Fujimori y Barnechea: ¿Modelos contrapuestos?

Si pretendemos hacer una clasificación sobre en qué posición ideológica están ubicados los candidatos a la presidencia, nos llevaríamos un par de sorpresas. La primera es que los extremos ya no son tan amplios, ya que casi todos coinciden en las líneas fundamentales del denominado “modelo económico”, algunos con ciertas variantes que tienen que ver más con gestos políticos (reemplazar la constitución por ejemplo) pero que no terminan proponiendo ningún modelo alternativo al vigente. La otra sorpresa la encontramos en el gran número de candidatos que se adhieren a la derecha, a diferencia de un número minoritario de candidatos que se posicionan a la izquierda o coquetamente en el centro.

Pero si tuviéramos que hacer un análisis más minucioso, con el objetivo de identificar cuáles son las propuestas que se contraponen desde sus respectivas posiciones ideológicas, encontraríamos a dos candidatos que representan dos caminos, o parafraseando a Borges, dos senderos que se bifurcan, representados por Keiko Fujimori y Alfredo Barnechea.

¿Por qué no PPK, si es un liberal convencido? ¿Por qué no Verónika Mendoza, representante de las agrupaciones de izquierda? Muchos podrían considerar que se trata de una elección arbitraria, pero podemos desarrollar algunos argumentos para demostrar por qué ambos representan dos modelos; uno la continuación del vigente y el otro una variante que podríamos llamar “socialdemócrata”.

Keiko Fujimori representa la aplicación de la ortodoxia neoliberal en el Perú; la versión “chola” de la implementación autoritaria del modelo liberal (el neoliberalismo solo se pudo implementar en otros países mediante gobiernos autoritarios, coaliciones cívico-militares). Su padre, mediante la Constitución del 93, sentó los pilares de la transformación económica que el país tuvo en las últimas décadas. Representa la anti política (el fujimorismo fue incapaz de institucionalizarse como partido porque desde su origen reniega de la politiquería de los partidos tradicionales, por eso siempre se presenta como frente o alianza electoral), la irrupción de la tecnocracia, el asistencialismo (¿alguien se acuerda del PRONAA, FONCODES y el Ministerio de la Presidencia?) y el discurso de mano dura en cuanto al orden público.

Barnechea no es una persona nueva en política; diputado, candidato a alcalde de Lima, funcionario de organismos internacionales, Barnechea ha desarrollado una amplia experiencia política y técnica (sin contar su trayectoria como notable intelectual, caso raro en la política peruana). Su propuesta política es una suerte de “socialdemocracia” aplicada a las específicas condiciones sociales peruanas. Fundamentalmente, la construcción de sociedades inclusivas donde se firme un nuevo pacto social que defina las funciones y el tamaño necesario del estado, sociedades que él ha denominado como “sociedades del bienestar*”. Barnechea ha sido muy claro en algunas propuestas encaminadas a lograr estos objetivos: la reforma fiscal, la construcción de una matriz energética nacional, subsidio a las medicinas, la construcción de un millón de viviendas financiadas a 30 años. Todo ello marca el regreso de un viejo conocido, el ogro filantrópico, el estado, que ahora sí viene para quedarse (a pesar de los temores legítimos de los que vivieron la era del estatismo y el populismo).

La gran discusión, la discusión de fondo, es qué preferimos los peruanos: ¿crecimiento o mayor igualdad? ¿Libertad económica sin derechos sociales? Barnechea representa la irrupción de un discurso igualitarista que lleva a cuestionar el tamaño actual del estado y su carácter deficiente como proveedor de servicios públicos fundamentales. Sus propuestas se orientan a que el ciudadano – contribuyente sienta que el pago de impuestos sirve para mantener un estado eficiente y democrático. A mejores servicios públicos corresponderá mayores aportaciones de los contribuyentes. Y, sin dudas, ese discurso sí cala en la población.

*Barnechea, Alfredo. Para salir del laberinto: Del neoliberalismo a la nueva socialdemocracia, Lima, Taurus, 2001, p. 227.

3 Comments sobre "Fujimori y Barnechea: ¿Modelos contrapuestos?"

  1. Madeline Morgan | 2 Marzo, 2016 at 12:11 PM | Responder

    Promuevan un debate entre estos dos candidatos, las ideas las tienen todos pero, dolo Barnechea lo conoce, la Sra. es una suerte de titere y/o tonta util para los intereses ocultos de gente q no desea nada bueno para el pais.

  2. José Mario Azalde | 2 Marzo, 2016 at 3:56 PM | Responder

    Estimada Madeline, trataremos que generar un mayor intercambio de ideas entorno a las propuestas de los candidatos. Esperemos que en algun momento se pueda dar este interesante y necesario debate.

  3. Es ALFREDO BARNCHEA

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