La larga espera del valle de Tambo por una represa

La República.- Hace más de tres décadas, los agricultores del valle de Tambo (Islay) están esperando que el Gobierno les construya una represa que solucione el problema de la escasez hídrica que atraviesan.

La primera vez que se habló de una presa para el valle arequipeño fue en 1978. El Ministerio de Agricultura de ese entonces realizó los primeros estudios y la opción fue en Tolapalca (distrito que está en medio del conflicto limítrofe entre Puno y Moquegua), pero estos quedaron en el olvido.

Según explicó el asesor del Gobierno Regional de Arequipa (GRA), Hubert Valdivia, el paso más concreto fue en 2004, luego de que ocurriera la “guerra del agua” entre Arequipa y Moquegua.

El origen del conflicto se dio por la construcción de la represa Pasto Grande en 1989. Para alimentar su embalse se desvió agua de la cuenca de Tambo para Moquegua, perjudicando directamente a los tambeños.

Desde que empezó a funcionar Pasto Grande, en 1995, los agricultores de Tambo se dan cuenta que reciben menos agua. Si el valle ya venía sufriendo problemas por el estrés hídrico, con el desvío del río se agudizó. Tambo tenía entre 15 y 20 metros cúbicos por segundo (m3/seg.) en el periodo de estiaje (octubre a diciembre). Ahora solo llegan a disponer de 5 m3/s en las mismas temporadas.

CONFLICTO

Por esta causa estalla el conflicto entre ambas regiones. El valle de Tambo reclama por su agua y es así que el 12 de junio de 2004 el Ministerio de Agricultura firma un convenio con las organizaciones de usuarios y los gobiernos regionales de Moquegua y Arequipa para construir la represa de Paltiture en Tolapalca, con el financiamiento del Gobierno Central.

Con Paltiture se daría la compensación para el valle y mientras se construya la obra Pasto Grande le daría a Tambo hasta 8.2 millones de m3 en las épocas de estiaje.

En enero de 2007 se solicita a Agricultura la Ley de Expropiación de Tolapalca y de la zona de inundación para iniciar el proyecto. Allí saltan las primeras respuestas de oposición a la presa por los comuneros del lugar. En marzo de ese año interviene la Unidad de Prevención de Conflictos de la Presidencia de Consejos de Ministros (PCM). Pero no se logran los resultados esperados.

En septiembre de 2007, representantes de la comunidad de Tolapalca expresan su voluntad de no permitir que se realicen los estudios y obras de la presa. Para negociar con el pueblo, Moquegua ofrece 20 hectáreas en Jaguay y Arequipa, 50 hectáreas en La Joya, además de otras compensaciones como una hidroeléctrica, dos piscigranjas y el mejoramiento de sus ganados. Pese a la oferta, los comuneros de Tolapalca no aceptaron.

NUEVA PROPUESTA

Ante la frustración de Paltiture, en junio del 2008 el Gobierno Regional de Arequipa y el Ministerio de Agricultura proponen desarrollar la alternativa de construir la represa en la zona de Huayrondo. Se elabora un perfil y en 2009 se calcula su costo que asciende a S/ 90 millones. Casi tres veces más que el de Paltiture. Pero no hay voluntad de las partes involucradas en ejecutar el proyecto.

En 2011 por iniciativa propia del Gobierno Regional de Moquegua elaboran el perfil técnico para ejecutar el afianzamiento hídrico del río Tambo. Se corre 15 kilómetros más abajo de Tolapalca y se define la presa en Paltuture, en territorio moqueguano.

En 2012, se elaboró un estudio de balance hídrico del río Tambo y se determinó que 562 millones de m3 se pierden en el mar. El nuevo proyecto de Paltuture considera un represamiento de 84 millones de m3. El valle de Tambo requiere de 15 millones de m3 para cubrir sus necesidades.

En los años siguientes se desarrolla el estudio. El proyecto contempla que del total, 10 millones de m3 serían para ampliar mil hectáreas en Quinistaquillas (Moquegua), otros 10 millones de m3 para mil nuevas hectáreas en el valle de Tambo, y 15 millones m3 para el mejoramiento del riego en el valle de Tambo. Hay 25 millones de m3 de volumen muerto para la represa.

PROCESOS

Teniendo ya los estudios, el Ministerio de Agricultura convoca la licitación del proyecto; pero los procesos se cayeron hasta siete veces. La primera programación fue el 14 de diciembre de 2015, luego se postergó para 23 de diciembre de ese año, pero tampoco se concretó. Se hizo una nueva programación para el 16 de mayo de 2016, luego se cambió al 24 de mayo, la fecha volvió a variar para el 14 de junio, 05 de setiembre y finalmente para el 19 de setiembre.

Hasta este momento el conflicto solo era entre Arequipa y Moquegua. Para superar el ‘impase”, el Gobierno Central tuvo que ceder a las pretensiones de la región de las paltas para que diera luz verde y se convoque el proceso. Moquegua pidió que se reserve 20 millones de m3 de Paltuture, y exigió la construcción de presa Vilapacheta.

Arequipa no se quedó de brazos cruzados y también negoció el financiamiento de los estudios de una represa alterna para el valle de Tambo en territorio arequipeño. Cuando ya se creía superado el problema y el valle de Tambo veía una luz, apareció Puno.

Obstáculo

La región altiplánica pidió ser incluida en las negociaciones para la construcción de la presa de Paltuture, porque aseguran que se levantará en territorio puneño. Antes de la última convocatoria, la Municipalidad Provincial y el Gobierno Regional de Puno interponen, por separado, medidas cautelares para frenar la licitación y buena pro de la presa. Ambas solicitudes fueron aceptadas en la Corte de Puno. Se ordena la suspensión porque no está definido si la zona donde se edificará la presa está en las regiones de Moquegua o Puno.

Sea el primero en comentar sobre "La larga espera del valle de Tambo por una represa"

Deje un comentario