PBI del Perú: hacia un crecimiento de 4%

SEMANAeconómica.- El PBI crecería cerca del 4% este año, su tasa más alta en cuatro años. Pero ésta dependerá de lo que ocurra en Estados Unidos y en los grandes proyectos en infraestructura en el país.

El crecimiento de la economía peruana en el 2017 tendería a crecer alrededor del 4%. Sin embargo, estará condicionado por la evolución de la política económica, tanto monetaria como fiscal de Estados Unidos, y el destrabe de los grandes proyectos en infraestructura en el país—en especial el Gasoducto Sur Peruano (GSP).

En el corto plazo, el crecimiento de la economía todavía es fuerte, según el FMI. El consenso de analistas de FocusEconomics estima una tasa de crecimiento de 4.2% para el Perú en el 2017, la más alta de la región. La tasa también sería la más alta del Perú de los últimos cuatro años, y estaría cercana al PBI potencial del país, que está alrededor de 4.5%, según el Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (Iedep) de la Cámara de Comercio de Lima (CCL). La mayor inversión, especialmente en el sector infraestructura, impulsará el crecimiento. “Consideramos un rebalanceo de los factores de crecimiento de la economía [mayor importancia de la infraestructura y menor en minería] y estimamos una tasa de 4% para el 2017”, sostiene Álex Müller, economista jefe para el Perú y México de Itaú Unibanco. La mayor inversión impulsaría la demanda interna, que crecería 3.5% en el 2017, 2.1 puntos porcentuales más que en el 2016, según FocusEconomics.

Según Müller, “tiene más riesgos al alza que a la baja”. Una de las razones es que en el último mes y medio el precio del cobre ha crecido 27.8%, lo cual tiene un efecto positivo sobre los términos de intercambio del país. Según el BCR, un incremento en 10% de los términos de intercambio tiene un impacto de 1.4 puntos porcentuales en el crecimiento del PBI un año después.

Sin embargo es necesario prestar atención a las variables que podrían afectar el crecimiento. Hugo Perea, economista jefe de BBVA Research, sostiene que ve un sesgo a la baja en el crecimiento peruano, cuya última estimación fue 4.1%. “Por un lado parece que el monto que habíamos proyectado en términos de inversión del GSP será menor debido a que el proyecto está paralizado. Por otro lado, aún queda incertidumbre respecto a lo que hará el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump”, resalta Perea.

Desde Fuera

El 2017 estará caracterizado por un costo de financiamiento más alto tanto para las empresas peruanas como para el gobierno, debido al incremento de las tasas de interés internacionales. “El costo del crédito estará más alto y las tasas de los bonos de la deuda americana han subido. Los spreads naturalmente se mantienen, por lo tanto tiene sentido que suban las tasas a nivel internacional”, sostiene Bruno Seminario, profesor e investigador de la Universidad del Pacífico.

En el caso del tipo de cambio, su tendencia continuará siendo depreciatoria este año. “Esperamos un dólar más caro, en parte para seguir cerrando el déficit en cuenta corriente y por los menores influjos de capitales debido a las condiciones externas en las tasas de interés”, señala Perea. Se espera que el déficit en cuenta corriente se reduzca este año a 3.6% del PBI —1.2 puntos porcentuales menos que en el 2015— y a 3.2% del PBI. “Como se esperan mejores resultados de las empresas americanas, ha habido salida de capitales desde los emergentes. Aunque esto no se ha visto mucho en el Perú, sí tendrá un impacto a través de un dólar más fuerte”, sostiene Seminario.

En el 2017, la política económica de Trump podría, por un lado, reducir el comercio internacional (SE 1545), pero también mejorar los precios de los commodities. El efecto aún es incierto hasta el inicio del próximo gobierno americano. “La mejora en los precios de los metales poselección de Trump favorece al Perú en el corto plazo, pero no se sabe cuánto más van a quedarse los precios en esos niveles. Sólo se sabrá cuando Trump anuncie sus planes en infraestructura. En ese caso, la mayor demanda por los metales se empezaría a ver un año y medio desde que [Trump] asuma el cargo”, sostiene Seminario.

Local

La inversión privada y pública en infraestructura será un factor clave para el crecimiento en el 2017, pero su avance requiere concretar el destrabe de los megaproyectos. De su dinamismo dependerá que la inversión privada vuelva a crecer, tras caer 2.5% anual en promedio entre el 2014 y el 2016.

APOYO Consultoría estima que la inversión privada crecería 3.2% en el 2017 considerando que el gobierno logre destrabar los proyectos priorizados. Especial atención hay en el proyecto GSP, que representa 0.4 puntos porcentuales del crecimiento del PBI del 2017, según la consultora. Sin embargo, el destrabe de estos proyectos aún no está asegurado: si bien hay acuerdos de palabra, se tienen que oficializar mediante modificaciones contractuales. Esto recién se daría durante el primer semestre del 2017, lo que retrasaría la ejecución hasta el segundo semestre del 2017.

La inversión pública, principalmente en infraestructura, también será clave. Para Perea el crecimiento del Perú, hoy más que nunca, está condicionado por este factor. “Si falla, tendremos un crecimiento más moderado”, señala. Pese a la mayor inversión estatal, Müller espera que el déficit fiscal se reduzca de 3.1% del PBI en el 2016 a 2.6% en el 2017. “Los cambios tributarios y el mayor gasto de gobierno son expansivos, pero reducirán el déficit”, señala.

En lo monetario, en ausencia de eventos que incrementen los precios por el lado de la oferta, la inflación convergería al rango meta del BCR, según Goldman Sachs. No habría razones para mover su tasa de interés, salvo que continúe débil la demanda interna (SE 1542).

Así, la economía peruana continuará siendo la estrella en la región, pero con dos condicionantes por monitorear: la política económica de Estados Unidos y el avance de los proyectos en infraestructura.

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