El engañoso voto arequipeño

Podríamos establecer que el votante promedio de PPK es el poblador de Arequipa metropolitana de clase media y media-alta que se ha beneficiado con el crecimiento económico de estos últimos años. La periferia de la ciudad prefirió a Keiko y Mendonza, al igual que las provincias de la Región.

Manifestaciones de júbilo por parte de un sector de la sociedad arequipeña por el “triunfo” de PPK en la Región. La única región del Perú en la que ganó PPK. Y esbozan diversas hipótesis sobre la victoria: Arequipa es una tierra de emprendedores y son ellos los que votaron mayoritariamente por PPK, siendo un candidato provida representa el sentir de un sector importante de la población (sin notar que llevó entre sus filas a personajes como Carlos Bruce o Alberto de Belaúnde, abiertos defensores de la comunidad LTGB), Arequipa se va vuelto “neoliberal”, el nivel de educación mejoró y eso trajo consigo una mejor preparación para la elección de la propuestas y los programas, Arequipa es prominera y el caso Tía María es un hecho aislado, etc.

Aunque a nivel nacional la diferencia entre PPK y Verónika Mendoza se ha acortando, queda claro que el exministro será quien dispute la segunda vuelta con Keiko Fukimori. Así, luego de la euforia electoral es necesario realizar un análisis desapasionado y sesudo sobre los resultados electorales en la región Arequipa.
Aunque muchos se felicitan por la victoria de PPK, en realidad existiría un triple empate que mostraría la segmentación del electorado arequipeño. Podríamos aventurarnos a una caracterización de los electores de estos tres sectores:

Según las mesas escrutadas PPK ganó en Arequipa metropolitana (en distritos como Bustamante y Rivero, Yanahuara, etc.) pero no ganó en ninguna provincia. Keiko Fujimori ganó en algunas provincias como Castilla, Camaná y Condesuyos y en algunos distritos de la periferia. Verónika Mendoza en provincias como Cotahuasi, Caylloma e Islay, y en algunos distritos de la provincia de Arequipa como Paucarpata y Cerro Colorado, y algunos periféricos como Polobaya, Characato y Pocsi.

En tal sentido, podríamos establecer que el votante promedio de PPK es el poblador de Arequipa metropolitana de clase media y media-alta que se ha beneficiado con el crecimiento económico de estos últimos años. La periferia de la ciudad (constituida por migrantes y pobladores de pueblos tradicionales) prefirió a Keiko y Mendonza, al igual que las provincias de la Región.

Este análisis no debería conducir a un optimismo desmedido por el triunfo de PPK. El electorado arequipeño sigue igual de dividido y, más bien, el sector que representa la alternativa de izquierda (que no podríamos calificarla propiamente de antisistema) se ha fortalecido a partir del liderazgo de Mendoza constituyendo una opción política en los próximos años.

El análisis no debería arrojar satisfacción por la preservación del modelo. Todo lo contrario, se debería tomar muy serio los cuestionamientos al mismo. El triunfalismo obceca e impide la autocrítica. Si los defensores del modelo quieren garantizar su continuidad y no entrar en un clima de zozobra en cada elección, debería esforzarse más por exponer los verdaderos beneficios del modelo y señalar, sin ambages, sus limitaciones para poder realizar los cambios que sean pertinentes. Es decir, esa visión optimista (presente mayoritariamente en el empresariado) debe ser sopesada por las demandas de un sector que representa más del 20% del electorado arequipeño y que se decantó por Mendoza como un cuestionamiento al modelo.

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