Dirigir empresas (enseñanzas cristianas)

También en la dirección de empresas y en la gestión de los negocios, los cristianos deben saber comportarse como sal de la tierra y luz del mundo.*

En el año 1972, San Josemaría Escrivá de Balaguer acudió a un encuentro en el IESE (Escuela de Negocios, Universidad de Navarra, España) con empresarios, directivos y empleados.

Inició esa charla aludiendo a la falsa opinión –difundida también ahora en muchos lugares– de una supuesta incompatibilidad entre las actividades económicas y la conciencia cristiana: No sé por qué algunos murmuran de los que trabajáis en los negocios, y de los que os preparáis para realizarlos cada día mejor, más abundantes y con más provecho… Es el Señor quien recomienda vuestro trabajo. Y aseguraba: A vosotros os debe la sociedad esa cantidad de puestos de trabajo que creáis. El país os debe la prosperidad. A vosotros os deben, tantas gentes, esta promoción de la vida nacional. Hacéis, por tanto, una labor muy cristiana.

Abrió un ejemplar de los Evangelios y leyó algunos de los textos que relatan la mirada y las alabanzas de Jesús hacia los protagonistas de la actividad económica, nobilísima en sí misma cuando es ejercitada por personas honradas y con afán de servicio, poniendo en juego su habilidad y su espíritu de iniciativa.

San Mateo es quien recoge más enseñanzas del Señor sobre esta materia. No en vano, antes de ser Apóstol, había trabajado como recaudador de impuestos. Él nos presenta, por ejemplo, estos protagonistas: al que encuentra un tesoro escondido y vende todo lo que posee para adquirirlo (cfr. Mt. 13, 44); al mercader que se dedica al comercio de perlas finas (cfr. Mt. 13, 45-46); a quienes trabajan en el sector de la pesca (cfr. Mt. 13, 47-48); al terrateniente que necesita contratar muchos obreros para sus viñas (cfr. Mt 20, 1-16); a los que reciben diversas cantidades de talentos -moneda romana de valor- con el encargo de hacerlos rendir (cfr. Mt 25, 14-28).

San Lucas nos relata la bella historia de Zaqueo, un publicano que -al parecer- se había enriquecido injustamente, pero que se convierte y se muestra decidido a reparar (cfr. Lc 19, 1-10).

En todos estos casos, Jesús muestra su aprecio por quienes hacen rendir con rectitud los medios materiales, tan necesarios para que los hombres lleven una vida digna.

Los empresarios y directivos han de sentir muy hondo la responsabilidad de prepararse -además del mejoramiento de su profesionalidad-  en un conocimiento profundo de la fe y de la moral de Jesucristo, y de la doctrina social de la Iglesia. De esta manera estarán en condiciones de dar una orientación cristiana a la encomiable labor que realizan, al servicio de la sociedad.

Es evidente que esta tarea de preparación es muy necesaria en el actual contexto histórico, y lo será siempre. Porque también en este sector de la actividad profesional, los cristianos han de ser y comportarse como sal de la tierra y luz de mundo (cfr. Mt 5, 13-14).

*Ideas y algunos textos tomados del artículo Dirigir Empresas con Sentido Cristiano, Javier Echevarría, Revista de Antiguos Alumnos, IESE, Sept. 2002.

1 Comment sobre "Dirigir empresas (enseñanzas cristianas)"

  1. Gracias, P. Miguel por los buenos consejos, que por lo que veo también se pueden aplicar a la actividad profesional en el sector público.

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