No son estúpidos, ni malvados

Nos cuesta bastante entender por qué otras personas no comparten nuestra opinión, sobre todo en temas como leyes, posiciones políticas, o puntos fundamentales de nuestro modo de pensar o vivir. Nuestra opinión –pensamos– es resultado de un razonamiento coherente.

 No nos estamos entendiendo

Ante una situación hipotética, la mayor parte de nosotros probablemente diremos que respetamos la posición de otra persona aunque ésta no opine como nosotros.

En la práctica, esto rara vez sucede. Nos cuesta bastante entender por qué otras personas no comparten nuestra opinión, sobre todo en temas como leyes, posiciones políticas, o puntos fundamentales de nuestro modo de pensar o vivir. Nuestra opinión –pensamos– es resultado de un razonamiento coherente.

¿No estamos convencidos? Por ejemplo, ¿cuál es nuestra posición respecto al control de armas? ¿al matrimonio entre personas del mismo sexo? Alberto Fujimori, ¿debe ser indultado o no? ¿la píldora del “día siguiente”?

¿Somos capaces de conversar a fondo con personas que no piensan como nosotros, sin prejuzgarlos y dispuestos realmente a entender sus argumentos, o nos contentamos con pensar que son estúpidos1?

No somos tan racionales como pensamos. La parte emocional juega un papel en nuestras decisiones. A veces acudimos a la racionalización mucho más de lo que nos gustaría reconocer.

La empatía se asocia normalmente a compartir los sentimientos o la situación de otro. Pero no se queda ahí. La empatía está en el centro mismo de entender el punto de vista de los demás.

Cuando no entendamos por qué alguien piensa de un modo determinado, o por que actúa de una manera, viene bien considerar lo que escribe Seth Godin sobre la empatía:

Empatía no es sentir lástima por alguien. Empatía es nuestra respuesta sincera a la pregunta por qué hace alguien lo que hace.

Pensar “son estúpidos”, o “son malvados” no es la respuesta que más ayuda. La mayor parte de las veces, personas con información similar, creencias similares, y opciones aparentemente similares toman acciones similares. Si de verdad quieres entender por qué alguien se comporta como se comporta, empieza por tratar de entender lo que sabe, entender lo que cree, y entender de dónde viene.

Aprender a ser empáticos para entender a los demás y para que los demás puedan entender nuestro punto de vista. Una habilidad que vale la pena adquirir.

1 He visto calificativos mucho más fuertes en Facebook por temas como los que menciono arriba.


El original de este artículo se publicó en zoia.org, blog personal del autor.

About the Author

Roberto Zoia
Soy Ingeniero Mecánico-Eléctrico de formación y Master en Dirección de Empresas (MBA). Trabajo en 8Consultores, empresa que co-fundé en el 2010. Tengo gran apetito por lo tecnológico desde que tengo uso de razón. También me apasionan las humanidades… leo mucho y disfruto escribiendo. (También tengo afición por la fotografía). Me pueden encontrar en roberto@zoia.org, y en @rzoian en Twitter.

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