Suben exportaciones, caen inversiones

En este momento, en Apurímac y Arequipa es donde más se está sintiendo tanto el incremento de las exportaciones, por un lado, como la caída de la inversión, por el otro.

Los pronósticos sobre la economía peruana apuntan a un crecimiento del PBI del 3.8% en 2016, según el Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2017-2019 elaborado por el MEF y aprobado el 27 de abril de 2016, o del 3.3%, según proyecciones de Apoyo Consultoría presentadas el 5 de mayo en la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa. En esta última presentación, también se señaló un resultado aparentemente paradójico para el sur: una tasa de crecimiento del PBI de 7.9%, muy por encima de la del resto del país, acompañada de una caída de la demanda interna de 2.0%.

Esta paradoja se resuelve al comprobar que la envidiable tasa de crecimiento de la Macrorregión Sur se explica por el notable incremento de la producción minera, orientada a exportaciones, que es consecuencia de la ampliación de Cerro Verde y Las Bambas. Estos proyectos han concluido la etapa de inversión y, precisamente, el no contar ya con estos flujos explica la contracción de la demanda interna (consumo de las familias, inversión de las empresas y gasto del gobierno), al no haberse concretado aún otras inversiones capaces de compensar esta caída.

A partir de 2018, se espera que el crecimiento de la producción minera sea reducido, al no contar con nuevos proyectos o ampliaciones que entren en operación que sean de magnitud similar a Las Bambas y Cerro Verde. En cambio, las expectativas de crecimiento para el 2018 de otros sectores productivos, como construcción, comercio y servicios son mucho mayores que para minería. Este mayor dinamismo debería manifestarse incluso desde el 2017. En especial, desde el año 2017, el sector manufactura debiera tener un desempeño mucho mejor que en el 2016.

Se suele decir que los dos grandes motores del crecimiento económico son las exportaciones y la inversión. En este momento, el sur esta volando con un solo motor, especialmente Apurímac y Arequipa, que es donde más se está sintiendo tanto el incremento de las exportaciones, por un lado, como la caída de la inversión, por el otro. Tacna y Moquegua, por su parte, están gozando, por lo menos para este año, tanto de crecimiento de la producción como de la demanda interna, mientras que Cusco experimenta una caída de la producción y bajo crecimiento de la demanda interna.

El contexto internacional, de menores precios de los commodities y de mayor costo de financiamiento, ha llevado a que diversos proyectos de inversión minera en la Macrorregión Sur se encuentren en revisión por decisión de las empresas. En este grupo, el Marco Macroeconómico Multianual menciona Quellaveco (US$ 3,300 millones), de Anglo American, en Moquegua; Los Chancas (US$ 1,560 millones), de Southern, en Apurímac; Pampa de Pongo (US$ 1,500 millones), de Jinzhao Mining, en Arequipa; Corani (US$ 664 millones), de Bear Creek, en Puno.

Otros importantes proyectos de inversión para la Macrorregión Sur se encuentran en espera, como Majes Siguas II (US$ 540 millones), en Arequipa, o con problemas de financiamiento, como el Gasoducto Sur Peruano (US$ 4,300 millones), que involucra a varias regiones.

Más allá de las envidiables tasas de crecimiento del sur del Perú, es fundamental destrabar los proyectos de inversión, ya sean privados, públicos o público-privados, y en la mayor diversidad de sectores económicos, para evitar que la economía de la macrorregión se quede sin motores.

About the Author

Gustavo Riesco
Magíster en Dirección de Empresas por la Universidad ESAN. Licenciado en Economía por la Universidad del Pacífico. Socio gerente de Aurum Consultoría y Mercado. Jefe del Área de Análisis y Estudios Estratégicos de la Universidad Católica San Pablo; profesor e investigador de la misma universidad. Director editorial de la revista Mercados y Regiones.

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