“El Estado sigue administrando la escasez, cuando ahora tenemos que administrar el progreso”

“Yo creo en la economía que comienza desde las clases medias, del circuito que no es lineal, como el “chorreo” , sino que es circular”.

ENTREVISTA A JULIO GUZMÁN CÁCERES, CANDIDATO PRESIDENCIAL 2016

Usted tiene un PhD en Políticas Públicas en la Universidad de Maryland y una maestría en Políticas Públicas en la Universidad de Georgetown. ¿Se podría decir que Julio Guzmán es un académico?
No, lo que se podría decir es que he pasado por varias áreas de la política pública. La política pública tiene su aspecto académico –cómo los países progresan, cómo el crecimiento económico hace que la gente pueda vivir mejor–. La segunda área es la técnica, en donde también he estado, porque he trabajado diez años como funcionario
del Banco Interamericano de Desarrollo; en el aspecto técnico, lo que uno aprende es cómo diseñar el programa, cómo va a funcionar en el terreno, cuáles van a ser los incentivos, los presupuestos, los cronogramas, el número de beneficiarios, etc. Después hay una tercer esfera, que es la gestión pública, que es cuando te pones en el terreno
y empiezas a ejecutar, comienzas a gestionar el personal, a negociar con otros ministerios, con los grupos de interés. Y finalmente hay una cuarta esfera, que es la de asesoría a los gobiernos, que es la parte corporativa de políticas públicas en la que yo también he estado, porque he sido socio de Deloitte.

Yo he estado en los cuatro. He sido un académico, porque no solo tengo mi maestría y mi doctorado, sino que también he sido profesor de la Universidad de Georgetown por dos años; tengo mi parte técnica, porque he estado diez años en el Banco Interamericano de Desarrollo; tengo mi parte de gestión, porque he sido dos veces viceministro de Estado y he sido presidente del consejo de viceministros –sé qué cosas se pueden hacer y qué cosas no–; y tengo mi parte de asesoramiento corporativo, porque he sido socio de la firma Deloitte, que es la consultora más grande del mundo.

¿Qué opina sobre el actual nivel del Estado y qué cambios propone hacer?
El diseño del Estado de los años noventa fue el adecuado para ese momento; recordemos que había 60% de pobreza, el Estado estaba quebrado, no había estabilidad, había terrorismo; entonces, debías diseñar un Estado que en ese momento ayudara a administrar la escasez, porque no había, y que lidiara con la inestabilidad, con el aumento de precios, etc.

Por ejemplo, la Sunat se crea a principios de los noventa y se crea como un policía, a perseguir a todo el mundo a que pague impuestos, porque en esa época nadie pagaba impuestos. Pero el Perú cambió y se transformó. Los peruanos cambiaron, el sector privado cambió, el mercado se modernizó y dinamizó, pero el Estado nunca cambió.

El día de hoy tenemos un Estado que es el mismo que tuvimos en los noventa, que sigue administrando la escasez,
cuando ahora lo que tenemos que hacer es administrar el progreso. Eso significa rediseñar nuestros procedimientos, simplificar todos los trámites, las autorizaciones, los permisos. Y, con relación a la Sunat, transformar su mentalidad. Ahora la presión tributaria no es 4%, ahora es 19%; entonces, en lugar de ser un policía persiguiendo a todos, la Sunat debería ser un aliado y debería acompañarte para que crezcas. La política fiscal no es acerca de la recaudación, es acerca de la creación de valor y riqueza. El ente recaudador lo que debe hacer es crear riqueza, y eso se hace acompañando a las empresas.

Ahora tenemos que modernizar. ¿Cuántos ministerios tenemos y cuántos necesitamos crear? Concretamente, el
Ministerio de Cultura es un cascarón: no hay nada, no tiene ni siquiera presupuesto; el Ministerio de la Mujer,
que es un aspecto tan importante para ver las poblaciones vulnerables, no tiene un buen diseño, no tiene buenos cuadros técnicos.

Algunos analistas consideran que, si bien los cuadros técnicos son necesarios en el Perú, todavía no ha aparecido un tecnócrata con verdadera habilidad política.
Ser técnico no es suficiente; pero, para los momentos que estamos pasando en el Perú, ser técnico es muy bueno y casi indispensable, porque te da la capacidad de entender al Perú y conocer las soluciones. Si tú no sabes cómo solucionar los problemas, entonces vas a estar siempre condenado a los políticos que son capturados por los técnicos; el Ministerio de Economía y Finanzas tiene capturados a varios presidentes porque de economía no saben absolutamente nada.

Ahora, eso no es suficiente. El técnico tiene que tener la capacidad política, la capacidad de negociar, de motivar y de convencer a la población de que esas soluciones son las adecuadas. Muchos técnicos no tienen esa capacidad, pero nosotros creemos que sí la tenemos, que podemos ser técnicos y políticos a la vez: técnicos de brindar soluciones y políticos de saber negociar, de saber dialogar y establecer consensos sobre las reformas que necesitamos.

Huntington definía la política como el reparto de lo escaso entre los grupos organizados, que realmente los políticos no trabajan por los pobres, sólo trabajan por los grupos organizados. ¿Cuál es su apreciación?
La escasez sin duda es algo que nos ha perseguido toda la vida, pero el día de hoy no estamos sufriendo de un
periodo de escasez; la desaceleración económica, para empezar, no es recesión, es desaceleración. Entonces,
el día de hoy no se trata de repartir lo escaso entre los grupos organizados de interés.

El día de hoy, el Perú no puede ejecutar el 80% de su presupuesto nacional hace diez años. Ese 20% que no
se gasta todos los años se va a un fondo, que se llama el Fondo de Estabilización Fiscal, que hoy día está entre
US$ 8,000 millones y US$ 9,000 millones. El nivel de deuda pública del Perú es de alrededor del 20%, que es
uno de los más bajos del mundo; la clasificación de la deuda del Perú es BB+, que es buenísimo para un país
en desarrollo.

El Perú es como una persona que tiene una cuenta corriente millonaria y, sin embargo, no invierte, no hace reformas. Es inaceptable.

¿Por qué hacemos eso? Es por el trauma. En los noventa, pasamos por el trauma de la escasez, de la miseria y del terror. Entonces, ahora que tienes un montón de plata, no la quieres gastar. Ahora necesitamos pensar como jóvenes, que es crecer creativos, invertir, hacer reformas, pensar en la modernidad.

¿Qué hacer con los programas sociales?
Los países y las naciones progresan no por los programas sociales; las naciones progresan porque las personas desarrollan sus talentos. El futuro del Perú está en la inversión en el talento de las personas y, fundamentalmente, en las clases medias. El futuro depende de invertir en educación, capacitación, entrenamiento y transferencia de
conocimiento. La mejor política social es invertir en el talento de la gente.

Habiendo dicho eso, los programas sociales tienen que mantenerse, y por una razón: todavía tienes un bolsón de la población, más o menos el 15%, que no tienen ni siquiera las capacidades básicas elementales para dar ese salto; entonces, requiere algún tipo de asistencia mínima para que pueda sobrevivir. Los programas sociales son
programas que en el futuro deberían desaparecer, pero progresivamente, conforme el país se va desarrollando.

Usted quiere trabajar muy fuerte con la clase media. ¿Cuál es la lógica detrás de esto?
La lógica es bastante sencilla: es la observación empírica de lo que pasa en el mundo. Los cuarenta países más desarrollados tienen muchas diferencias, pero todos comparten tres cosas importantes: primero, tienen instituciones sólidas; segundo, tienen economías diversificadas; y tercero, tienen clases medias consolidadas. Y lo que se observa de la investigación es que las clases medias preceden la construcción de instituciones sólidas y economías diversificadas.

Son las personas, las clases medias, que están preparadas en términos de empoderamiento, las que gatillan las reformas democráticas y las que gatillan los emprendimientos y negocios. ¿Cuál es la oportunidad del Perú? Que el 60% de la población es hoy día clase media. Cuando yo era niño, el discurso que te doy no tenía ningún sentido, porque sólo era el 15%.

Pero hay otra razón: las economías de mercado funcionan en forma circular. ¿Y por dónde se activa este circuito? Por las clases medias. Cuando tú inviertes masivamente en las clases medias, elevas el consumo inmediatamente, todas las empresas tienen más clientes con más capacidad de compra, y comienza a crecer el emprendimiento, los startups, los pequeños negocios y, como consecuencia de eso, aparece la inversión, aumenta el empleo, se reduce la pobreza, y las clases medias se expanden. Y, cuando se expanden, activan todo el circuito de nuevo.

En los últimos treinta años, en el Perú ha habido un solo enfoque, que es el “chorreo”, y yo estoy totalmente en contra del “chorreo”. Eso de creer que la única forma en que tú y todos van a estar bien es apostar sólo por la gran inversión, y que eso va a generar empleo y va a reducir la pobreza.

Yo creo en la economía que comienza desde las clases medias, del circuito que no es lineal, como el “chorreo”, sino que es circular. Y eso, en el Perú, es revolucionario. Lo que estamos diciendo concretamente es que lo más importante en el Perú es invertir en las propias personas; cuando tú observas los países más desarrollados del mundo, te vas a llevar una sorpresa: los más desarrollados son los que menos recursos naturales tienen. La explicación es que, cuando tú no tienes nada, tú inviertes en lo único que tienes: las personas, por eso creces y por eso progresas y generas innovación, y creatividad y tecnología, y avanzas.

Algo que preocupa a muchos empresarios es el tema de las barreras burocráticas, los  diferentes permisos para poder operar, que significan sobrecostos que se trasladan al cliente o que restan competitividad. ¿Cuál sería su propuesta en este sentido?
Hay que rediseñar el Estado y simplificar los doce sistemas administrativos del Estado –contabilidad, finanzas,
presupuesto, obras públicas, etc.–. Todos esos procedimientos son los mismos que hace treinta años. De ahí, necesitas recurrir a plataformas tecnológicas, por ejemplo, desde una plataforma comenzar a conectar a
todas las entidades del Estado.

¿Cuál es el pacto social que usted le ofrece al Perú?
El pacto social que yo le ofrezco al Perú es obsesionarme con las personas, en el sentido de invertir masivamente en ellas, no sólo en el plano profesional, educativo, para que emprendan y progresen, sino también humano. Una persona no puede ser un buen emprendedor si tiene problemas de salud mental que no se atienden; 30% de los peruanos tienen problemas de salud mental. Un emprendedor no puede seguir progresando si tiene habilidades especiales en su familia que no se atienden; 10% de la población peruana tiene habilidades especiales. Son temas
sociales que tienen que estar en el corazón de la política en el Perú.

En el Perú hay 17,000 niños abandonados, todos los días se viola a 25 niños. Es el país en Latinoamérica donde más violaciones hay; y es el segundo lugar donde más feminicidios hay. Esos temas deben ser parte de esa agenda de modernidad del sector privado.

¿Usted tiene algún planteamiento para Essalud?
Nosotros tenemos pensado darle un sentido corporativo a Essalud, por una razón muy simple: porque los dueños de Essalud son las personas que aportan. ¿El día de hoy quién administra Essalud? El Estado más los médicos
que tienen poder sobre los sindicatos. Algo interesante que se puede hacer es un directorio totalmente corporativo, en donde se manejen las cosas desde un punto de vista privado, quizá con algunos representantes del Estado para velar por los temas de bienestar público, etc.

Publicado en Mercados & Regiones número 12, octubre de 2015

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