Coworking: modelo para una revolución productiva

“Actualmente, en Europa, Estados Unidos y Canadá, la tendencia es crear espacios para hacer coworking. Se estima que actualmente hay entre 8,000 y 9,000 espacios de coworking en el mundo y que esta cifra irá creciendo en un 20% por año.”

ENTREVISTA A LORENZO DIETERICH (lorenzo@cwaqp.co)

Por Fernando Ramírez Lazo

Antaño se reconocían dos tipos de habitantes arequipeños: los lonccos y los ccalas -es decir, campesinos y letrados-. La historia caracteriza a Arequipa como una ciudad inquieta, rebelde y visionaria, donde se ha promovido el mayor número de gestas y revoluciones de la historia republicana del país. Pero, ¿dónde se compartían visiones?, ¿en qué lugar se gestaban estos movimientos o los principales cambios y aportes? Pues en el espacio que compartían tanto lonccos como ccalas: las picanterías. Esta idea de compartir espacios nos puede servir como una primera aproximación al concepto de coworking, un modelo que está revolucionando el mundo en varios niveles.

Lorenzo Dieterich, arquitecto de negocios, de nacionalidad suiza y francesa, tiene treinta años de experiencia laboral como gerente, ejecutivo y asesor en diferentes empresas y organizaciones de nivel mundial, amplia experiencia en negocios, comunicación, TIC y, sobre todo, en “hacer y practicar” el coworking.

¿Qué es el coworking?
En el nivel material, es compartir un espacio común, una infraestructura con la finalidad de reducir costos. En el nivel humano, es una experiencia de trabajo en comunidad, con su propia dinámica, sus sinergias; es co-actuar, es co-vivir. Finalmente, el coworking es crear una dimensión común a partir de dimensiones individuales.

¿Cómo empieza tu experiencia con el coworking?
Fue de a pocos, como una construcción. Apenas saliendo de la universidad, con 22 o 23 años, creo mi empresa y nos dedicamos a capacitar y formar en Comunicación y Organización a equipos de diferentes empresas. Fueron cinco años de mucho trabajo. Esto me permitió ingresar a una gran empresa con sucursales en todo el mundo, Berlitz; aquí fui director de un centro de beneficios (profit center).

Años después, trabajé como director de marketing para una empresa Suiza de formación para adultos y fui miembro de su concejo directivo. La experiencia fue genial, encontré aquí la importancia del trabajo en equipo con nuevas dinámicas. Luego, laboro en Manor, como responsable de e-business, una empresa de retail con ochenta sucursales, 12,000 colaboradores que hablan cuatro idiomas; todo un reto, porque, a la vez, asumo en esta empresa el desafío de motivar la interacción entre los colaboradores para fomentar la productividad. También fue genial. Implicó hacer muchos cambios, incluso desde la parte organizacional de la empresa.

Esto fue hasta el 2008, donde ya descubro, manejo y sé de la importancia del coworking. Para materializar estas experiencias, con una socia creamos y desarrollamos el proyecto Swiss SharePoint Club, que es una plataforma con el objetivo de compartir el conocimiento. Aquí invitamos a diversas empresas a participar para que compartan sus proyectos utilizando la tecnología SharePoint de Microsoft; empezamos con cuarenta miembros y hemos llegado a tener hasta quinientos miembros.

¿Qué beneficio puede traer el coworking a una empresa?
Actualmente, en Europa, Estados Unidos y Canadá, la tendencia es solo crear espacios para hacer coworking. Se estima que actualmente hay entre 8,000 y 9,000 espacios de coworking en el mundo y que esta cifra irá creciendo en un 20% por año.

Comparto una experiencia. En Suiza, teniendo como aliado a Microsoft, implementó un tipo de coworking que obligó a esta empresa a cambiar espacios. Destruyó literalmente muchos muros de la empresa; solo quedaron en pie dos oficinas: Contabilidad y Recursos Humanos. Así, Microsoft creó espacios comunes. Sus colaboradores tenían un sentido de libertad, trabajaban de manera más flexible, no tan estructurado sino más abierto, comunicacional, promoviendo la responsabilidad en cada uno, lo que permitió lograr ser mucho más eficientes. Los resultados los dio la presidenta: a dos años de la aplicación de este modelo, la productividad se incrementó considerablemente y los costos por metro cuadrado y por número de empleados bajaron, básicamente por el ahorro que permitió la nueva infraestructura.

El coworking no es solo un espacio físico, es sobre todo una manera de “ser y hacer” las cosas.

¿Este modelo crees que pueda aplicarse a nivel de gobierno?
Por supuesto, pero para ello se necesita primero crear las políticas necesarias. Te comparto otra experiencia en este sentido. Colaboré con el gobierno de Ginebra, en Suiza, para crear un proyecto de e-government. El proceso fue muy interesante, porque trabajamos con personas que laboran para el Estado y que suelen tener otra dinámica o modo de hacer las cosas; sin embargo, utilizando el método de coworking, el proyecto terminó mucho antes de lo esperado y, además, con muy buenos resultados.

También conozco la experiencia del gobierno francés que, en 2012, mediante la ARD, empezó a participar de diversos modos en la implementación de plataformas físicas y tecnológicas con el objetivo de promover el desarrollo económico, organizando eventos y acciones tipo coworking. En un país hay muchos problemas qué solucionar y un gobierno no es más inteligente que su población; no tiene solución para todos los problemas, pero, si todos se encuentran, pueden crear soluciones más sostenibles. Eso fue lo que sucedió. Para fomentar la participación de la población, el gobierno reduce impuestos hasta entre el 60% y 66% para asociaciones y fundaciones  que obran para el bien común.

Otro caso es el del gobierno de Australia, que también creó este tipo de plataforma de coworking, con la finalidad de solo reunir proyectos que promuevan la inclusión y la calidad de vida de los australianos aborígenes.

¿Cuál sería el beneficio del coworking para una persona natural?
Si tú trabajas de manera independiente, si no tienes oficina y trabajas en tu casa, pues podrás visitar un espacio de coworking que tendría que crearse en Arequipa. Aquí podrás tener tu propia oficina en un espacio compartido, donde te encontrarás con gente. Así podrás crear sinergias, te vas a nutrir, y todo eso influye en tu productividad. Así no entiendas al inicio el concepto de coworking, puedes experimentarlo. Tendrá que haber un facilitador que te ayude a encontrar lo que buscas, en beneficio de tus proyectos, y también tienes la oportunidad de asociarte o participar en proyectos de otros coworkers.

¿Habría alguna amenaza con este modelo?
La mayor amenaza del coworking eres tú mismo, porque es tu responsabilidad hacerlo o no, es ir o no ir, implementarlo o no, compartir o no compartir. Lo peor que te puede pasar, y que irónicamente puede ser lo mejor, es que tu “chip” evolucione: vas a cambiar de “yo”, es decir vas a transformarte para mejorar.

Resumiendo, ¿cuáles serían los beneficios del coworking?
En lo económico, bajar costos; en lo social, compartir para hacer cosas positivas de manera comunitaria; y, en lo particular, ser feliz por la realización de tus sueños u objetivos desde la cooperación.

1 Comment sobre "Coworking: modelo para una revolución productiva"

  1. Edwin Fernando Valdivia Romero | 26 Agosto, 2016 at 7:52 PM | Responder

    En Arequipa en las ultimas décadas, no se han tenido “visionarios” ni “líderes” del sector privado, algunas autoridades públicas municipales / regionales, se creyeron líderes, pero fueron líderes de “barro”, y se corrompieron.

    En Ica, por ejemplo conoci y participe activamente como economista desde el inicio con un Ing. Agrónomo y agricultor en Chincha, el Sr. :Malatesta (Lider y Visionario para su Ica), quien introdujo el cultivo del esparrago, aún inclusive en contra de los agricultores de cultivos tradicionales. Hoy Ica es lider a nivel mundial de este cultivo en estado natural y con valor agregado: En Ica hoy en día hay pleno empleo..

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