Business Intelligence: el análisis de la información como estrategia de negocios

Contrario a lo que podría esperarse, el concepto de Business Intelligence (inteligencia de negocios) no es el resultado de desarrollos en el mundo de las ciencias administrativas, sino un conjunto de estrategias basadas en el progreso de la Informática y de la capacidad de analizar la información.

No es un concepto nuevo, pues en 1958 el matemático alemán Hans Peter Luhn publicó en el IBM Journal un artículo muy interesante sobre este tema, presentando el concepto con una perspectiva que solo hoy en día con el avance de la informática es posible de ser aplicado en su totalidad.

Luhn desconocía en aquella época los avances que traería el siglo XXI, pero su concepto se adapta perfectamente a la era actual y redunda en la adquisición y utilización del conocimiento basado en los hechos para mejorar las estrategias de negocio y las ventajas tácticas en el mercado.

La inteligencia de negocios actúa como un factor estratégico para una empresa u organización, generando ventajas competitivas, proporcionando información privilegiada para responder a los problemas actuales de las compañías.

Hoy en día una empresa que quiera abrirse a mercados internacionales, no puede dejar de trabajar de la mano de un ingeniero en sistemas que pueda proporcionar las herramientas adecuadas y la información fidedigna del estado de la empresa en tiempo real y que además sea capaz de observar (¿qué está ocurriendo?), comprender (¿por qué ocurre?), predecir (¿qué ocurriría sí?), colaborar (¿qué debería hacer el equipo?) y decidir (¿qué camino seguir?) sobre la base de esa información.

Un buen especialista en business intelligence debe comprender que en un ámbito empresarial existe información estructurada, por ejemplo, una proforma donde existen fechas, un número de comprobante, un monto, un detalle, un RUC, etc. Pero también existe información no estructurada que es la más difícil de analizar. Por ejemplo, aparecen datos textuales (un correo electrónico, presentaciones de diapositivas, documentos en Word, etc.) y no textuales como imágenes, videos, audios que hoy en día superan con creces a los datos estructurados de una empresa.

Si la empresa decide abrirse paso en la plataforma web (Internet) deberá prestar debida atención a estos datos que, aparentemente desordenados, si son analizados convenientemente, pueden brindar pistas para orientar los negocios de maneras muy diferentes pero eficaces.

En la mayoría de las empresas hoy se pasan por alto estos datos no estructurados, sencillamente porque carecen de herramientas para hacerlo. Implementar mecanismos para analizar la información contextual que rodea a nuestra empresa potencia la habilidad de los negocios para obtener un mayor conocimiento del conjunto total de datos de contexto.

Claro que la punta de lanza siempre seguirá atada a los datos estructurados; por esa razón, disponer de una buena red, un eficiente sistema de facturación, un control de stock y cuentas corrientes es fundamental. No obstante, en plena era de redes sociales y transacciones en línea, las empresas que en verdad hagan una exhaustiva inteligencia de negocios tendrán chances de conquistar nuevos mercados o en su defecto optimizar el que ya tienen ganado.

Todos conocemos a Google y su monstruoso crecimiento, pero no todos conocen el secreto del éxito detrás de esa insulsa página en blanco con un logo atractivo y una aparentemente inofensiva caja de texto donde seguramente alguna vez escribimos algo para buscar. El secreto se llama business intelligence.

Google ha hecho fortuna desde 1998 analizando detalladamente de mil y una maneras posibles lo que la gente escribía en su “cajita” de texto. Encontró patrones, tendencias, orientaciones, brechas de mercado, censos y conteos con lo cual pudo lograr una calificación e indexación de esa información aparentemente sin sentido, la cual transformó en información valiosa que otras empresas necesitaron a cambio de cuantiosas cantidades de dinero.

El caso anterior nos debería abrir la cabeza para pensar en qué cambios podemos incorporar en nuestro sistema informático, más que nada a nivel de software y de procesos, con la ayuda de profesionales especialistas que nos orienten en la implementación de nuevos métodos de business intelligence con el fin de ver algo donde antes era una nebulosa.

Por ejemplo, algunas cadenas de supermercados han recurrido a un sistema de business intelligence para averiguar cuál era el perfil de sus clientes más rentables e intentar hacer lo posible por retenerlos. Para ello, una de las primeras acciones que se llevó a cabo fue la creación de una “tarjeta de descuento”, que vinculara a los clientes con el club del supermercado. Para poder optar a esta tarjeta, cada cliente debía facilitar sus datos personales básicos (edad, sexo, etc.) y unos datos complementarios (pero no menos importantes) de sus preferencias. A cambio, los clientes recibirían descuentos eventuales en sus compras.

Tras haber acumulado una relevante cantidad de datos, se pudo extraer la información requerida mediante un sistema de soporte adecuado. Cambios de góndolas, anaqueles, ubicación estratégica de productos y otras acciones pueden lograr sumar hasta un 8% en las ventas, simplemente usando la información que antes se descartaba.

La telefonía móvil abre puertas insospechadas al mundo de los negocios, las redes sociales, las transacciones en línea y los sistemas de retroalimentación utilizados con inteligencia se definen como una pieza clave para ser proactivo a la hora de tomar mejores decisiones y conseguir así un mejor control del negocio para obtener ventajas que nos diferencien de la competencia.

Sobre el autor: Christian Echarri nació en Buenos Aires, Argentina. Estudió ciencias administrativas orientadas al área agropecuaria. Se licenció en análisis de sistemas computacionales y se especializó en innovación y nuevas tecnologías. Actualmente radica en Arequipa.

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