¿Cómo afectaría al Perú la reducción del IGV?

El nuevo gobierno ha mencionado algunas medidas que implementará en los próximos meses. Una de las más comentadas ha sido la propuesta de reducir la tasa del IGV en un punto porcentual, de 18% a 17%.

En los últimos meses, el tema de la reducción del Impuesto General a las Ventas (IGV) ha desencadenado una gran discusión entre opositores y quienes están a favor. Pero, ¿qué es lo que realmente pasaría si llegara a reducirse este impuesto?

Al ser un tema que ha causado mucha polémica, se analizarán algunos argumentos a favor y en contra de la reducción de este impuesto.

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A favor

Bajar las tasas impositivas es considerado como una herramienta para activar la economía. Desde la perspectiva de los consumidores, la reducción del IGV provocaría un aumento en la disponibilidad de efectivo, lo que se reflejaría a su vez en el incremento del gasto y el consumo. En un escenario optimista y bajo supuestos basados en la confianza del consumidor, una reducción del IGV podría dinamizar la economía peruana.

Este mecanismo también es usado como medio para combatir la informalidad, buscando atraer más contribuyentes y ampliar la base tributaria. Al 2016, en el Perú, 5.3 millones de pequeñas y medianas empresas (PYME), que representan el 94% del total de empresas, están en situación de informalidad; es decir cuatro de cinco empresas (83.1%) son informales (Diario Gestión, 25 de agosto de 2015). El actual gobierno ve aquí una oportunidad de generar mayores ingresos para el Estado, incentivando a las PYME informales, ofreciéndoles, por ejemplo, facilidades de crédito.

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En contra

Por otro lado, desde una perspectiva menos optimista, se señala que reducir la tasa del IGV implicaría una menor recaudación para el Estado. El IGV es una de las fuentes de ingreso más importantes para el país en lo que se refiere a recaudación tributaria, con una participación de alrededor del 50% en el año 2015. La reducción del IGV, sin más, traería como consecuencia un incremento del déficit fiscal y la falta de presupuesto para cubrir diversos servicios públicos, además de afectar el plan para mejorar la calidad en infraestructura, educación, salud, entre otros.

En lo que se refiere al tema de las empresas informales, conviene tomar en cuenta que la formalización requiere de una simplificación del sistema tributario para hacer menos costoso el pago de impuestos. Por ejemplo, Juan Mendoza señala que “debemos mejorar los procedimientos de la Sunat para que las personas y pequeñas empresas puedan ser contribuyentes sin la necesidad de gastar excesivamente en contadores o abogados”. Solo bajar el impuesto no es suficiente para motivar la formalización, se necesitan otras medidas que no afecten negativamente la recaudación.

No se sabe con certeza cuál será la situación de nuestro país si llega a concretarse la reducción del IGV por parte del gobierno de Pedro Pablo Kuczynski. Mucho dependerá del contexto en el que se encuentre el Perú en el momento de aplicar la medida.

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