Tecnócratas sin rumbo

En los próximos días la bancada fujimorista plantea censurar al ministro de Educación. Se ha generado en las redes sociales una gran discusión sobre los méritos de ministro, si existe realmente una mejora en la educación que se vea reflejada en la realidad de los estudiantes escolares y universitarios.

Personalmente, como docente universitario, considero que el nivel educativo es cada vez más deficiente. Los jóvenes que ingresan a la universidad son portadores de una suma incalculable de taras de diversa índole. Pero no es la finalidad del presente artículo analizar este aspecto, sino determinar las implicancias de esta coyuntura para el gobierno.

Es habitual, en otras democracias, la práctica política de interpelar y censurar ministros. Es parte de la dialéctica política, que siempre es tensa y conflictiva. En regímenes parlamentaristas, esta dinámica es práctica corriente y la salida al entrampamiento no desestabiliza el sistema: luego de la censura, el jefe de Estado llama al líder del partido con mayoría en el parlamento a formar un nuevo gobierno. Pero en regímenes presidencialistas, donde el presidente de la república es jefe de Estado y de gobierno (¡y líder del partido oficialista!), las interpelaciones y las censuras debilitan el sistema político.

A los extremos del espectro político, sectores maximalistas piden la disolución del Congreso. De eso hay que preocuparse. Ni el gobierno ni la oposición están midiendo las repercusiones de sus actos: el gobierno no puede manejar su pequeña bancada, ergo es imposible que lo haga con una posible nueva bancada congresal y el fujimorismo no podría garantizar la repetición del éxito electoral de la última elección congresal.

Lo cierto es que el costo político de mantener a Saavedra es muy alto. Y la posibilidad de la caída del gabinete Zavala no es utópica. Existen otras formas de continuar con el proyecto educativo que impulsa el gobierno sin Saavedra. Si la reforma es realmente sólida no deberían variar las líneas maestras ante la ausencia del ministro. Incluso Saavedra podría ocupar un cargo distinto pero que le permita seguir liderando la reforma educativa nacional.

Claramente el gabinete ha demostrado no tener un buen manejo político. Casi todos los miembros del gabinete ejercen algún tipo de liderazgo en su sector, pero no cuentan con experiencia política que les permita sortear los inconvenientes de tener una bancada minoritaria y una oposición relativamente cohesionada y con experiencia. El único con experiencia es el ministro Nieto, y el gobierno aprovecha su versatilidad para colocarlo en un cargo de mayor relevancia política (las complicadas relaciones con los militares, luego de las maquinaciones del anterior gobierno que buscó copar las altas esferas con personas ligada al expresidente Humala).

Lo que está detrás de todo esto es la problemática naturaleza tecnocrática de este gobierno. Tecnocracia significa gobierno o poder de los técnicos y la técnica como tal es amoral. Es decir, la técnica no contempla fines morales trascendentes. Por otro lado, si bien la política moderna exige un grado de experiencia técnica de la cosa pública, lo político no se reduce ni se subordina a lo técnico. Lo político está por encima de la técnica, de hecho se vale instrumentalmente de ella para lograr sus fines (como no recordar la famosa frase de Bedoya Reyes: “los técnicos se alquilan”). El gobierno tecnocrático es un gobierno apolítico que carece de rumbo. Un barco sin timonel, sometido a los vaivenes del oleaje coyuntural, sin capacidad de arribar  un puerto definido previamente en una cartografía.  Los ministros del gabinete podrán haber tenido mucho éxito en sus trayectorias profesionales pero eso no garantiza capacidad política para dirigir el país. Y si bien este gobierno se promocionó en la campaña como “el equipo de lujo”, su nula capacidad de entender la cuestión política y su ausencia de operadores le pasará factura a lo largo de estos largos, larguísimos cinco años.

1 Comment sobre "Tecnócratas sin rumbo"

  1. La tecnocracia dentro del gobierno de PPK esta yéndose a una debilidad en los ministerios, de la falta de liderazgo político , de una oposición fujimorista destructiva que de cierto modo quiere censurar ministros de Estado y colocar ellos mismos , pues se habla de un cogobierno entre la oposición naranja y los ppkausas. Desde mi punto de vista la teconcracia es buena , saludable y productiva, pero si vamos a la presión política del fujimorismo , pues estamos obstruyendo el trabajo de estas persona.

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