Todo sigue igual a un año del terremoto

La República.- Hace un año, exactamente el 14 de agosto de 2016, la provincia más turística de Arequipa, Caylloma, fue golpeada por un terremoto. Los distritos de Ichupampa, Yanque y Achoma se convirtieron en escombros. Cientos de familias se quedaron a la intemperie. Con sus viviendas rajadas o en el suelo, los damnificados dormían en plazas y se alimentaban de las ollas comunes.

Las autoridades prometieron la reconstrucción inmediata. Sin embargo, se avanzó poco.

Llegar a Ichupampa demora cuatro horas desde Arequipa. A este poblado, antes de casitas de barro y piedra, lo atraviesa una falla. El desplazamiento de este fenómeno geológico provocó el remezón de 5,3 grados.

Allí se produjo el epicentro. A José Huamaní Duran de 84 años lo rescataron sus vecinos, cuando el cuarto donde dormía se desplomó.

En el patio de su vivienda en ruinas le instalaron un módulo blanco cercado de calaminas. Ahí debe enfrentarse al calor o frío en sus versiones más extremas. Extraña la calidez de su antigua casa. Un gran agujero en medio de su patio delata el fracaso de la reconstrucción.

La perforación la efectuó una constructora. Sacaron tierra para hacer el estudio de suelos, pero no volvieron más.

El Ministerio de Vivienda da bonos para ayudar a los damnificados que perdieron sus moradas. Para acceder a este beneficio se exige una serie de requisitos.

A José le pidieron una sucesión intestada (declaratoria de herederos) del terreno, la partida de nacimiento de sus hijos, etc. Se estima que dichos trámites cuestan 600 soles. En Chivay, la capital provincial, existe la única notaría que certifica dicha documentación.

Cerca a la iglesia de Ichupampa viven Anastacio Chullo Sánchez y sus 2 hijos. Pese a que su vivienda se vino abajo y encontrarse en la relación de damnificados, no tuvo acceso al módulo provisional. No alcanzaron para todos.

La familia se acomodó en un cuarto que aguantó al terremoto. No tener dónde dormir no es su único contratiempo. La constructora Izquierdo le indicó que el 5 de julio pasado empezarían a reconstruir su casa. No volvieron a aparecer. Esta empresa fue suspendida por el ministerio y su contrato quedó en el aire.

La burocracia no perdona. En Yanque, murieron tres pobladores por el sismo, entre ellas Dionicia Checca y Kelly Valdivia, abuela y nieta. Su casa aún no puede levantarse de los escombros. La razón, la dueña del lote murió sin dejar testamento a sus hijos. Su suegra Inés Mamani señala que los hermanos de su esposo viven lejos, por lo que no han conseguido terminar este trámite.

La burocracia es una camisa de fuerza. Los pobladores de los 11 distritos de esta provincia, donde se realiza la entrega de bonos de vivienda, tienen problemas similares.

Se lavan las manos

Las estadísticas revelan lo trabado y lento que avanza todo.

A más de un año de la desgracia, se desembolsó solo 19 bonos para igual cantidad de familias en Caylloma.

La evaluación final del Ministerio de Vivienda determinó que 2 mil 694 viviendas declaradas inhabitables debían ser reconstruidas. Se destinó S/ 106 millones para este propósito.

¿Qué ocurre?

Funcionarios del Ministerio de Vivienda admiten un retraso. Sin embargo, señalan que están ajenos a la responsabilidad. Lo atribuyen a la poca formalización de las propiedades. Los posesionarios carecen de títulos. Por otro lado, la condición de la zona de como patrimonio cultural de la nación no permite una intervención inmediata.

Los lugares afectados por el sismo forman parte del valle del Colca, un atractivo turístico que recibe cerca de 400 mil visitantes al año. Entonces, la reconstrucción de las casas de adobe y piedra debe tener el visto bueno del Ministerio de Cultura.

No se puede vulnerar el entorno paisajístico. Ningún poblador cuya edificación se encuentre en el perímetro monumental de cada distrito puede construir hasta que el ministerio dé opinión favorable. Para la rehabilitación se deben utilizar los mismos materiales. El ministerio elaboró 3 diseños de viviendas a construir y los presentó a un mes del sismo.

Los bonos otorgados por el Estado se entregan a constructoras privadas. En enero del 2017, el ministerio lanzó la primera convocatoria para la entrega de mil 149 bonos, cada uno ascendía a S/43 mil 947. Las constructoras deben elaborar los expedientes de las construcciones afectadas.

El expediente de las localizadas dentro del perímetro histórico del pueblo debe aprobarlo una comisión especial formada por un representante del Ministerio de Cultura, Colegio de Arquitectos, Colegio de Ingenieros y Municipio Provincial de Caylloma. A la fecha no se aprobó ningún expediente de los 40 presentados. La comisión los observó por no cumplir parámetros arquitectónicos.

El gobierno elaboró una relación de los damnificados. Se identificó a 1149 para darles el bono. Solo 696 se inscribieron, de ellos 570 cumplieron con la documentación. De esta cifra, 530 familias firmaron contratos con constructoras; estas presentaron 133 expedientes y a la fecha solo se aprobó 26. Hay 46 solicitudes en trámite.

Rocío Paricela, alcaldesa de Ichupampa, señala que la burocracia es asfixiante. De los 132 familias de su distrito incluidas en la lista de beneficiarios, solo 72 lograron presentar su expediente con los documentos solicitados, pero apenas 54 aprobaron todos los requisitos al bono. Aún falta presentar el expediente de las obras y que sean aprobados por el fondo Mivivienda.

Las constructoras

El otro gran problema lo representan las empresas constructoras. Cuando el Ministerio de Vivienda aprobó el bono, se acreditó a 71 empresas (entidades técnicas) para construir, pero en Caylloma apenas quedan cerca de 6 empresas.

El alcalde de Caylloma, Rómulo Tinta, señaló que estas actuaron mal e incluso habrían falsificado firmas de los usuarios para hacerse con la construcción de las casas. Otras autoridades señalan lo mismo. Estos casos son investigados en el Ministerio Público.

Hernando del Carpio, encargado de la gerencia de proyectos inmobiliarios y sociales del Fondo Mi Vivienda, señaló que por la falsificación de firmas y otras faltas se sancionó a Negocios e Inversiones Lalier SAC, Inmobiliaria y Constructora Izquierdo SAC, Oliva E.I.R.L en segunda instancia y a J & R Construcciones SAC en primera instancia. Además se inició un proceso sancionador a otras 3 inmobiliarias.

Señaló que las 19 casas son construidas por 2 inmobiliarias (de las cuales no se puede detallar el nombre por estar protegidas por la ley de protección de datos, según el funcionario). Deben terminarse en un promedio de 120 días. Las municipalidades distritales son las encargadas de supervisar los trabajos.

Algunos pobladores se cansaron de esperar al gobierno. Iniciaron su propia reconstrucción con fierro y cemento, sin respetar lo recomendado por Cultura. Pilas de ladrillo y cemento se amontonan en las calles del pueblo. Para ellos el material noble les garantiza seguridad, aunque eso signifique no respetar la historia.

 

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