equipos de alta tecnología, asesorías técnicas de alto nivel, software minero, entre otros productos y servicios, vienen siendo importados, lo que abre las puertas para que nuevos participantes locales ingresen al mercado y atiendan estas necesidades.

La puesta en marcha del proyecto Majes-Siguas II genera grandes expectativas de crecimiento para el sector agropecuario en la región, pues permitiría ampliar la frontera agrícola en 38,500 hectáreas e incrementar las
exportaciones agrícolas en ocho veces, lo que será un paso importante para la creación de un polo agroexportador y
agroindustrial en el sur del país. Si bien, en la actualidad, el proyecto se encuentra detenido por diferentes problemas entre las autoridades gubernamentales y los pobladores de la zona, su ejecución generará importantes oportunidades de negocio para diferentes rubros, pues se necesitarán empresas de soporte, incluyendo desde el proceso productivo agrícola hasta las necesidades de las personas que desarrollarán sus actividades en la zona. Es decir, el proyecto demandará diferentes productos y servicios de los sectores construcción, retail, transporte entre otros.

Por su parte, las empresas relacionadas con el sector turismo pueden encontrar atractiva a la región, pues Arequipa es la tercera región con el mayor flujo de pasajeros por vía aérea, después de Lima y Cusco. En el Aeropuerto Internacional Rodríguez Ballón, se han realizado obras de rehabilitación de la pista de aterrizaje, y obras de seguridad y de ampliación del terminal de pasajeros, así como la adquisición de equipamiento aeroportuario para mejorar la operación, lo que en conjunto ha mejorado la calidad del servicio y permite recibir un mayor número de visitantes. Actualmente se tienen propuestas de inversión para continuar con la mejora del aeropuerto.

Las fortalezas mencionadas se verían fuertemente debilitadas si tanto los empresarios como sus colaboradores sintiesen que la calidad de vida en el lugar donde deciden desarrollar sus operaciones no es adecuada.
En 2012, se realizó una encuesta al público en general, a nivel nacional, en la cual se midieron, entre otras cosas,
la satisfacción de los habitantes de la ciudad de Arequipa con relación a su calidad de vida. Los resultados de la
encuesta fueron más favorables para Arequipa que para las ciudades de Lima, Trujillo y Cusco: el 55% de arequipeños consideran que la calidad de vida en la ciudad de Arequipa es buena y muy buena, mientras que, en las demás ciudades, los porcentajes son menores —en Lima, 40%; en Trujillo, 43%; y en Cusco, 41%—.

Arequipa tiene un largo camino por recorrer para alcanzar los niveles de competitividad de otras ciudades similares en el mundo; sin embargo, tanto las dotaciones de recursos con los que cuenta, como los futuros proyectos de inversión, la convierten en una plaza atractiva para que empresarios de diversos sectores evalúen y decidan desarrollar sus operaciones en la región.

Publicado en Mercados & Regiones número 13, noviembre de 2015

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