¿Hacia dónde va el consumidor arequipeño?

Los consumidores arequipeños piensan que el país, la región y ellos mismos han progresado en los últimos años, pero son menos optimistas al comparar la situación del año 2015 con la del 2014, opinando además que los próximos 12 meses no serán tan auspiciosos.

ESCRIBE CARLOS AMADO AMPUERO, ANALISTA DE AURUM CONSULTORÍA Y MERCADO

Durante varios años, los comentarios y perspectivas de entidades gubernamentales, bancos y consultoras, a nivel mundial y nacional, han sido positivos para la economía peruana; la situación económica del Perú era privilegiada ante la crisis vivida en otros países alrededor del globo. El año 2014, sin embargo, todo cambió. La desaceleración económica que vivió el Perú a causa de factores tanto externos como internos afectó no sólo a empresas de distinto tamaño a nivel nacional, sino también a la base del movimiento económico nacional: el consumidor. Como actor partícipe del dinamismo de la economía, el consumidor también tiene sus propias conjeturas sobre lo que es y será la situación económica nacional, regional y personal. Revisemos algunos datos del consumidor arequipeño.

Situación económica del Perú y de Arequipa

En la última encuesta de perspectivas del consumidor de Aurum Consultoría y Mercado, realizada en febrero de 2015 a una muestra representativa de residentes de la ciudad de Arequipa, el 42.7% de arequipeños (8.9 puntos porcentuales más que en febrero de 2014) indicó que la economía del país seguirá creciendo como lo hizo en los últimos 10 años. En cuanto a la región Arequipa, el 58.5% (3.2 puntos más que en febrero de 2014) opina que la región está progresando. A primera vista, se podría decir que la población arequipeña se muestra más optimista –respecto a inicios de 2014– sobre la economía nacional y regional, a pesar de la desaceleración económica.

Sin embargo, en febrero de 2015 se registró también el mayor porcentaje de arequipeños que consideran que la situación económica del país está peor, comparada con el año anterior (34.0%, frente a 26.8% en la medición de febrero de 2014). Entre las principales razones de la percepción negativa destacan la corrupción, los malos gobernantes y la falta de trabajo. Entre los que consideran que la economía nacional está mejor (18.0%), las principales razones son más inversión, más trabajo y una economía estable.

Mirando hacia el futuro, específicamente 12 meses por delante, el porcentaje de arequipeños que opina que la economía del país estará peor, comparada con la situación actual, superó el porcentaje que opina que la situación estará mejor.

Situación económica personal

Otro punto a analizar es el impacto de la economía nacional en la economía personal de los consumidores. En Arequipa, el 59% de los residentes (7.8 puntos porcentuales más que en febrero de 2014) considera que su situación económica está mejor, en comparación con el año 2005.

Sin embargo, cuando comparan su situación actual con la de hace un año, el porcentaje de encuestados que opinan que su situación económica en este momento está peor, alcanzó el 44.3% (17.3 puntos más que en febrero de 2014). Las razones detrás de la percepción negativa se centran en la falta de dinero, de trabajo y de incremento de sueldos. Sólo un 17% de encuestados considera que su situación económica personal está mejor en este momento comparada con hace un año. Como razones de esta percepción positiva se señalan la economía estable, la continuidad del crecimiento y el aumento de ingresos.

Por lo que se refiere a los próximos 12 meses, las perspectivas tampoco son muy alentadoras: sólo el 23.7% considera que su situación económica mejorará en comparación con su situación actual y un 24.8% considera que su situación será peor.

En este contexto, no sorprende que el 37.5% de los arequipeños opine que no es un buen momento para iniciar un negocio; el porcentaje que considera que sí es un buen momento para iniciar un negocio cayó 18 puntos porcentuales respecto a febrero del año anterior (de 52% en 2014 a 34% en 2015).

Asimismo, el 72.8% de arequipeños no piensa solicitar un nuevo crédito en los próximos 12 meses. El 27.2% consideraque sí lo hará y destinaría el crédito al consumo (32.1%), la compra de un vehículo (18.3%), ampliar o poner en marcha un negocio (12.8%, lo que supone una reducción de 14.7 puntos, desde 27.5% en la medición del año anterior), pagar deudas antiguas (12.8%), al ámbito hipotecario (11.9%) y, en el caso de un pequeño grupo, a educación (5.5%).

También se preguntó a qué destinaría un hipotético incremento de 20% en sus ingresos. Un 45% lo destinaría a alimentación, otro 36% incrementaría sus ahorros y un 42% asignaría el ingreso adicional a bienes y servicios distintos de la alimentación, donde destacan electrodomésticos, vehículos y viviendas.

En conclusión, los consumidores arequipeños piensan que el país, la región y ellos mismos han progresado en los últimos años, pero son menos optimistas al comparar la situación del año 2015 con la del 2014, opinando además que los próximos 12 meses no serán tan auspiciosos.

Índice de confianza del consumidor en Arequipa

Existe un indicador que engloba la mayoría de variables anteriormente analizadas, brindando un resumen de las percepciones y expectativas de los consumidores arequipeños. Este indicador es el Índice de Confianza del Consumidor de Arequipa (ICCA). El ICCA es una medida que recoge la valoración de la población de Arequipa metropolitana sobre su situación económica personal y la del país, considerando su percepción del presente y sus expectativas del futuro. Los índices de confianza del consumidor son utilizados para anticipar los cambios en la demanda de consumo privado de los ciudadanos, adelantándose a los indicadores de organismos oficiales.

Los resultados para el ICCA del primer trimestre de 2015 reflejan que el consumidor arequipeño desconfía de la situación económica; el ICCA se ubica en 43.0 puntos, 7.5 puntos menos que en el primer trimestre de 2014. Se espera que esta pérdida de confianza pueda revertirse y que, en los próximos trimestre, el ICCA pueda ir retornando a su rango de percepciones positivas y expectativas optimistas (por encima de los 50 puntos), lo que dependerá de políticas reactivadoras acertadas por parte del Gobierno, el inicio de proyectos de inversión claves, un repunte del optimismo empresarial, entre otros factores.

Publicado en Mercados & Regiones número 7, abril de 2015

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