EY: “El empresariado se está adaptando a una coyuntura de crecimiento más selectivo”

“A finales del año pasado y a principios de este año se armaba la tormenta perfecta de un año 2016 no tan bueno. El Fenómeno de El Niño amenazaba con ser severo o muy severo, pero no se concretó; había una candidata presidencial antisistema, que no pasó a la segunda vuelta; China continuaba desacelerándose, y ahora parece que ya comienza a estabilizarse; la Fed amenazaba con subir sus tasas de interés, sin embargo, ahora, la probabilidad de que lo haga en lo que queda del año es de alrededor del 28%…”

ENTREVISTA A ENRIQUE OLIVEROS, SOCIO LÍDER DE TRANSACCIONES Y FINANZAS CORPORATIVAS DE EY

Si no se ha concretado la tormenta perfecta, ¿por qué la economía peruana todavía no despega como debería?

Lo que ocurrió en el cierre del año anterior y comienzos de este año es que, en el ámbito local, hubo una caída sostenida en la confianza, tanto de los inversores como de los consumidores. La inversión privada es un elemento crucial para el crecimiento del PBI; y la inversión privada, a su vez, es un resultado de la confianza que tiene el empresario en la situación de la economía.

Post-elección, lo que vemos es una recuperación del optimismo. Sin embargo, hay un desfase natural entre el optimismo de los inversores y consumidores y que esto se refleje efectivamente en más inversión y más consumo. Esperamos que eso mejore en lo que resta del año y repercuta favorablemente en el crecimiento del producto bruto interno.

En este sentido, nosotros somos moderadamente optimistas con relación al 2016. Esperamos que el crecimiento del país esté en el orden del 4%. Con relación al mediano plazo, si la confianza va acompañada de la aprobación de un paquete de reformas, el Perú podría regresar a un crecimiento en el rango del 5% o 6%.

¿Qué consejo le podría dar a los ejecutivos de las empresas sobre la demanda interna para los próximos meses?

El primer consejo está relacionado con el nuevo entorno de negocios. Los peruanos nos hemos acostumbrado en la última década a tener crecimientos en el orden del 7%, 8%, a veces del 10%, que obedecían de manera importante al precio de los commodities, por el crecimiento de China. Eso está en el pasado. Volver a un escenario “más normal”, de un crecimiento del 4% o 5%, ha generado en algunos empresarios cierta desazón. Y este crecimiento más moderado es ahora incluso más selectivo, es decir, ya no se da en todos los sectores y, además, en cada sector vamos a ver quiénes son los que realmente destacan. Ya no es que la ola o la marea beneficie a todo el mundo. Ahora, el empresariado se está adaptando a esta nueva coyuntura, donde un crecimiento del 4% o 5% es bueno; y si podemos llegar a un 6% con este paquete de reformas, será muy bueno.

Un segundo tema es que, a veces, el crecimiento tapa o disfraza las ineficiencias. En el nuevo entorno, ahora sí es necesario ser mucho más eficientes y cuidadosos, por ejemplo, en la gestión de capital de trabajo, el planeamiento tributario y el planeamiento operativo.

La tercera recomendación es que los empresarios que quieran mantener un negocio dinámico y en constante expansión tienen que mirar más allá del crecimiento orgánico. Puede que sea el momento de explorar alternativas como las adquisiciones, ya sea para consolidar un mercado local o para expandirse a un contexto más regional.

¿Que hay detrás de la estrategia de EY de abrir oficinas en Arequipa?

Hay varias cosas que destacar. Un tema importante es la voluntad política y el deseo de la población de promover la inversión privada. Por supuesto que hay algunos problemas que se están trabajando, pero, en general, hay un ambiente favorable para la inversión.

Lo segundo son los recursos humanos. Hemos encontrado que en Arequipa hay profesionales y empresarios muy preparados, lo cual es muy importante para nuestro negocio. Tiene que haber talento no solamente por nuestro lado sino también de parte de nuestros clientes para poder hablar el mismo lenguaje.

Y lo tercero es que el Perú es todavía un país muy centralizado, pero estamos convencidos de que esto tiene que cambiar gradualmente. Hay empresas que hoy son medianas pero que en algunos años seguramente se convertirán en los nuevos blue chips. Estas empresas van a surgir no únicamente en Lima, sino de otras ciudades donde se están generando polos de desarrollo, y nosotros queremos acompañarlas en este crecimiento y convertirnos en sus socios. Tenemos también una oficina en el norte del Perú, en Chiclayo, y estamos pensando en abrir alguna otra.

Se calcula que Arequipa puede crecer 10% u 8% este año, mientras que Perú crecerá 4%.

Vamos a ver un crecimiento diferenciado, no solo entre sectores económicos, sino también entre regiones. Creemos, por ejemplo, que el proyecto del Gasoducto va a continuar. Asimismo, si en algún momento se resuelven los problemas que tiene Southern para continuar con sus proyectos mineros, eso también debería implicar un crecimiento importante en la región. Y Arequipa tiene un portafolio interesante de proyectos de infraestructura. La combinación de las inversiones que se hagan en distintos sectores —minería, transportes, infraestructura, en general— resultará en que el crecimiento de la región va a ser mayor que el de algunas zonas del Perú, incluso de Lima.

Arequipa ha experimentado un crecimiento más rápido que otras regiones. Eso tal vez explique el porqué es una región que mayoritariamente, en la elección más reciente, ha aprobado la continuidad del modelo económico, porque siente directamente los beneficios.

¿Qué nos puede contar de su área de transacciones y finanzas corporativas?

El negocio va muy bien. Nosotros creamos esta área hace alrededor de cuatro años. Vemos procesos de fusiones, adquisiciones, financiamiento de proyectos, valorizaciones e infraestructura. Empezamos en esto tres personas y hoy somos cerca de cincuenta.

Hemos visto un mayor interés en invertir en Perú en los últimos meses, desde que se supo quiénes eran los contendores de la segunda vuelta electoral. Lo vemos mucho en el sector infraestructura, a tal punto que hoy tenemos un equipo de personas dedicadas a trabajar en temas de infraestructura, porque el mercado así nos lo exige.

Estamos viendo actividad también en M&A (fusiones y adquisiciones), sobre todo en lo que nosotros llamamos middle market, es decir, empresas medianas, que en nuestro radar son empresas cuyo valor no llega a los US$ 100 millones.

En el contexto regional, somos un país pequeño: puede haber algunas oportunidades de inversión en Perú que son muy atractivas, pero nos cuesta a veces atraer el interés de los jugadores globales, porque no van a venir a Sudamérica solamente por una inversión en Perú, que para su portafolio global es una inversión relativamente pequeña. Uno de los grandes retos que tenemos como país es integrarnos cada vez más con Colombia y con Chile, con quienes somos parte de la Alianza del Pacífico, de manera que Perú sea una puerta de entrada para invertir no solamente en Perú sino en la región.

¿Qué opina de la configuración política actual de los gobiernos latinoamericanos?

Lo más importante para Perú es poder decirle a los inversores que nosotros estamos en el grupo de los países ordenados —como Chile y Colombia— y no donde hemos visto en los últimos años gobiernos que han terminado ahuyentando la inversión privada o han terminado en escándalos de corrupción. El reto es seguir comunicando que somos un país macroeconómicamente estable, que estamos trabajando en la institucionalidad, que estamos luchando contra la corrupción.

Hay muchos inversores que miran a la región empezando por países como Brasil y Argentina. Que a Brasil le vaya mejor y que Argentina retome la senda del crecimiento sin duda tendría efectos positivos para Perú, también por el intercambio comercial y por las relaciones de inversión que tenemos.

¿Hay algún tema que preocupe de la economía peruana en el corto plazo?

Nosotros tenemos mucha ilusión con el nuevo gobierno. Hemos trabajado muy de cerca con muchos de ellos en una serie de proyectos. Estamos muy confiados en sus capacidades y en la visión que tienen con relación a dónde llevar este país. Lo que ocurra en las siguientes semanas, va a ser clave para seguir adelante con los cambios que se requieren en lo que es promoción de la inversión privada, restructuración de Proinversión, el paquete fiscal… Si el planteamiento es coherente, como creo que lo es, y recibe la colaboración del Congreso, vamos a ver un país que puede crecer a niveles de 5% o 6%.

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