Graña y Montero y su historia en la BVL

Tras los escándalos de corrupción en torno al caso Odebrecht que salpicaron al grupo Graña y Montero, la constructora peruana tuvo que enfrentar el desplome de sus acciones, que desde noviembre del año pasado perdieron el 70% de su valor.

A continuación se presenta un resumen de la historia bursátil de la empresa constructora más antigua del Perú.

Una de las mayores cicatrices de la empresa fue su gran caída, entre mediados de 1998 y mediados de 2002, cuando sus ingresos disminuyeron 42% y su acción en la BVL perdió el 95% de su valor, principalmente como consecuencia de la crisis asiática de 1998 y, luego, la crisis política que afrontó Perú en el año 2000.

Sin embargo, a partir del año 2003 la empresa comenzó un ciclo de crecimiento importante, apoyado en su estrategia de diversificación, iniciada en los noventa y puesta a prueba tempranamente a finales de dicha década. Con esta estrategia buscaba explorar más allá de su tradicional actividad de ingeniería y construcción, para enfocarse también en actividades digitales, petroleras, inmobiliarias y concesiones. La empresa logró obtener buenos resultados y pudo soportar la caída de la BVL registrada entre julio de 2007 y julio de 2008.

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En 2008, la quiebra de Lehman Brothers y el fin de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos tuvieron replicas en la BVL, afectando también a Graña y Montero, que logró recuperarse rápidamente. Años después, la empresa pudo enfrentar favorablemente las especulaciones sobre los cambios que se producirían en el nuevo gobierno de Ollanta Humala.

En el año 2013, Graña y Montero empezó a listar en la Bolsa de Nueva York, vislumbrando un buen panorama, que no le duraría mucho, ya que en el año 2014 se confirmaría una nueva caída en el valor de sus acciones, llegando a enero de 2016 con una caída de alrededor del 85%, como consecuencia de malas decisiones en algunos contratos y la brusca desaceleración de la economía peruana.

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Pese a ello, Mario Alvarado Pflucker, gerente general del Grupo Graña y Montero, esperaba que sus denotados esfuerzos por la internacionalización y el mayor peso de proyectos de infraestructura en sus ingresos fueran suficientes para hacer surgir nuevamente a la corporación y, efectivamente, en un inicio esto parecía dar buenos frutos, consolidándose el buen momento por el que pasaba la empresa con la elección de Pedro Pablo Kuczynski como presidente de Perú. Sin embargo, en noviembre de 2016, la presencia de Odebrecht en el Gasoducto Sur ya empezaba a amenazar con terminar la felicidad bursátil de Graña y Montero, luego de anunciar su imposibilidad de lograr el cierre financiero en el plazo establecido, por lo que el Gobierno peruano decidió terminar el contrato en enero de 2017.

Y cuando todo ya se veía oscuro para la corporación peruana, esta tuvo una pérdida de más del 30% de su valor bursátil, luego de declaraciones del exejecutivo de Odebrecht, Jorge Barata, que comprometían seriamente a la empresa en casos de soborno.

Graña y Montero está pasando por uno de los momentos más difíciles de su historia bursátil, más ahora que seis firmas de abogados de Estados Unidos pretenden investigarla por la supuesta violación de la legislación bursátil.

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