¿Qué le depara el 2016 a la macrorregión sur?

En la macrorregión sur, se espera que la caída de los montos en inversión minera será parcialmente cubierto por la inversión en infraestructura y en exploración y explotación de gas a través de asociaciones público-privadas (APP).

ESCRIBE CARLOS AMADO AMPUERO, ANALISTA DE AURUM CONSULTORÍA Y MERCADO

En el World Economic Outlook del mes de octubre, las proyecciones de crecimiento mundial para 2015 se revisaron a la baja, a 3.1%, 0.2 puntos porcentuales menos que en el reporte de julio. Para el ámbito latinoamericano, el reporte indica que los menores precios de los minerales afectarán directamente a Perú y Chile.

En el caso peruano, es de notar que los precios de los metales no afectarán de igual manera a todas las regiones. En especial, según Apoyo Consultoría, la región sur del país es la que más crecerá entre las macrorregiones del Perú; este mayor crecimiento se deberá principalmente a la expansión del sector minero, el cual explicaría entre 3 y 4 puntos porcentuales del crecimiento, a pesar de los menores precios.

La minería

La puesta en marcha de varios proyectos mineros, entre los que destacan la ampliación de Cerro Verde y el proyecto Las Bambas (Apurímac), permitirá que, en el 2016, el PBI minero de la zona sur se incremente en más de 28 puntos porcentuales. Cabe resaltar que la ampliación de Cerro Verde no presenta contratiempos; por su parte, en el proyecto Las Bambas, los conflictos sociales relacionados con los cambios en su EIA (Estudio de Impacto Ambiental) se resolvieron mediante el diálogo y no se estiman retrasos en el inicio de producción. Para 2017, el crecimiento esperado es de 32.1%, 3.7 puntos porcentuales más que en 2016, justificado por la puesta en marcha de los proyectos Tambomayo y Ollachea.

Si bien entre 2007 y 2014 la inversión privada en minería se vino incrementando en el sur del Perú, se estima que
en 2015 y en los años siguientes la inversión caerá como consecuencia de un menor número de proyectos en cartera. A julio de 2015, el Ministerio de Energía y Minas (Minem) estima para la macrorregión sur una cartera de proyectos de inversión por US$ 36,540 millones, de los cuales la región Apurímac concentra la mayor parte (US$ 16,790 millones), seguida de Arequipa (US$ 9,478 millones) y Moquegua (US$ 5,320 millones). En cuanto al estado de estos proyectos, el 57.5% del monto total (US$ 21,040) son proyectos con EIA aprobado, el 24.7% (US$ 9,027.5
millones) son proyectos en exploración, el 15.3% (US$ 5,600 millones) son ampliaciones, y los US$ 71 millones restantes tienen el EIA en evaluación.

Algunos proyectos mineros han sido puestos en espera debido a los bajos precios de los minerales —es el caso
de Quellaveco— o tienen retrasos debido a problemas de carácter social —como Tía María—. Si se consideran solo
los proyectos que actualmente se están llevando a cabo, la cartera se reduce en US$ 8,161 millones. Aparentemente,
la apuesta de las compañías mineras es la inversión en proyectos de pequeña escala, donde el riesgo es menor,
los cuales son más atractivos en el corto y mediano plazo. Un proyecto de este tipo es San Gabriel, cuyo EIA será presentado a fines de 2015 con un ajuste en el tamaño de la planta, de 30,000 tpd (toneladas por día) iniciales a solo 3,000 tpd.

En la macrorregión sur, se espera que la caída de los montos en inversión minera será parcialmente cubierto, en el corto plazo, por la inversión en infraestructura y en exploración y explotación de gas a través de asociaciones público-privadas (APP), buscando mantener un monto de inversión similar al de 2014; el principal driver sería la inversión en infraestructura. Sin embargo, para el 2016, en el caso de Arequipa, se estima una caída de 14.3% en el
presupuesto para consumo e inversión pública, siendo el principal afectado el gasto de capital (-39%).

Un problema que aqueja al sector minero en el ámbito mundial es la sobreoferta de commodities que se está
generando por la mayor producción de minerales, y la menor demanda, sobre todo por parte de China. Según Jeff
Currie, de Goldman Sachs, los ciclos pasados sugieren que tomará hasta quince años resolver los inconvenientes que
ocasiona el exceso de inversiones. Un ejemplo de lo que está sucediendo a nivel global es el caso de Glencore, que
al 19 de agosto reportó pérdidas; su CEO, Ivan Glasenberg, ha criticado a los competidores que no están dispuestos
a reducir su producción y ha advertido que los precios actuales “no tienen ningún sentido”.

La agricultura

En el tema agrícola, el próximo año se estima que el Fenómeno de El Niño (FEN) tenga un impacto entre moderado y grave. Para aproximarse a sus posibles efectos, puede ser útil recordar el impacto que tuvo El Niño de 1998.

En los años 1997 y 1998, el PBI agropecuario y el PBI agrícola registraron tasas negativas en algunos trimestres, lo que afectó la inflación de los alimentos. En Arequipa, la inflación en 1998 fue de 8.3% (+2.3 puntos porcentuales respecto a 1997); para los casos de Moquegua, Cusco y Puno, el impacto en los precios fue de 7.7% (+1.4 p.p.), 8.5% (+0 p.p.) y 7.0% (+2.3 p.p.) respectivamente.

El FEN de 1998 afectó negativamente, en Arequipa, la producción (PBI) de alfalfa (-3%) y de arroz cáscara (-5%), y en Cusco, la producción de papa (-8%). Apurímac, que fue la región más golpeada del sur, vio decrecer la producción de papa (-9%), maíz amiláceo (-10%), frijol grano seco (-12%) y alfalfa (-8%). En cambio, en Puno se incrementó la producción de papa (+17%), quinua (+25%), café (+2%) y alfalfa (+12%). Esperemos que los efectos de los precios reducidos de los metales y del FEN sean gestionados eficientemente, tanto por el sector público como por el privado.

Publicado en Mercados & Regiones número 13, noviembre de 2015

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