¿Qué piensa el arequipeño sobre su situación económica?

Habitualmente, los niveles socioeconómicos de mayores ingresos son también los que presentan una confianza más alta –en la economía del país, en su economía personal, en sus posibilidades de compra y en su percepción de que en Arequipa se puede conseguir empleo–.

ESCRIBE GUSTAVO RIESCO LIND, SOCIO GERENTE DE AURUM CONSULTORÍA Y MERCADO

El Índice de Confianza del Consumidor de la ciudad de Arequipa (ICCA) es una medida que recoge la valoración de la población de Arequipa metropolitana sobre su situación económica personal y la del país. El ICCA se obtiene a partir de ocho preguntas referidas a la percepción del presente y las expectativas del futuro con relación a la situación económica personal, la situación económica del país, las posibilidades de compra de bienes de consumo duradero y las posibilidades de encontrar empleo. Tanto el ICCA como sus indicadores componentes se encuentran limitados entre 0 y 100 puntos. Un valor de 0 refleja una percepción completamente negativa y pesimista, mientras que un valor de 100 refleja una percepción absolutamente positiva y optimista. Un valor de 50 corresponde a una percepción neutral o equilibrada entre respuestas favorables y desfavorables.

El ICCA del segundo trimestre de 2015 se ubica en 37.8 puntos, con una disminución de 5.2 puntos respecto al primer trimestre de 2015 y una disminución de 7.8 puntos respecto al segundo trimestre de 2014. Este resultado refleja una pérdida de confianza, siguiendo la tendencia del año 2014, y muestra que, en promedio, el consumidor arequipeño desconfía de la situación económica, con más respuestas negativas y pesimistas que positivas y optimistas.

Confianza y niveles socioeconómicos

Habitualmente, los niveles socioeconómicos de mayores ingresos son también los que presentan una confianza más alta –en la economía del país, en su economía personal, en sus posibilidades de compra y en su percepción de que en Arequipa se puede conseguir empleo–.

Típicamente, en Arequipa, el NSE A/B ha presentado la mayor confianza, seguido por el NSE C –ya con una percepción más neutral– y luego, más abajo, por D y E. Hasta antes del año 2014, los NSE D y E se mantenían muy cerca del NSE C. Pero, a lo largo de todo el año 2014, los NSE D y E pasan a una zona de percepciones fuertemente negativas y pesimistas, separándose del NSE C.

A lo largo de 2014, la pérdida de confianza más marcada se dio en los NSE D y E, que suelen ser los más afectados ante una desacelaración de la economía, por diversas razones –tienen menos recursos para protegerse, suelen ser trabajadores independientes, hay una mayor incidencia de informalidad, etc.–.

Luego, a inicios de 2015, diversos factores internacionales y de la economía nacional –caída de los precios de los metales, relativamente bajo crecimiento de la economía china, cambios en la política monetaria de Estados Unidos, pobre capacidad de gasto del sector público, etc.– han terminado mellando también la confianza del NSE A/B. Los NSE C y D se sumaron a esta mayor desconfianza, ya en el segundo trimestre, coincidiendo con el desorden relacionado con la oposición al proyecto minero Tía María.

La evolución del índice de confianza desde el año 2014 hasta el segundo trimestre de 2015 muestra que los sectores que más han perdido confianza son los NSE A/B y C: la confianza de estos sectores era mucho mayor y ahora han caído en la zona de desconfianza. Los NSE D y E también han caído respecto de la primera mitad de 2014, pero menos que los NSE A/B y C, precisamente porque no empezaron con la confianza tan alta.

Viendo la evolución más reciente en el índice, comparando el segundo trimestre de 2015 con el primer trimestre del año, el mayor deterioro en la confianza se observa en el NSE C, seguido por el NSE D. Es peligroso dejar sin atender poblaciones que presentan niveles desconfianza tan marcados, no solo porque refleja que algo está fallando en los esfuerzos de inclusión económica y social, sino que puede convertirse en oportunidad para que grupos extremistas intenten aprovecharse del descontento.

Expectativas para el futuro

La economía peruana podría estar en un punto de inflexión hacia un mayor crecimiento –así lo sugiere, por ejemplo, el crecimiento de 4.25% del mes de abril–. Estos resultados, explicados principalmente por el buen desempeño de los sectores primarios, deberían tener un impacto positivo sobre la confianza, y estimular la demanda interna. Es clave recordar que la confianza empresarial y, en cierta medida, la del consumidor empezaron a caer desde inicios de 2014, precisamente porque los sectores primarios, como pesca, agricultura y minería, empezaron a tirar para abajo el crecimiento del PBI. Si los sectores primarios, junto con un mayor gasto público, mantienen el dinamismo, es razonable esperar que esto ayude a reactivar la confianza empresarial, la inversión y, eventualmente, la confianza del consumidor.

Dada la estructura de las preguntas con las que se elabora el ICCA, es difícil conocer el impacto que ha tenido el conflicto de Tía María en la caída de la confianza del segundo semestre, pero es probable que haya tenido un efecto, sobre todo en los NSE de mayores ingresos. Si bien Arequipa es una región abierta a la inversión privada, donde más del 60% está a favor de la minería formal, y los niveles de seguridad ciudadana son mejores que aquellos de muchas de las regiones del país, sucesos como este confunden esta percepción y crean ideas erróneas en personas ajenas a la región y al país. Esto finalmente afectará, en cierta medida, la inversión, el empleo y el consumo. No obstante, el excelente track record de Arequipa en los últimos años como región abierta a la inversión, el hecho de que este conflicto fue generado por un grupo relativamente pequeño, y las excelentes perspectivas de crecimiento gracias a la presencia de importantes proyectos de inversión deberían devolver a Arequipa su buena fama como región pujante, dinámica y abierta a la inversión. Sin embargo, no es algo que ocurrirá sin un esfuerzo más perspicaz y decidido de empresas y autoridades.

Publicado en Mercados & Regiones número 9, julio de 2015

Sea el primero en comentar sobre "¿Qué piensa el arequipeño sobre su situación económica?"

Deje un comentario