En el 2018, Arequipa debería mostrar resultados de la mejora en el transporte

La República.- Seis años de tiempo perdido para volver a lo mismo. Descartado el monorriel, como alternativa para poner fin al caos del transporte público, el Municipio de Arequipa insistirá con modernizar el servicio con Buses de Transporte Rápido (BTR).

Luis Gutiérrez, anuncia que la Asociación Latinoamericana de Sistemas Integrados y BRT hará un acompañamiento a la ciudad para desarrollar este proyecto concebido en 2010, pero bloqueado por el Gobierno Central debido a su interés en el monorriel. Gutiérrez hace un balance de las idas y vueltas en el asunto de transporte e intereses oscuros detrás de él.

¿El transporte urbano en Arequipa está peor y no hay soluciones a la vista?

(Antes de entrar al tema de fondo el entrevistado hace un recuento histórico)

Con la ayuda internacional, preparamos el Sistema Integrado de Transportes (SIT) en 2007. No solo eran carros, también alternar caminatas, redes de bicicletas, etc. El objetivo, suplir al carro pequeño, incluidos los taxis. De esa forma se reduciría la contaminación y accidentes de tránsito. También disminuir el tiempo de un pasajero en los carros.

Y en 2010 se tenía ese sistema de transportes totalmente diseñado y no se le puso en marcha

Costaba 150 millones en inversión pública. Eso significaba mejorar la infraestructura del transporte (vías, puentes, etc). La inversión privada ascendía a 300 millones para flota de buses, la harían las empresas que ganen la licitación, iban a ser buses de tamaño distinto. Los más grandes circularían por el corredor vial, cuya ruta partía de Río Seco hasta Socabaya. En las vías estructurantes buses patrón (los estándares que conocemos) y en la periferia carros de menor capacidad.

De alcalde estaba Simón Balbuena. ¿Él pidió un aval al gobierno y se lo negaron?

El proyecto tenía que viajar al Ministerio de Economía y Finanzas para su calificación y aprobación del financiamiento. Lamentablemente, el Sistema de Inversión Pública (SNIP) y lo referente a asignación de recursos está profundamente politizado en el Perú. Hay problemas cuando los partidos de un gobierno municipal y el nacional no están alineados. Hay una anécdota que grafica bien esto. El presidente de ese entonces, Alan García, invitó a reuniones al alcalde de Arequipa, Simón Balbuena, a Lima. Quiso que sea parte de su partido. Como Balbuena no aceptó, cavó su tumba. Contra él hubo un cercamiento. Quisimos recoger dinero de Cerro Verde, nos encontramos con las influencias del señor Jorge del Castillo (Premier aprista) que le decía a la mina no le des plata a Balbuena. Pablo Alcázar nos decía que los recursos del Aporte Voluntario eran para educación y salud. Nuestro proyecto haría prevención contra accidentes y muertes por contaminación y reducción de enfermedades crónicas. Así bajaríamos la factura de salud. Luego nos enteramos que el vínculo del señor Del Castillo con la minera era fuerte y esa era la principal dificultad.

Pero Balbuena se precipitó intentando sacar la licitación de rutas, incluso ejecutando algunas obras, como la calle Bolívar- Sucre, hoy un elefante blanco

Por ahí debían correr los buses articulados, la obra estaba prevista en el plan. Se avanzaba con el proyecto, mientras se esperaba los fondos del Gobierno Central y del mismo Gobierno Regional de Arequipa. Juan Manuel Guillén Benavides prometió 70 millones de dólares. No honró su palabra. Prefirió hacer el puente Chilina y dejar su placa. Con esos recursos se hubiese avanzado el 70% del proyecto. Es el responsable número uno. A Balbuena le faltó peso de líder para exigirle a Guillén honrar su palabra.

Luego vino el alcalde Zegarra y manda el proyecto al congelador revisando la licitación de rutas.

Balbuena no fue muy resuelto frente a Guillén ni a Cerro Verde. Debió movilizar a la ciudad para exigir los recursos. En el último tramo de su gestión, llevó adelante una licitación incurriendo en errores para mostrar algo políticamente (Balbuena postulaba a la reelección). Zegarra no reniega del proyecto, lo toma. Es cierto, revisa la licitación, pero presenta el proyecto ante el SNIP. El Ministerio de Transportes y el MEF lo revisan y demoran un año, en ese tiempo aparece la actitud oscurantista del ministro Carlos Paredes. Mi hipótesis de trabajo era que recibía órdenes de la pareja presidencial (Ollanta y Nadine) para darle tiempo a Queiroz Galvao, los dueños de esa aberración llamada monorriel. Vienen las típicas mecidas. Piden hacer una revalorización del proyecto, te observan los estudios de ingeniería. Siempre el centralismo tiene la idea que todo proyecto proveniente de las regiones está bajo sospecha de estar mal hecho o es fraudulento. Sin embargo, aquí había otro ingrediente, la relación corrupta de la pareja presidencial con Queiroz Galvao. Ellos le daban la consigna a Paredes para optar por el monorriel.

¿Por qué el monorriel era inviable?

Es un sistema aparatoso que no calza en una ciudad histórica como Arequipa. Los paraderos debían tener 300 metros de distancia, un monorriel no podía parar más allá de un kilómetro a kilómetro y medio. Además necesitaba torres para las estaciones, invasivas en un centro histórico. Los monorrieles funcionan en lugares suburbanos, pero no en el centro. Esta aberración debió rechazarse desde el primer día. Se perdieron cuatro años. Faltó asesoramiento y fuerza política.

¿Y ahora estamos en nada?

La municipalidad activó su pertenencia a la Asociación de Sistemas Integrados de Transporte. Ahora habrá un acompañamiento de ciudades similares en América Latina que compartirán experiencias y documentación sobre transporte. El modelo a adoptar es el de Curitiba-Brasil, donde inventaron el BRT como solución en los corredores de mayor demanda de pasajeros.

¿Qué avances hay para retomar el proyecto?

Tenemos un plan de acompañamiento donde figura infraestructura, el tema de los buses, empresarización integración física operacional, componente de la institucionalidad. Vamos a ayudar al alcalde de Arequipa y a sus expectativas políticas. Debemos tener resultados en el primer semestre de 2018.

¿Qué significan esas expectativas políticas?

Tiene que entregarle resultados a la ciudad y eventualmente puede tener expectativas de ser gobernador, lo cual es legítimo.

¿Cuál será el monto de inversión?

Lo más costoso será lo de infraestructura que será por inversión pública. La inversión privada será la de los buses y puede llegar a los 300 0 400 millones. Exigiremos que se vaya al mayor nivel tecnológico para reducir la contaminación. Queremos pasar a otro nivel, de tal forma que sus emisiones sean mínimas. Se dará premio a los empresarios que quieran poner buses a gas o eléctricos. Hay un interés de gobierno nacional de apoyar el viaducto Salaverry, malecón Socabaya. Hay otras obras que se podría manejar con la inversión del municipio como las intersecciones de la Alcides Carrrión, Avelino Cáceres, viaducto Juan de la Torre, el nuevo puente Bajo Grau, semaforización y cámaras de vigilancia para controlar las cámaras.

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