José Carlos Saavedra: “Vemos transiciones que hacen que este momento sea bastante particular”

“Lo que estamos viendo en el entorno de negocios no es una transición, sino varias transiciones, y eso es lo que en parte genera la volatilidad del tipo de cambio y la volatilidad en los flujos de inversión globales”, señala José Carlos Saavedra. El director de Análisis Macroeconómico de Apoyo Consultoría continúa: “Vemos transiciones que hacen que este momento sea bastante particular y que sea muy importante tener información de lo que está sucediendo”.

ENTREVISTA A JOSÉ CARLOS SAAVEDRA SOLANO, DIRECTOR DE ANÁLISIS MACROECONÓMICO DE APOYO CONSULTORÍA

Si bien la confianza del consumidor y la confianza empresarial han mejorado, todavía no se nota un impacto a nivel de crecimiento de la economía. ¿Hay razones macroeconómicas para seguir controlando nuestros gastos?

Una característica principal del entorno de negocios es que estamos pasando por varias transiciones, a nivel global, a nivel de gobierno y en las empresas y familias. En esos tres ámbitos —mundo, gobierno, empresas y familias— hay transiciones relevantes. Puede haber mejoras en algunas —por ejemplo, el cambio de gobierno genera mucho optimismo—, pero en los otros ámbitos todavía hay transiciones pendientes, que explican por qué la inversión sigue cayendo o por qué la inversión, cuando empiece a recuperarse, no va a ser boyante, como lo era antes, o por qué el gasto de las familias puede mantenerse aún algo contenido, a pesar de que el cambio de gobierno genera optimismo.

En el ámbito mundial, si bien ya no están los temores de una nueva crisis financiera o de una nueva recesión en Estados Unidos, o de un aterrizaje forzoso o una nueva desaceleración muy fuerte en China, aún falta para que el mundo esté en condiciones de jalar la economía peruana. El 40% de nuestras exportaciones no tradicionales van en buena cuenta a Sudamérica, y Sudamérica todavía está en recesión.

Un aspecto positivo es que se espera que la tasa de interés de la Reserva Federal no aumente tan rápido como se esperaba antes. Eso ha explicado en gran medida que el tipo de cambio deje de subir y eso, a su vez, ha explicado en parte que la inflación se empiece a calmar también. Sin embargo, no llega a ser algo que jale a la economía; los precios de los metales siguen bajos.

En el aspecto de gobierno, definitivamente hay un renovado optimismo. Las empresas han empezado a retomar decisiones de inversión para los próximos seis meses y la mayoría de familias espera estar mejor dentro de doce meses. Ha habido un cambio de expectativas; eso en sí mismo es positivo, pero es una transición que está en camino. Si se dan las condiciones adecuadas, podría significar una recuperación gradual del consumo y de la inversión privada.

Las empresas son parte de este renovado optimismo, pero también hay que recordar que, en el entorno internacional, el viraje fue de un crecimiento muy rápido a un entorno bastante adverso. Eso generó en las empresas mucha necesidad de ajustar sus planes de inversión y de búsqueda de eficiencia. Con unas ventas que crecen 2% o menos, uno tiene que defender el margen buscando eficiencia de costos. Entonces, las empresas se encaminaron en un proceso generalizado de ajuste de costos, que tiene impacto sobre el resto de la economía. Por ejemplo, las mineras, que vieron sus precios reducidos a la mitad, ajustan costos y eso se traslada a servicios, proveedores de diferentes sectores económicos. Ese proceso generalizado de ajustes de costos ha estado caracterizando el entorno y lleva ya tres años. Es probable que empiece a agotarse y a disminuir hacia adelante. Los ciclos de ajuste de costos son así en Perú. El escenario positivo podría ser que ese proceso ya esté llegando a su fin; es otra transición más.

Por todo lo mencionado, las empresas ajustan sus decisiones de contratación. El empleo formal pasa de crecer 5% a crecer nada, como hoy día; y eso afecta los ingresos familiares. En una primera etapa, las familias ajustan gastos o toman deuda. En ese camino, ha habido algunas familias que han visto sus balances deteriorados, han aumento sus niveles de deuda; y se han generado algunos problemas de capacidad de pago de algunas obligaciones. Lo que vemos ahora es que hay cada vez menos familias que se endeudan, en parte porque están limpiando sus balances, porque están ahorrando más. Los bancos están siendo más cautelosos al momento de prestar, pero también vemos menos familias con problemas de cubrir gastos, de desbalances. Tenemos una demanda interna todavía débil.

En el caso de Arequipa, es una de las zonas donde hay un importante contraste entre lo que es producción y demanda interna, porque en producción se ha tenido un momento muy potente de la producción minera, que jala notablemente el PBI, pero también se ha tenido una diminución de la inversión. Los proyectos grandes ahora están produciendo, de manera que la inversión ahora está bajando. Eso implica un empleo que crece poco y una demanda interna débil todavía. Esa es, en general, la situación actual hacia adelante.

Pasando al plano internacional, ¿Donald Trump es una amenaza para la economía?

Para la economía de Estados Unidos, sí, y para la economía global, también, porque lo que representa Donald Trump, en general, simplificando el tema, es una visión del mundo contraria a la apertura comercial, al libre tránsito de personas, al libre flujo de capitales, a la competencia internacional, que ha sido parte del crecimiento saludable de la economía global en los últimos años. En los últimos años, el crecimiento fuerte tuvo lugar porque varios países abrieron sus economías, se abrieron a la inversión extranjera. Perú ha sido parte de ese proceso de apertura de mercados y de economía que es bastante positiva para todos. En los últimos años, Perú pasó de tener un arancel de 11% a 2%.

Lo que representa Trump, junto con otros movimientos en Europa, es un giro de la política internacional hacia cerrar economías y eso no nos beneficia a nosotros, porque dependemos del comercial internacional. Somos una economía pequeña, tenemos que venderle al mundo; y, si otras economías se cierran, eso nos afecta.

¿El dólar puede haber perdido valor frente al oro como consecuencia de Trump?

Hay diferentes procesos que afectan el valor del dólar a nivel global; la parte política es una. Pero también tiene mucho peso lo que pasa con la tasa de interés a nivel global. Por la función del oro como reserva de valor, si la tasa de interés es elevada el oro pierde atractivo; si la tasa de interés es baja, dado que no hay otras alternativas de inversión, el oro se hace más atractivo. Actualmente se tiene a la tasa de interés en mínimos históricos en muchas zonas. Eso es algo que ha apoyado el aumento del precio del oro.

Otro determinante es la inflación. Con políticas expansivas durante tanto tiempo, el miedo era que aumentara la inflación y eso también mueve el precio del oro. Ahora que no hay temor de inflación elevada, eso favorece mantener el precio del oro en un nivel relativamente bueno —si bien no espectacular—.

Tomando en cuenta estas tasas de interés tan bajas o incluso negativas, y teniendo Perú una tasa de interés más elevada, ¿podríamos ver una tendencia de la apreciación de la moneda peruana?

El diferencial de tasas es algo que definitivamente tiene un impacto; sin embargo, hoy día tienen un mayor impacto sobre el tipo de cambio local los flujos asociados a la enorme liquidez que hay en Europa y en Estados Unidos. Cuando empieza a aumentar la liquidez global, con los estímulos monetarios que hay en Europa y Japón, estas cantidades inmensas de liquidez buscan retornos en países emergentes, dentro de los cuales está Perú. Eso es, en parte, lo que explica que el tipo de cambio local, el nuevo sol frente al dólar, se esté manteniendo en niveles de 3.30 o 3.35, por debajo de lo que se veía al cierre del año pasado.

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