La Agenda Urbana 2016-2021: ¿cuál es la política pública urbana que se propone (o debería proponerse) para el gobierno nacional?

Las ciudades peruanas seguirán concentrando el grueso de la población y el capital humano del país, un 40% en Lima, un 30% en un grupo de doce ciudades intermedias con economías emergentes (Arequipa, Piura, Trujillo, Chiclayo, Puno, Cusco, Ica, entre otras) y un 30% adicional en un grupo de ciudades menores.

ESCRIBE CÉSAR SIMBORTH, ARQUITECTO POR LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN AGUSTÍN Y MAESTRO EN DISEÑO URBANO POR LA UNIVERSIDAD DE MICHIGAN

El contexto urbano global y nacional 

En el año 2007, por primera vez, más de la mitad de la población global pasó a vivir en ciudades. En el 2050, el mundo pasará de los actuales 7,300 millones a un total de 9,700 millones de habitantes, siendo la proporción urbana de casi el 70% (Naciones Unidas, 2014). En la actualidad, Latinoamérica es la única región del mundo altamente urbanizado —es decir, con una población urbana superior al 75% de la población total— que no está desarrollada, como sí lo están Norteamérica, Europa Occidental y Nórdica, y Oceanía. En el caso peruano, la proporción de habitantes urbanos pasará del 78%, en el año 2014, al 86%, en el 2050 (INEI, 2015).

Según el Banco Mundial, las ciudades son el nuevo motor de las economías globales, dado su gran potencial para la creación de empleo y crecimiento económico. Se estima que, en el Perú, entre un 30% y un 39% de las actividades económicas que dinamizan el PBI por departamentos corresponde a actividades urbanas, tales como construcción, comercio, alojamiento, restaurantes, manufactura y otros servicios (INEI, 2014), sin considerar las economías informales. Las ciudades peruanas seguirán concentrando el grueso de la población y el capital humano del país, un 40% en Lima (la Megaciudad), un 30% en un grupo de doce ciudades intermedias con economías emergentes (ciudades con poblaciones entre 100,000 y 2 millones de habitantes que tienen un crecimiento económico por encima del promedio nacional, como Arequipa, Piura, Trujillo, Chiclayo, Puno, Cusco, Ica, entre otras, y que requieren soluciones sostenibles en transporte, energía, residuos, cambio climático y gestión fiscal) y un 30% adicional en un grupo de ciudades menores.

¿Las ciudades son un problema?

Citando al reconocido urbanista R. Rogers (1997), en un planeta de recursos finitos, “las ciudades son la forma más sostenible de acomodar a la creciente población mundial”, dadas las ventajas que representa “compartir” recursos e infraestructuras en relativa proximidad. Asimismo, según los estudios del Center for Neighborhood Technology (CNT), la huella de carbono producida por una familia que reside en un área urbana central es cinco veces menor que la de una familia que reside en un suburbio en el campo o fuera de la ciudad (Kelbaugh, 2014). Las ciudades son favorables para el desarrollo de la humanidad; sin embargo, como toda creación humana, no son perfectas.

Según Naciones Unidas, para el 2030, un tercio de la población mundial (Perlman, 2012) vivirá en asentamientos urbanos informales —barriadas, invasiones, favelas—; asimismo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2016), 1.2 millones de personas mueren cada año en accidentes de tránsito, los cuales, junto con infecciones respiratorias y cardiopatías, están entre las diez principales causas de muerte a nivel mundial. Todo ello se asocia con la mala calidad del aire y altos índices de motorización presentes en las ciudades. Solo en el Perú mueren más de 3,600 personas al año por accidentes de tránsito, 80% de ellas son peatones (Embarq Andino, 2011). Lima y Arequipa cuentan con registros de aire contaminado con material particulado altamente nocivo (PM2.5) de hasta seis y siete veces por encima del nivel promedio recomendado por la OMS. La contaminación ambiental, el transporte público y la seguridad ciudadana son los problemas principales identificados por los observatorios ciudadanos en el Perú.

A lo anterior se añade la dificultad de la industria inmobiliaria y el sector público de promover una oferta formal suficiente de vivienda económica —sectores C, D y E—, según revelan los estudios de mercado de Capeco en Lima (2012) y Arequipa (2014). Esto, sumado a la poca regulación estatal del suelo, la corrupción y aspectos políticos, deviene en un sinnúmero de invasiones y barrios marginales. Se evidencia una limitada capacidad gestora de parte de nuestros gobiernos para manejar adecuadamente el fenómeno de la urbanización, habiéndose consolidado en el Perú urbano un modelo de crecimiento perverso y sin futuro promisorio.

En países desarrollados, las políticas públicas urbanas nacionales han promovido el desarrollo de las ciudades a partir de procesos significativos de descentralización, empoderamiento económico y técnico de la gestión de los gobiernos municipales a cargo de administrarlas. En el caso de “países urbanos en desarrollo” con buenas prácticas, se ha requerido la participación colaborativa del gobierno nacional. Es así que Brasil creo en el año 2013 el Ministério das Cidades, el cual financia planes y proyectos de movilidad urbana, habitación, saneamiento, accesibilidad y gestión pública municipal en pro del desarrollo sostenible de las ciudades brasileras. La India, por su parte, creo, en el 2004, el Ministerio de Desarrollo Urbano, que hace lo propio. Toda esta maquinaria publica trabaja apoyada con un alto nivel de cooperación internacional especializada.

En el Perú, las políticas urbanas se han enfocado tradicionalmente en el impulso al desarrollo de vivienda social y saneamiento de agua y desagüe. Asimismo, se han creado recientemente algunos programas de actuación urbana, en el Viceministerio de Vivienda y Urbanismo, los cuales operan de forma desvinculada a las intervenciones del Ministerio de Transporte, tales como (1) el metro de Lima y (2) el fenecido proyecto del monorriel de Arequipa (Proinversión 2016), que pretendió forzosamente acomodarse en el Sistema Integrado de Transporte de la ciudad. Estos proyectos nacieron desarticulados de los planes metropolitanos y también se encuentran disociados sectorialmente —es decir, entre ministerios—. No existe una Política Urbana Nacional (PUN) con visión integral de país, que de marco y articulación nacionallocal a todas estas intervenciones.

Los planes de gobierno y su “política urbana”para el periodo 2016-2021

De los seis planes de gobierno de las agrupaciones políticas que lideraban las preferencias electorales (Fuerza Popular, Peruanos por el Kambio, Todos por el Perú, Acción Popular, Frente Amplio y Alianza Popular), cinco contemplan como política urbana la promoción de vivienda social y saneamiento de agua y desagüe (lo usual). Tres no consideran en sus propuestas ningún planteamiento con relación a la movilidad urbana y el transporte público urbano (aspecto crítico remarcado en los observatorios ciudadanos). Dos de los tres que sí lo hicieron consideran propuestas solo para Lima, sin tomar en cuenta al 60% de la población urbana que reside en ciudades intermedias y menores. Dos consideran la creación de autoridades de gestión urbana para el transporte público y la planeación del suelo urbano en Lima, superponiéndose con competencias municipales (ley orgánica 27972). Solo uno propone financiar la construcción de infraestructura urbana para la gestión de aguas residuales y residuos sólidos, y promover el incremento de áreas verdes en las principales ciudades peruanas. Tres candidatos presidenciales anunciaron programas de titulación masiva de predios en asentamientos urbanos irregulares, sin considerar planes de desarrollo urbano o metropolitano.

Ningún plan de gobierno consultado ha abordado, como tema central, la condición urbana del Perú. Pareciera no haberse identificado la oportunidad de impulsar el desarrollo del país a través del ordenamiento de sus ciudades. Por ejemplo, a partir de la implementación de sistemas de transporte público y “visión integral de ciudad”, podrían acercarse eficientemente al 78% de la población peruana los servicios de accesibilidad, energía, agua, desagüe, salud, educación y cultura demandados, práctica usual en el mundo desarrollado. Se requiere una nueva Política Urbana Nacional (PUN) que institucionalice mecanismos nacionales de financiación, un alto nivel de gestión urbana municipal, y articule programas sectoriales desde una sola institución. Esta podría ser ejecutada desde un nuevo Ministerio de Ciudades, un robusto Programa Nacional de Ciudades con capacidad ejecutora, o una Empresa Pública Nacional de Desarrollo Urbano. Esta debe responder a una visión de largo plazo que apunte a desarrollar integralmente un Sistema Nacional de Ciudades Sostenibles y Competitivas, que hagan del Perú un país desarrollado para el 2050.

Publicado en Mercados & Regiones número 17, agosto de 2016

1 Comment sobre "La Agenda Urbana 2016-2021: ¿cuál es la política pública urbana que se propone (o debería proponerse) para el gobierno nacional?"

  1. Sobre el mismo tema, pueden anotar que la Alianza Francesa de Arequipa presenta el Foro Abierto ¿Ciudades populares, ciudades sostenibles? el Hábitat popular en debate, a realizarse este jueves 8 de setiembre a las 7:00 p.m.
    Mas en http://www.afarequipa.org.pe/index.php/es/eventos-culturales/foroabierto

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