Sencillas verdades del crecimiento empresarial

Las empresas grandes del presente son las micro y pequeñas empresas que fueron capaces de sobrevivir a un entorno tremendamente competitivo en el pasado.

ESCRIBE RODRIGO BUENO GARCÍA, SOCIO FUNDADOR DE HUMANEN CONSULTING GROUP

Una vez que se constituyeron, en cualquiera de sus posibles modalidades, pasaron a desarrollar su actividad. Las que consiguieron asentarse en su mercado y dieron otro paso adelante para crecer comenzaron a competir en niveles superiores, convirtiéndose en medianas empresas. A aquellas que, posteriormente, se establecieron como medianas y fueron ganando cuota de mercado a sus rivales, de nuevo se les planteó la disyuntiva de si crecer o mantenerse. Las que, una vez más, apostaron por el crecimiento, empezaron a competir con empresas grandes y, de todas ellas, las que se adaptaron al nuevo entorno se situaron ante el último paso de convertirse en empresas con presencia multinacional.

Durante este proceso, tremendamente simplificado, los empresarios se enfrentan a la siguiente pregunta: ¿debe crecer mi empresa para competir en un nivel superior, aunque ello suponga poner en riesgo su continuidad?

Es muy importante que la persona o grupo de personas responsables del desarrollo de una empresa desarrollen un minucioso plan de crecimiento. Conseguir financiación para la empresa puede representar una mayor o menor dificultad; sin embargo, siempre deriva en un riesgo que debe calcularse antes de dar el paso definitivo.

El crecimiento empresarial no es sinónimo de éxito, incluso disponiendo de recursos financieros elevados. Una micro o pequeña empresa puede ser altamente competitiva en el desarrollo de su actividad dentro de un entorno específico. Sin embargo, una vez que consigue financiación externa y realiza una expansión para situarse en un entorno empresarial superior, puede volverse menos competitiva con respecto a sus nuevos rivales y verse obligada a cerrar a consecuencia de los malos resultados. Dicha situación genera, además, una segunda consecuencia negativa, y es que la empresa se enfrenta a un endeudamiento al que deberá responder.

Esto no quiere decir que las empresas no deban enfrentarse a un crecimiento, entrar a competir en un nuevo mercado, con nuevos productos o servicios, ni que deban descartar la opción de crecer si ello implica un endeudamiento. Lo que pretendo es recalcar la importancia de elaborar un detallado plan de crecimiento, que nos ayude a ajustar el riesgo que la empresa que representamos esté dispuesta a asumir.

Publicado en Mercados & Regiones número 3, octubre de 2014

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