Google y Alphabet: Cuando los negocios significan algo más

Desde que Google se reestructuró para convertirse en Alphabet, prácticamente ha duplicado su valor total, convirtiéndose en la compañía cotizando en bolsa más grande del mundo. Al 2 de febrero de 2016, Alphabet tenía una capitalización de mercado de US$ 547,000 millones.

En octubre de 2015, el gigante tecnológico Google se reestructuró, creando un conglomerado de nombre Alphabet, cuya subsidiaria principal es Google, su negocio de búsqueda y advertising. El resto de negocios está conformado por sus moon-shots —proyectos de alto riesgo e impacto—, incluyendo Calico, laboratorio que busca mejorar la comprensión de la biología que mejora la vida; Nest, dedicado a la elaboración de tecnologías para la gestión tecnológica del hogar; y Google X, dedicada a la investigación en áreas de la computación, innovación de la educación, economía y comercio electrónico, inteligencia artificial, entre otros temas muy variados.

Con el cambio, la compañía separó a Google de los moon-shots, dando transparencia a los flujos de dinero hacia estas aventuras y evitando el tunneling (modalidad de fraude financiero en el que los activos y utilidades se transfieren fuera de las empresas para beneficio de aquellos que las controlan). Doug Anmuth, analista de J.P. Morgan, la llama “una elegante forma para que Google continúe en sus aventuras de largo plazo […], al mismo tiempo que permite transparencia en la empresa y mejora la capacidad de gestión […]”, conclusiones con las que coincide Nicholas A. Bloom, profesor de Stanford.

La estrategia corporativa de Google o Alphabet es una colosal respuesta a la percepción que se formaba de que la empresa estaba perdiendo su foco de negocio y visión. Los efectos de la respuesta de la compañía no serán solo de imagen. Actualmente, las aventuras empresariales de Alphabet no generan aún los flujos de caja propios de empresas de su tamaño, mientras que el gigante necesita mostrarles los números a los inversores. Por ello, Larry Page ha indicado que los estados financieros serán mostrados por separado: un reporte para Google y otro para los moon-shots.

En efecto, desde que Google se reestructuró para convertirse en Alphabet, prácticamente ha duplicado su valor total, convirtiéndose en la compañía cotizando en bolsa más grande del mundo. Al 2 de febrero de 2016, Alphabet tenía una capitalización de mercado de US$ 547,000 millones, por encima de los US$ 529,300 millones de Apple, US$ 425,700 millones de Microsoft y US$ 326,200 millones de Facebook.

¿Por qué tanta investigación?

Como indica Larry Page, “en la industria tecnológica, donde las ideas revolucionarias guían las siguientes áreas de crecimiento, tienes que estar disconforme para seguir en el juego”. Y, en la aventura de Google, la misión es “mejorar la vida de tantas personas como sea posible”.

Esta misión, tomada en serio, puede sonarles extraña a algunos. Un interesante artículo de The Economist señala que, en el año 2000, Henry Hansman, de la Universidad de Yale, y Reiner Kraakman, de Harvard, dieron por terminado el debate sobre el propósito de las compañías. El debate enfrentaba a conservadores, que defendían el culto a la rentabilidad del accionista, y a los progresistas, que colocaban los fines sociales a la cabeza. Hansman y Kraakman apoyaron a los conservadores; sin embargo, la quiebra de Enron, Arthur Andersen, WorldCom y Lehman Brothers pusieron en duda aquella conclusión. Jack Welch, Antiguo CEO de General Electric, calificó a esta estrategia como “la idea más tonta”. Colin Mayer, profesor de la Universidad de Oxford, indica que las mejores compañías son aquellas fundadas sobre el objetivo de la búsqueda del bien común.Esta concepción, aunque ha existido desde siempre, está vinculada con el reciente concepto de “shared value” de Michael Porter.Lograr generar soluciones que en verdad mejoren la vida de las personas parece ser aquello que motiva a las empresas que perduran.

Alphabet es la inteligente jugada de negocios para reconciliar a la empresa con las antiguas gestas heroicas que buscaban ofrecer al mundo algo más. Ciertamente, su ambición es más grande que la búsqueda de la rentabilidad a corto plazo.

Publicado en Mercados & Regiones número 15, abril de 2016

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