Poder regional: ¿Líderes o regiones poderosas?

SEMANAeconómica.- Los resultados de la XXXVI Encuesta del Poder revelan algunos datos interesantes, aunque poco sorprendentes luego de finalizado el proceso electoral de este año.

Por Paolo Sosa
Investigador del IEP

¿Quién es el líder regional más poderoso? Gregorio Santos (67%). No es novedad, puesto que ya en el 2012 ocupaba ese espacio, pero, además, por su sugerente respaldo electoral a pesar de haber estado recluido en un penal durante toda la campaña. ¿Cuál es la región más poderosa? Arequipa (94%), cuya presidenta regional, Yamila Osorio, es la segunda lideresa regional más poderosa (44%), según esta encuesta. La lista de los cinco líderes más importantes la completan Fernando Cillóniz (23%), César Acuña (20%) y Martín Vizcarra (10%). Esto, por las características de la encuesta, refleja una visión sobre las regiones básicamente proyectada desde Lima y desde espacios muy particulares del Estado, de la sociedad civil y del cuerpo empresarial.

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Dadas las limitaciones de la encuesta, como la intermitencia de aplicación de las preguntas a través de los años, es imposible saber más allá de esta fotografía, es decir, mirar hacia atrás y completar el panorama con información sobre la evolución de esos liderazgos. A pesar de ello existen algunas preguntas sobre presidentes regionales o dinámicas económicas y sociales que nos pueden ayudar a completar la imagen panorámica del poder regional a partir de esta encuesta. En efecto, encontramos que desde el 2002 —año clave para el proceso de descentralización— hasta la fecha, los distintos tipos de preguntas referentes al poder en las regiones arrojan constantemente información sobre siete regiones: Arequipa, Cusco, La Libertad, Lambayeque, Áncash, Loreto y San Martín, regiones a las que en los últimos años se empiezan a sumar Cajamarca y Moquegua. Vale entonces preguntarse hasta qué punto la encuesta refleja efectivamente el liderazgo individual o, más bien, refleja el vigor de la sociedad de las regiones.

Este ejercicio es importante porque, en la mayor parte de casos, los líderes regionales que aparecen, por lo general, lo hacen por ser la cabeza o una de las figuras más saltantes de estas regiones. De hecho, incluso en los casos en los que el liderazgo parece ser un rasgo importante, encontramos que en el fondo esos espacios son posibles en gran medida por cambios internos en las dinámicas regionales y surgimiento de nuevas élites relacionadas a esos fenómenos. El caso de Gregorio Santos y Cajamarca es claro en ese sentido. Como muestran los trabajos de Luis Meléndez, la introducción de la minería en la región desencadenó una serie de eventos que terminaron tonificando y vigorizando la dinámica política regional. Así, Santos es más bien un producto de la movilización antes que un dirigente social que articula las bases. Una situación similar podría observarse, salvando las distancias, en los casos de San Martín o Moquegua, donde el liderazgo viene acompañado o se origina, por una sociedad regional cada vez más enérgica. Finalmente, el liderazgo y el poder no siempre son garantía de buen gobierno; basta ver la valoración que en el 2012 y el 2014 se tenía sobre César Álvarez (Áncash), hoy procesado por la justicia.

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Resalta mucho que recién a partir del 2014 empiecen a aparecer mujeres en este tipo de listas regionales. Las figuras de Susana Villarán y Yamila Osorio son excepciones dentro de una lista que ha estado más bien dominada por hombres.

También es importante resaltar que, aun cuando los políticos son los principales protagonistas de estos recuentos, en los últimos años podemos ver cada vez más figuras empresariales regionales y —más importante— la combinación de empresario-político, como en el caso de Fernando Cillóniz o César Acuña.

Una de las cuestiones más interesantes son las limitaciones de proyección nacional de los liderazgos regionales. En el 2007, la encuesta preguntó quiénes eran los presidentes (hoy gobernadores) regionales con mayor proyección política en el futuro, y los cuatro primeros nombres eran Yehude Simon, Álex Kouri, Vladimiro Huaroc y Juan Manuel Guillén. Todos ellos han jugado en las ‘grandes ligas’ —por ponerle un nombre—, pero siempre con papeles secundarios. Por otro lado, resaltan nuevas figuras regionales, como Verónika Mendoza o César Acuña, que, hoy por hoy, están posicionadas, sobre todo la primera, como figuras poderosas de carácter nacional.

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