Establo San Antonio: Pasión por la ganadería

Mercados & Regiones tuvo la oportunidad de entrevistar a uno de los ganaderos más representativos del sur del país, quien nos cuenta sobre los comienzos de lo que fue y es ahora “San Antonio” y el impacto ganadero que ha generado en diferentes regiones del Perú.

ENTREVISTA A CHARLES J. PRIME RODRÍGUEZ, PROPIETARIO DE LA EMPRESA GANADERA ESTABLO SAN ANTONIO

¿Cuáles fueron los orígenes de su negocio?

Mi abuelo, John Prime, era inglés y mi padre, Julián Prime, canadiense. Mi abuelo, quien siempre fue ganadero y agricultor, se fue a vivir a Canadá debido a que en la época de la Primera Guerra Mundial había problemas de trabajo en Europa; posteriormente, viajó hasta el Perú para trabajar con un americano. Compraron una hacienda en Puno, en la provincia de Melgar, cuya capital es Ayaviri, y comenzaron a ocuparse en el cuidado, alimentación y reproducción de vacas y ovejas. Mi abuelo trabajó desde el año 1924 hasta 1953.

Luego de que mi padre terminara sus estudios escolares en Inglaterra, vino al Perú a los diecisiete años y se quedó aquí para siempre. En 1953, mi padre pasó a ser administrador de la hacienda y, en 1970, yo me uno al equipo, liderando en unos años más este negocio hasta el día de hoy.

Mi papá nos dejó en el 2002 y la Hacienda San Antonio, donde estuvimos presentes cuatro generaciones de la familia, incluyendo mi hijo Michael, por más de 86 años, fue vendida. Paralelamente, por más de treinta años estamos trabajando con mi hijo Michael un establo también llamado San Antonio, en el distrito de La Joya, acá en Arequipa, donde compartimos la misma pasión por los animales.

¿De qué tamaño era la hacienda que tenían en Puno y cómo estaba distribuida?

Teníamos 2,771 hectáreas, siete kilómetros de largo por cuatro de ancho. El problema de Puno es que, si no estás al costado de un río, hay escasez de agua, siendo solo el agua de lluvia la que ayuda en la época de “verano” a los sembríos y pastos naturales. Afortunadamente contábamos con un río y podíamos sacar agua con bombas para sembrar. Lo que está haciendo ahora el gobierno de Kuczynski, que nosotros hicimos en el año 1970, es sembrar rie grass con tréboles, nabo forrajero y alfalfas dormantes, como ellos lo llaman. “Dormancia” significa que la planta duerme en época de invierno; cuando hace frío, la planta se queda ahí estática, por más que llueva y esta es una condición básica de la altura peruana.

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Mi abuelo recibió la hacienda con ovejas nativas, las cuales fueron cruzadas con las razas Merino y Corriedale, importadas de otros países. Cuando tienes una hacienda, tienes que ver cuántos ovinos por hectárea puedes mantener. Por ejemplo, en la reforma agraria nosotros teníamos 2.24 ovinos por hectárea.

Pero la reforma decía que deberíamos tener por ley 1.56. Significaba que no podíamos meter más ovinos porque así lo decía la ley y había que cumplirla. Nos demostraron que no tenían conocimiento de que cuando uno podía mantener más animales por hectárea, la ganadería era más rentable.

¿Les afectó la Reforma Agraria en cierta forma?

Peleamos hasta el final, porque tuvimos la suerte de que, gracias a la ayuda del doctor Luis Dongo Denegri, pudimos demostrar que todas las causales por las cuales eran afectadas las haciendas, nosotros las cumplíamos. Como ventaja teníamos que mi papá era el único dueño. Segundo, las vacas daban más de 5 litros de leche a 3950 m.s.n.m. Tercero, las ovejas pesaban más de 35 kilos y daban más de 5 libras de lana, incluso las nuestras daban hasta 10 libras de lana por cabeza. Al final nos tuvieron que dar la inafectabilidad total. Duró diez años, pero fue un triunfo tremendo.

¿Qué lo motivó a vender la Hacienda San Antonio en el 2010?

Yo tenía 61 años. Se presentó la oportunidad, pues un señor me ofreció comprarla. El negocio de la ganadería y la agricultura no es para volverse millonario. Te tiene que gustar para trabajar en ello, innovar, crecer y llegar a tener un final de vida bueno. Luego de un año de tomar una decisión junto con mi familia, la vendimos.

El cuidado, innovación, reproducción y pasión por sus animales los ha llevado a obtener varios triunfos en diferentes ferias del país, como esta última que fue en la Universidad Científica del Sur…

Gracias a la Asociación Holstein del Perú, se viene llevando a cabo la Feria Nacional de Ganado Lechero de Razas Holstein y Brown Swiss en las instalaciones de la Universidad Científica del Sur. Hemos participado como tres años consecutivos. Comenzamos a obtener los campeonatos junior y menores, pero el año pasado, que vino un juez de Estados Unidos, ganamos el premio a Mejor Criador Expositor.

El ministro de Agricultura nos dio el premio y reconoció a mi hijo Michael y a mí. Gran orgullo para nosotros, porque seguimos dejando huella y dejando en alto la ganadería de Arequipa. Trasladamos desde Arequipa hasta Lima un equipo de dieciocho animales.

¿Y en el extranjero?

En el extranjero tuvimos también la oportunidad de participar en los años 1980 en el Congreso Mundial de la raza Corriedale en ovinos, donde estuvimos presentes como criadores y expositores, llevando tres animales, de los cuales tuvimos el gran honor de obtener la Reservada Gran Campeona del mundo y un Corriedale macho salió segundo en la categoría de 43 animales, compitiendo contra Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Chile, Uruguay, entre otros países. En el año 1992, obtuvimos la vaca Gran Campeona en la Exposición Internacional de Santa Cruz en Bolivia.

¿Qué es lo que a usted lo ha hecho exitoso frente a otros ganaderos?

Uno, la constancia; y otro, el querer hacer lo que te gusta en tu tierra, capacitándote constantemente. El viajar y conocer otros establos, haciendas, colegas ganaderos, criadores tanto de vacas como de ovejas de todo el mundo y compartir experiencias desde diferentes realidades de nuestros países te ayudan a innovar, mejorar las razas con la genética y querer hacer las cosas bien.

¿Qué tanto se invierte en el desarrollo genético en el Perú?

Fuerte. Ahora ya no solo hay semen normal, se está usando semen sexado, siendo el costo mayor. Con la nueva tecnología que te permite hacer inseminación artificial, se logra obtener crías hembras al nacimiento, ya que los machos tienen poco valor para comercializarlos. En el Brown Swiss, el macho sí tiene un cierto valor, porque aguanta un poco más la altura y pueden servir de reproductores por la fortaleza lechera. La sierra peruana nunca estuvo hecha para vacas, pero sí para ovejas y alpacas.

¿Cuál es el sitio ideal para poder hacer ganadería en el Perú?

Arequipa es el sitio ideal y siempre lo fue. Es un departamento ganadero y eso se lo debemos al clima y su geografía.Ordeñamos en La Joya alrededor de 200 vacas. La producción es más o menos en este momento de 5,800 a 6,000 litros al día, estamos hablando casi de 28 a 30 litros en promedio por vaca. Pero la cantidad de hectáreas en el establo cada vez se hace más reducida y eso hace que no alcance la comida para las 200 vacas, ni para las crías. A falta de más extensión, todo el alimento se tiene que comprar a proveedores.

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Un problema de Arequipa es, en este momento, el precio de la leche. Y la competencia es la leche en polvo, que la trae la misma empresa a la que le entrego la leche de mi establo. Lamentablemente, estamos con el mismo precio por años. Yo tengo una ventaja porque tengo dos razas, la Holstein y la Brown Swiss; y la Brown Swiss me pone a mí la grasa y la proteína de la leche, lo cual me sube los sólidos totales.

¿Y cambiar de rubro, entrar al tema de cárnicos?

Respecto al tema de la carne, es menos trabajoso, pero hay demasiado comerciante en el Perú, y el precio de carne está igual desde los años noventa, a 8 soles el kilo en el camal. No solo es eso, ha subido el dólar; de 2.80 que estábamos hace cuatro años, ahora está en 3.40, y han subido los precios de todos los insumos.

¿Cuáles son las principales desventajas del sector?

Uno, los precios; dos, no contamos con una organización que nos agrupe a todos para poder lograr nuestros objetivos. Tres, no contamos con entidades crediticias que nos faciliten modernizar nuestra maquinaria, nos den préstamos a bajos intereses y así renovar nuestras herramientas de trabajo. En cuarto lugar, los fundos son muy pequeños, por lo que no se puede producir la cantidad de forraje necesaria para abastecernos.

Publicado en Mercados & Regiones número 19, abril de 2017             

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