Sistema Privado de Pensiones: ¿la seguridad social fallida?

El Sistema Privado de Pensiones (SPP) tuvo en 2015 un año turbulento, marcado por cuestionamientos a su estructura y funcionamiento, y a la rentabilidad de los fondos administrados, a lo que se ha sumado, en días recientes, la aprobación por parte del Congreso de la posibilidad de disponer de casi la totalidad de los fondos administrados por las AFP al momento de la jubilación.

ESCRIBE MAURICIO MATOS ZEGARRA, GERENTE DEL ÁREA LABORAL DE EY PERÚ (ERNST & YOUNG)

Desde su creación e implementación hace más de veinte años, el SPP ha estado periódicamente en el ojo de la tormenta. Recordemos que, en el año 2006, hubo un primer debate sobre la posibilidad de otorgar a los afiliados la libertad de desafiliación y garantizar su retorno al sistema público de pensiones (SNP). Los años 2013 y 2014 fueron de discusión sobre el nuevo esquema de pago de comisiones y la fallida afiliación de trabajadores independientes. Por su parte, el año 2015 ha estado marcado por las críticas a la aprobación de las nuevas tablas de mortalidad para el otorgamiento de la pensión de jubilación y la libre disposición de fondos.

A fin de poder formarnos una opinión sobre el tema, es primordial preguntarnos antes que nada por qué tenemos un sistema previsional, para qué sirve y, eventualmente, qué acciones debemos tomar para mejorar su funcionamiento. Veamos.

Los sistemas previsionales tienen un objeto primario, asegurar la cobertura de una persona frente al acaecimiento de una contingencia, bien se trate de una enfermedad, de un accidente, del desempleo o de la vejez. En este sentido, la OIT ha señalado que cualquier sistema previsional debe estar en condiciones de brindar una prestación adecuada durante todo el tiempo que dure una contingencia. Para el caso de la vejez, que busca garantizar a las personas un ingreso cuando ya no pueden laborar, la contingencia se extiende hasta la muerte.

No se trata de una posibilidad ofrecida al trabajador. La seguridad social no busca preguntarle al asegurado si quiere o no ser comprendido en el sistema; por el contrario, obliga al trabajador a que lo haga a través de un mecanismo de ahorro obligatorio llamado cotización, compartido con el empleador en la mayoría de casos -no así en nuestro país-. En la misma línea, el sistema no puede permitir que un trabajador decida escoger qué hacer con el dinero cotizado, pues esto no permitiría asegurar que el trabajador utilice el dinero en la cobertura de su contingencia y resultará en que finalmente el Estado termine asumiendo la misma, a través de esquemas de asistencia social que suelen crear peligrosos problemas de clientelismo político.

El gran problema de los pocos países que optaron por reemplazar los esquemas públicos de pensiones por esquemas
privados ha sido que el sistema no ha permitido generar las pensiones esperadas por sus afiliados, que la rentabilidad del sistema no es siempre la esperada y que los costos de administración del fondo suelen ser bastante onerosos. Si a este hecho le sumamos la desconfianza en el SPP por la complejidad de su estructura normativa, el resultado termina traduciéndose en un malestar general frente a la eficacia de la seguridad social.

El sistema pensionario en el Perú requiere de una profunda modificación orientada a construir un sistema mixto y
basado en pilares donde la pensión de jubilación de una persona deberá estar constituida por un primer componente de aporte público administrado por el Estado y con garantía de una pensión mínima, y luego un segundo componente, voluntario, donde los trabajadores puedan escoger si quieren que sus aportes previsionales sean administrados por actores privados. De esta forma, garantizaremos mejores pensiones y, a su vez, permitiremos que los trabajadores que pueden estar en posibilidad de mejorar su pensión puedan realizar aportes a un sistema de regulación complementaria, pues es importante recordar que no es la seguridad social lo que ha fallado, es la forma en la que hemos estructurado el sistema.

Publicado en Mercados y Regiones número 14, febrero de 2016

Sea el primero en comentar sobre "Sistema Privado de Pensiones: ¿la seguridad social fallida?"

Deje un comentario