Fusiones y adquisiciones en empresas familiares: ¿Cómo tratar los activos no operativos?

Los activos no operativos que muestran un valor razonable de mercado en los estados financieros, podrían ser sumados directamente al valor de la empresa que se obtiene por el uso de los activos operativos.

ESCRIBE JORGE FARFÁN, GERENTE SENIOR DE TRANSACCIONES Y FINANZAS CORPORATIVAS DE EY (ANTES ERNST & YOUNG)

El valor de mercado de una empresa, como parte de un proceso de venta, usualmente se encuentra explicado por el valor que generan sus activos operativos. Una casuística alterna se observa regularmente en la venta de empresas familiares, que suelen tener activos no operativos, pero ¿a qué nos referimos? Se trata del resultado de la incorporación en sus libros de activos que no son parte del negocio de la empresa. Por ejemplo, cuando una empresa posee un terreno pero que no es usado para justificar los flujos de caja que la empresa genera periódicamente.

Para determinar el valor de una empresa dentro de procesos de fusiones o adquisiciones, al valor obtenido por el uso de sus activos operativos, se le debe sumar el valor de los activos no operativos. Por ejemplo, una empresa que vende zapatos podría tener como parte de sus activos, terrenos, maquinarias y hasta inversiones en otras empresas que dado que no son utilizados en la generación de flujos de caja dentro del negocio indicado, se podrían considerar como activos no operativos.

Los activos no operativos que muestran un valor razonable de mercado en los estados financieros, podrían ser sumados directamente al valor de la empresa que se obtiene por el uso de los activos operativos. Por el contrario, un terreno por ejemplo, que no se encuentra registrado a un valor razonable deberá ser tasado para determinar dicho valor razonable. En caso existan inversiones patrimoniales en otras empresas -como activos-, lo aconsejable es valorizarlas bajo metodologías estándares de valorización de empresas. Existen otros activos no operativos como impuestos pagados por anticipado, por ejemplo, cuyo valor razonable se calcula obteniendo el valor actual de los impuestos que teóricamente deberían ser pagados en el futuro.

Otro activo no operativo que típicamente se encuentra en empresas familiares son los préstamos otorgados a empresas vinculadas, que de otra forma (en algunos casos) no hubieran obtenido financiamiento en el sistema financiero tradicional. Siguiendo la lógica planteada en los párrafos anteriores, se debería calcular el valor actual de los pagos de capital e intereses del préstamo, descontados a una tasa de descuento que refleje el riesgo de crédito del prestatario. Lo que usualmente se observa es que la tasa empleada para descontar el pago del capital e intereses no refleja necesariamente el riesgo de crédito del prestatario, por lo tanto cuando dichos pagos de capital  e intereses se valorizan a una tasa de descuento que refleje un mayor riesgo de crédito, el valor de dicho préstamo se reduce considerablemente.

En situaciones en donde el comprador y vendedor no pueden establecer un acuerdo por el tratamiento y valor de los activos no operativos, se acuerda usualmente, que éstos no sean considerados como parte de la transacción, por lo tanto la transacción se realiza exclusivamente por el valor de la empresa obtenido según el uso de sus activos operativos.

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