Arequipa parece ser el lugar más propicio para alentar inversiones en refinerías y fundiciones

Instituto de Ingenieros de Minas del Perú.- En los últimos años, se produjeron cambios significativos en el mapa de inversión y producción minera en el Perú. El sur andino ha tomado el protagonismo y comenzado a liderar el ranking con la mayor cartera de nuevos proyectos mineros del país. A raíz de ello, un tema clave viene agarrando fuerza con el nuevo gobierno: la instalación de más refinerías para procesar los concentrados que se producen en el país.

La próxima semana, Kuczynski viajará a China para asegurar futuras inversiones en nuestro país, y uno de los temas a tratar sería la inversión en minería. En la siguiente entrevista, el Dr. Rodrigo Prialé, presidente del III Congreso Internacional de Gestión Minera (III CIGM), nos comparte su visión sobre el futuro de la minería nacional y los principales temas de coyuntura vinculados al sector.

El ministro de economía, Alfredo Thorne, advirtió que el impulso de la minería solo durará hasta el 2017. ¿Cómo toma el sector minero este nuevo escenario?

Efectivamente, el crecimiento de la industria minera peruana se explica por el inicio de operaciones de varios de los importantes proyectos cupríferos cuya ejecución se inició hace algunos años. Primero fue el caso de Antapaccay, de Glencore; y Toromocho, de Chinalco; luego vino Constancia, de Hudbay y recientemente entraron en operación Las Bambas, de MMG; y la ampliación de Cerro Verde, de Freeport. En conjunto, estos proyectos incrementarán la producción de cobre del país en 1.4 millones de toneladas métricas finas (TMF), con lo cual, la producción de cobre llegará a 2.6 millones de TMF, es decir, el Perú logrará más que duplicar su producción de cobre gracias a esos proyectos.

En el 2016 y 2017, aún queda por observar el impacto que tendrá el incremento de la producción de cobre proveniente de Las Bambas y Cerro Verde. En conjunto, esas dos operaciones generarán un incremento de 650 a 700 mil toneladas de cobre fino al año, es decir, un 45% de la producción de cobre del país. Con las cifras disponibles a junio, se podría proyectar que, en el 2016, las dos operaciones permitirán incrementar la producción de cobre en 500 mil toneladas de cobre fino, y la diferencia se registrará como incremento de la producción en el 2017.

Una vez que eso ocurra, el escenario más probable es que la industria minera peruana ingrese a una nueva etapa de estancamiento por algunos años, hasta que algunos de los importantes proyectos que existen en la cartera de proyectos de inversión minera puedan pasar a la etapa de construcción y luego entren en operación.

¿Qué medidas deberían aplicarse desde el gobierno bajo este nuevo panorama?

El gran desafío de las autoridades es lograr levantar los obstáculos que están impidiendo o deteniendo la ejecución de los proyectos mineros. Llevar a etapa de producción a un proyecto de envergadura importante, como, por ejemplo, fue el caso de Las Bambas, puede tomar entre 7 y 10 años. En cartera tenemos varios proyectos importantes, como son La Granja, Galeno, Michiquillay, Quellaveco, etc., con los cuales la producción de cobre del país podría registrar un incremento significativo; pero, si seguimos mirando el futuro con la misma pasividad de hoy, esos proyectos corren el riesgo de quedarse enterrados en los andes del Perú.

El presidente Kuczynski viajará la próxima semana a China para reunirse con las autoridades de este país. ¿Qué planteamientos debería remarcar el mandatario en esta reunión para impulsar la minería nacional?

China es el principal productor de minerales en el mundo y también es el principal consumidor de metales. Perú es un importante actor como productor en la industria minera mundial, pero no es un consumidor importante. Por ello, en la búsqueda de una relación sostenible mutuamente beneficiosa, Perú podría ofrecer a la China llegar a ser un importante proveedor de los minerales y metales que no puede abastecer con su oferta interna.

Aparentemente, uno de los objetivos que busca lograr el presidente Kuczynski en su visita a China es comprometer inversiones chinas para financiar la construcción de fundiciones o refinerías para el procesamiento de los concentrados que son producidos en el país.

Por la ubicación geográfica de los principales yacimientos de cobre que tenemos en el Perú, la infraestructura existente, y por el potencial futuro que existe en lo que respecta a la explotación de nuevos depósitos minerales, el sur del país, en especial Arequipa, parece ser el lugar más propicio para alentar ese tipo de inversiones.

En el sur del país, Las Bambas, Antapaccay, Constancia y Cerro Verde, producirán aproximadamente 1.2 millones de toneladas de cobre fino (TMF), cifra que representará aproximadamente el 45% de la producción total de cobre del país. Convertir esos concentrados en metal podría ser una inversión interesante para el gobierno chino.

En el caso de Doe Run, una alternativa que se ha planteado es la reactivación solo de los circuitos de plomo y zinc del Complejo Metalúrgico de La Oroya. ¿Es factible dicha propuesta?

La reactivación de las operaciones del Complejo Metalúrgico de La Oroya (CMLO) enfrenta serias dificultades. La más importante está relacionada con las inversiones que se requiere hacer para alcanzar los estándares ambientales que el Estado peruano exige cumplir. Otra no menos desdeñable es que el CMLO no es una operación metalúrgica integrada, es decir, no produce los minerales y concentrados que ella procesa, salvo el caso del cobre, ya que cuenta con la mina Cobriza.

La reactivación de los circuitos de plomo y zinc podría permitir procesar los concentrados polimetálicos de las empresas mineras de la zona central del país. Pero, desde el punto de vista de un potencial inversionista, el atractivo no sería muy alto, por tratarse de una operación metalúrgica no integrada. La pregunta a responder es ¿quién podría estar interesado en adquirir los activos de Doe Run para procesar los concentrados polimetálicos de la zona central del país, asumiendo los compromisos de inversión requeridos para alcanzar los estándares ambientales exigidos?

En las circunstancias actuales, lo más probable es que no existan muchos interesados en comprar los activos del CMLO, o parte de ellos. El inversionista que potencialmente podría mirar con mayor interés la compra de esos activos sería uno para el cual la adquisición del CMLO, o parte de él, le permita lograr una integración hacia adelante o hacia atrás.

Kuczynski también resaltó que Perú cuenta con las mejores reservas de zinc en el mundo y está listo para un próximo boom de la explotación de zinc y cobre. ¿Qué escenario se vislumbra para el sector minero?

Efectivamente, el Perú es un importante actor mundial en la producción de cobre y de zinc. En zinc, el Perú se ubica en el puesto 3 en el ranking mundial; en el 2015, la producción de zinc creció 8% y en los últimos 15 años creció a una tasa promedio de 3.5% al año. En el caso del cobre, el año pasado la producción creció 23% y en los últimos 15 creció 7.8% anual en promedio. En el 2016, el Perú recuperará la segunda posición como productor de cobre del mundo y se mantendrá en esa ubicación por buen tiempo.

En el 2017, la producción de cobre del Perú llegará a ser aproximadamente la mitad de la producción de Chile. Superar al principal productor de cobre del mundo es muy difícil, pero no por carecer de proyectos importantes, sino por nuestra institucionalidad y por la paradójica situación que existe en el Perú: contamos con una industria minera líder en el mundo, una importante cartera de proyectos mineros que podrían contribuir con el crecimiento sostenido del país, pero al mismo tiempo existe un porcentaje importante de peruanos en oposición al desarrollo de la minería.

Para finalizar, ¿la industria minera continuará liderando las exportaciones e impulsando el crecimiento en nuestro país en los próximos años?

La industria minera en el país es largamente la principal generadora de divisas y seguirá siéndolo por muchos años. No existe por el momento ninguna otra actividad capaz de generar el mismo monto de exportaciones que la minera. En el Perú, el segundo sector generador de exportaciones es el agroindustrial; en el 2015, ese sector generó cerca del 13% de las exportaciones de bienes, mientras que la minería, el 55%.

La diversificación productiva es sin duda un objetivo loable de alcanzar, pero dicha diversificación se podría lograr paulatinamente, aunque también lentamente. Al sector agroindustrial le ha tomado entre 15 y 20 años para llegar a representar 13% de las exportaciones. Así es que esperar que la diversificación productiva y de las exportaciones se logre en pocos años es una utopía y, si se descuida al sector minero, el país continuará disminuyendo su potencial de crecimiento, como lo hemos venido observando en los últimos años.

Adicionalmente, es importante tener presente que la diversificación productiva y de las exportaciones que se ha venido observando en los últimos años, aun cuando ésta sea incipiente, ha sido en parte propiciada por el desarrollo de la minería. Así como se ha observado el crecimiento del sector agroindustrial en los últimos años, en magnitudes más pequeñas, se observa el crecimiento de subsectores como el metalmecánico, químicos, entre otros, cuyo desarrollo está siendo impulsado, al menos en parte, por la minería.

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