Juan José Marthans: “Requerimos una nueva arquitectura financiera internacional”

“Estados Unidos ya no es lo que fue años atrás. Hoy solo pesa algo más del 15% del PBI mundial; en la década de los setenta, llegó a pesar más del doble de ello. Europa es casi un fracaso con su euro, Japón no sale de la deflación fácilmente y China es una incógnita. Lamentablemente, los vientos del frente internacional no son de los mejores.”

ENTREVISTA A JUAN JOSÉ MARTHANS LEÓN, DIRECTOR Y  PROFESOR ORDINARIO DEL PAD – ESCUELA DE DIRECCIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE PIURA.

¿La economía mundial ha logrado estabilizarse?
No se ha estabilizado para nada. Los desbalances a nivel fiscal, externo, monetario se acentúan y el sobreendeudamiento no encuentra salida en las principales economías del mundo desarrollado. Vendrá un nuevo ajuste a nivel global, similar al que aconteció en el 2008-2009. La globalización demanda un proceso de reingeniería institucional igualmente global.

El FMI y el Banco Mundial son entidades con marcos legales propios del siglo pasado. Nada contribuye a poner la casa en orden. Requerimos una nueva arquitectura financiera internacional, a gritos. La banca internacional muestra mayores niveles de concentración que previo al año 2008, alternativas paralelas de financiamiento pululan a través del mundo —sin control alguno—; el déficit fiscal norteamericano no tiene visos para cerrarse en los próximos cinco años, su población envejece lo mismo que en Europa, la carga de seguridad social será inmensa. Lamentablemente, todo indica que vendrán grandes cambios.

¿Debería existir una regulación más estricta sobre los límites del endeudamiento soberano?
Sin duda. El FMI no tiene la capacidad para poner la casa en orden. Su estatuto, su configuración y poder de veto al
interior ya no responden a las necesidades de un mundo complejo y globalizado como el de hoy día. En Europa,
Maastricht ha demostrado ser un fracaso y no existe la autoridad supranacional que establezca el cumplimiento
de metas fiscales y bancarias apropiadas. Este desorden demostrará al mundo que “no existe lonche gratis”.

¿Cuál será el impacto del estímulo monetario de Estados Unidos en el largo plazo?
Se estima que no menos de dos terceras partes del esfuerzo monetario norteamericano está pululando fuera de la economía norteamericana a nivel global. Eso es claro. La principal economía del mundo imprime dinero sin rendirle cuenta a nadie. No se genera inflación porque con ese dinero cubren sus brechas fiscal y externa. Lo que pasa es que, en lo que va del presente siglo, el dólar ha perdido casi un 25% de poder adquisitivo con respecto a las seis monedas más importantes del mundo. Eso significa que, producto de su descontrol y expansión monetaria, el sector transable de las economías emergentes como Perú ha perdido 25% de su poder adquisitivo en los últimos 15 años. ¿Quién dice que la expansión monetaria no ha perjudicado a nadie? La verdad es que Estados Unidos nos está trasladando el costo de su política monetaria irresponsable. Estoy haciendo referencia al comportamiento estructural, no a la coyuntura de los últimos meses.

¿Qué les espera a los precios internacionales del oro y el cobre para el próximo año?
Poca gente sabe que la banca de inversión internacional participa activamente en la determinación de los precios internacionales de los principales commodities. Poca gente sabe que la única manera de garantizar la credibilidad en el dólar es evitando que el precio del oro suba. Pocos saben que, de acuerdo con los fundamentos, el precio
internacional del oro está desalineado. Algo raro está sucediendo. Algo poco claro. En las reuniones anuales del FMI se discute todo, menos estos temas. En la medida que se abra y sincere la crisis internacional, subirá el precio del oro inevitablemente. Nadie puede decir cuándo y en qué magnitud, pero subirá.

El precio del cobre dependerá más de China y de la evolución de su demanda global en el marco de un nuevo rebrote de la crisis internacional.

¿Cuales serán los motores de la economía mundial en los próximos años?
Esos motores están apagados o dañados. Estados Unidos ya no es lo que fue años atrás. Hoy solo pesa algo más del
15% del PBI mundial; en la década de los setenta, llegó a pesar más del doble de ello. Europa es casi un fracaso con
su euro, Japón no sale de la deflación fácilmente y China es una incógnita. Lamentablemente, los vientos del frente
internacional no son de los mejores.

¿Podría el crecimiento chino caer por debajo de 5% en el corto plazo?
China no puede caer a ese nivel. Si sucede, sería sinónimo de una nueva crisis a nivel global. Si China cae en una
desaceleración extrema, ni Estados Unidos, ni Europa, ni Japón escaparían a sus efectos. Sería un tremendo problema. China y Estados Unidos son dos economías siamesas. Debe entenderse eso. Más de un tercio de la deuda externa pública norteamericana está en manos de China; el otro tercio, en manos de Japón.

¿Qué países se verán más afectados por la combinación de subida de tasas de interés en Estados Unidos y desaceleración en China?
Pienso que todos. No solo los emergentes. El desbalance norteamericano es tal que, haga lo que haga, enfrentará serios retos. Si no sube su tasa de interés, malo. Si lo hace, también habrá problemas que enfrentar. No hay más salida. El ajuste será muy lento y preanunciado, pero, si fallan sus previsiones, podríamos enfrentar un nuevo descalabro en el frente económico mundial. Si no calibran bien el ajuste de sus tasas de interés, las consecuencias podrían ser negativas para su frente de inversión, bursátil, productivo, de empleo. En fin.

¿Perú y otros países de Latinoamérica podrían estar entrando a la trampa de ingresos medios?
La trampa de ingresos medios es la trampa de las economías que no han sido capaces de aplicar reformas estructurales profundas. No tenemos reforma del Estado, no hemos emprendido el camino ordenado a reducir el tremendo déficit de infraestructura, no hemos fortalecido nuestras instituciones básicas. Queremos encargarle a un Estado anquilosado, incompetente y, en muchos casos, corrupto que cambie y mejore la educación, salud, nutrición,
infraestructura.

Primero cambiemos al Estado, eso es urgente. Lo demás se arregla casi automáticamente. Claro, hay intereses creados que no quieren este cambio. Miren lo que van a venir a decir a CADE. Nada. Más de lo mismo. Mentiras, demagogia, palabras bonitas y nada… Nada más. Perú es una economía brillante, acompañada de lo peor del mundo político. Ojalá cambie esto…. Ojalá.

Publicado en Mercados & Regiones número 13, noviembre de 2015

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