Siete cualidades de las personas sumamente respetadas

Se dice que el respeto no es automáticamente dado, sino que debe ser ganado. Para quienes ocupan una posición de liderazgo dentro de una empresa, tener el respeto de las personas con las que trabajan a diario es de vital importancia para mantener un adecuado clima laboral y obtener buenos resultados en las tareas desempeñadas.

Si bien el respeto inicial hacia el líder, por parte de los colaboradores, puede deberse a temas como su trayectoria empresarial, sus habilidades para lograr acuerdos y su inteligencia, el verdadero respeto va más allá de este tipo de categorías.

Jacqueline Whitmore, experta en temas de etiqueta y escritora de la revista Entrepreneur, propone siete cualidades que deben tener aquellos que quieran ser sumamente respetados:

1.- Ser educado. Se debe ser educado siempre con todas las personas con las que uno se encuentra en el transcurso del día, desde los miembros de la familia hasta los compañeros de trabajo, e incluyendo al cajero del supermercado. Es necesario dar a otros el mismo respeto que se desea recibir y buscar acciones a través de las cuales se muestra cortesía, como decir “por favor” y “gracias” siempre que sea posible.

2.- Actuar respetuosamente. Es imprescindible eliminar comportamientos irrespetuosos, como lo son los gestos con los ojos a espaldas de una persona y el interrumpir o hablar negativamente sobre alguien. Estas acciones no solo faltan el respeto a la persona con la que se está interactuando, sino que también disuaden de una mayor participación y de la resolución de problemas. En cambio, se debe promover un ambiente de escucha respetuosa; todos merecen ser escuchados, incluso si uno no está de acuerdo con la opinión de la otra persona.

3.- Escuchar bien. Escuchar es un proceso activo, no pasivo. Se debe pensar antes de hablar; también conviene realizar preguntas durante la conversación que alienten a quien está hablando a decir más. Muchas personas se sentirán halagadas al saber que se le da importancia a lo que están diciendo.

4.- Ser útil. Las personas ganan respeto siempre que estén listos para dar una mano o un oído cuando sea necesario o cuando notan una oportunidad para ayudar. Se deben buscar oportunidades para ayudar que quizás antes hayan sido pasadas por alto.

5.- No poner excusas. Las acciones de una persona están basadas en sus propias elecciones y, con excepción de una circunstancia imprevista, no hay excusa que valga. Uno debe convertirse en el dueño de sus propias acciones. Por ejemplo, si siempre se llega tarde, debe evitarse decir excusas poco convincentes; por el contrario, confiese su error y busque maneras para hacerlo mejor la próxima vez.

6.-  Liberarse del enojo. Aferrarse al enojo o al rencor no daña a nadie más que a uno mismo; si uno se levanta molesto, debe permitirse estar enojado un momento, para luego dejarlo pasar y rectificar la situación, perdonando y luego olvidando.

7.- Estar dispuesto a cambiar. Ser una persona intratable no lo llevará a ningún lugar. Es necesario hacer un esfuerzo por crecer como persona, aprender nuevas habilidades, intentar nuevas actividades y, especialmente, reexaminar los comportamientos automáticos. Y no olvidar felicitarse a uno mismo en el progreso que se hace a lo largo del camino de convertirse en una mejor persona.

Por más sencillo que parezca, ganarse verdaderamente el respeto de los demás es una tarea difícil, más no imposible, que conllevará un esfuerzo diario para ponerse en el lugar del otro en todo momento y así responder de la mejor manera ante las dificultades que se presenten.

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