Si las autoridades tienen las reglas de juego claras, entonces la clase empresarial responderá

“La recomendación para las autoridades elegidas es que tengan claro que el dinero que usan proviene de los impuestos, por lo que deben su accionar al pueblo”.

ENTREVISTA A CARLOS PARODI TRECE, PROFESOR PRINCIPAL DE LA FACULTAD DE ECONOMÍA DE LA UNIVERSIDAD DEL PACÍFICO, E INVESTIGADOR DEL CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE LA MISMA UNIVERSIDAD (CIUP).

Recientemente Grecia vivió un suceso económico importante que ha puesto a la zona euro en una situación complicada. ¿Qué podemos aprender de los errores de Grecia?
Existen varias lecciones que debemos aprender de Grecia. En primer lugar, nadie puede gastar por encima de sus ingresos de manera indefinida. En segundo lugar, si alguien se opone a determinada postura, necesita tener un plan B que sea viable, tanto técnica como políticamente. En tercer lugar, las uniones monetarias anulan la capacidad de emisión del banco central, pues el país pasa a depender de la emisión de un ente supranacional, en este caso, el Banco Central Europeo. En cuarto lugar, una unión monetaria no garantiza la responsabilidad fiscal, que queda en manos de cada gobierno. En quinto lugar, toda crisis financiera es una crisis de sobreendeudamiento y algún grado de ajuste es imprescindible para salir de ella; alguien tiene que pagar la factura.

El incremento de la tasa de interés de Estados Unidos es muy probable para setiembre de este año, ¿cuáles son efectos más probables en la economía peruana?
Los mercados funcionan por expectativas. En ese sentido, como hace varios meses se viene anunciando el aumento en tasas de interés, es posible que gran parte del aumento ya haya sido descontado por los mercados, es decir, una parte importante del ajuste –pero no todo– ya ocurrió.

Ojo que estamos asumiendo que en paralelo no ocurren otros hechos, como podría ser una desaceleración mayor de China. También es cierto que, cuando ocurra el aumento el tipo de cambio, tendrá una elevación, un hipo, no tan grande como se hubiera esperado en caso el anuncio hubiera sido sorpresivo.

El aumento del tipo de cambio es una de las principales preocupaciones del empresariado peruano. ¿Hasta qué punto cree que el BCRP podrá controlar su alza? ¿Qué medidas podrían tomar las empresas para mitigar este fenómeno?
El tema es si el BCR debe controlarlo. Existe consenso en que el tipo de cambio debe subir como un mecanismo “natural” de protección ante la brecha comercial que tiene el país. ¿Por qué no sube? Porque el 34% de los créditos a personas naturales es en dólares, pero obtienen sus ingresos en soles. La elevación brusca del tipo de cambio
pondría en riesgo a las familias y al sistema financiero.

Sin embargo, recordemos que el BCR no va contra el mercado, sino que solo evita fluctuaciones bruscas. Por lo tanto, dada la coyuntura internacional y el déficit comercial, permite que el tipo de cambio suba de manera gradual. Las empresas deben “solarizar” sus deudas de manera urgente. La lección es clara: el descalce de monedas es negativo para cualquiera. En síntesis, el grado de dolarización impide que el BCR deje flotar más el tipo de cambio, como ocurre, por ejemplo, en Chile.

Actualmente, el gobierno de China busca impulsar el crecimiento de su economía mediante el consumo. ¿Este objetivo podría beneficiar a nuestro país?
El problema con China está en el mercado financiero. Recientemente, el colapso de la burbuja bursátil, unida al colapso de la inmobiliaria hace un tiempo, ha reducido notablemente las expectativas de crecimiento. Perú le vende a China productos mineros que se usan básicamente en construcción, que no debe crecer en los siguientes años. Me parece que algún beneficio puede traer, más aún porque tenemos un TLC, pero no será igual al boom minero ocurrido entre 2003 y 2011. Antes China debe hacer reformas.

¿Cuáles son las causas de que se haya frenado el crecimiento de la economía peruana? ¿Qué sectores son los más afectados?
La economía peruana es como un avión con dos motores y uno auxiliar. Los dos motores son la inversión privada y las exportaciones; el auxiliar es la inversión pública. Los tres están en caída libre, de acuerdo con datos del BCR, tanto en 2014 como en el primer trimestre de 2015. Es urgente reactivarlos y para ello se necesitan políticas fiscales
contracíclicas. Los sectores más afectados son construcción, manufactura y minería. Además, debemos sumar el entorno externo desfavorable: crisis griega, aumento en tasas de interés en Estados Unidos, fenómeno
de El Niño y desaceleración china. Perú está ad portas de una tormenta perfecta.

¿Está preparado el Perú para una etapa de precios bajos en el ciclo de los metales?
No lo creo. Ha faltado diversificar mercados y hacer reformas que nos hagan menos dependientes de la exportación de metales. La historia económica peruana muestra que tiene un comportamiento cíclico y que los períodos de desaceleración coinciden con reducciones en los precios de las materias primas. De ahí que haya que ahorrar (superávit fiscal) en los tiempos de bonanza para inyectarlo en los tiempos de caída; por eso, no se puede justificar la caída de 26.5% de la inversión pública en el primer trimestre de 2015.

Acabamos de entrar en el año electoral. ¿El inicio de un año electoral puede ser el motivo por el que se ha reducido la inversión privada?
Es uno de los motivos; el hecho de que tengamos una democracia sin partidos políticos hace que sea impredecible saber quién puede ganar y esa incertidumbre contrae aún más la inversión privada. El discurso del 28 de julio pudo ser un punto de inflexión pero no fue así.

¿Cuáles temas de economía y desarrollo no deberían faltar en un debate entre candidatos presidenciales?
¿Cuánto y cómo se va a invertir en educación y salud pública? ¿Cuánto y cómo en infraestructura? ¿Reforma en el poder judicial? ¿Seguridad? ¿Mediante qué caminos se brindará igualdad de oportunidades? Entendiendo que el desarrollo es un tema de largo plazo. Deben establecer una línea de base para cada uno de los temas, luego indicar
cómo revertirlos, y colocar metas realistas a cumplir en un lapso de un año y así sucesivamente. Debe plantearse un plan de desarrollo que exceda al gobierno de turno. La pregunta es si los candidatos estarán a la altura.

¿Cuáles serán los motores de la economía peruana para los próximos años?
Depende de quién gane las elecciones y qué haga después de haber ganado. Si jugamos a un pronóstico, creo que
la estrategia económica basada en la inversión privada y las exportaciones va a continuar. Los ejemplos en contrario, como Venezuela, Argentina, Ecuador y Brasil, son elocuentes en que ese no es el camino. La política en el Perú es caudillista, por lo que se hace difícil saber quién va a ganar y, por ende, qué hará. La incertidumbre es dañina para la economía.

¿Qué recomendaciones podría dar para a las autoridades y a los empresarios de las regiones?
A las autoridades elegidas, que tengan claro que el dinero que usan proviene de los impuestos, por lo que deben su
accionar al pueblo; en segundo lugar, tener un cargo público supone tener una vocación de servicio, por lo que el gobierno no es, en ninguno de sus niveles, una agencia de empleos. En tercer lugar, la transparencia es clave y los cargos son temporales. En cuarto lugar, una dosis de realismo: solo prometer lo que se puede hacer, de lo
contrario la reducción de la credibilidad haría la situación ingobernable. En quinto lugar, una región no es un país
separado: el Perú es una república descentralizada pero unitaria. Los consensos son claves. Por último, presentar una agenda con prioridades sobre qué hacer primero y qué después, pues no se puede hacer todo al mismo tiempo.

A los empresarios, seguir apostando por el Perú. Ellos son el motor del crecimiento. Si las autoridades tienen
las reglas de juego claras, entonces la clase empresarial, pequeña, mediana y grande, responderá.

Publicado en Mercados & Regiones número 11, setiembre de 2015

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