La asesoría legal corporativa hoy: Su importancia y orientación hacia el corazón del negocio

Hoy como ayer, los servicios de asesoría legal externa deben ser eficientes para contribuir de manera efectiva con los clientes que nos confían sus temas legales, cada vez más complejos y variados.

Roberto Delgado Zegarra-Ballón
Socio Principal de Zegarra Aguilar & Delgado Zegarra-Ballón Abogados

Han pasado más de 30 años desde que inicie el ejercicio profesional, y he trabajado tanto, como asesor legal interno y gerente general de dos grupos de empresas de trascendencia en nuestra región, con presencia en los mercados nacionales e internacionales, y ahora y desde el lado emprendedor, como socio principal de una firma con presencia relevante en el mercado, por ello, y basado en el conocimiento y la experiencia, me atrevo a advertir, que es lo que esperan los clientes de hoy, sobre los servicios legales y de consultoría que nos requieren.

Por un lado, el mercado nos plantea la necesidad del servicio tradicional, que demanda defender los intereses de nuestros clientes en los fueros judiciales y administrativos. La defensa se ejerce en respuesta a eventos irresistibles, a la falta de previsión en los procesos internos o bien, como consecuencia de decisiones desafortunadas, las que les traen consecuencias negativas para sus negocios.

Por ello, para evitar contingencias mayores prevalece en el mercado de hoy, la necesidad de elaborar e implementar planes preventivos para minimizar los riesgos asociados a la actividad empresarial. He allí el reto del abogado corporativo de hoy: entender cómo funciona el mercado y sus agentes, así como conocer los procesos internos de cada negocio. Específicamente, debe tener una noción clara del core business de cada cliente, sólo así, su trabajo podrá generar un valor agregado.

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Un asesor legal resulta importante en la medida que, más allá de atender urgencias, aporte a las decisiones de la junta, del directorio o de la gerencia. En esta profesión no se puede destacar, si no se ofrece y dá más de lo que el cliente espera, razón por la cual es necesario actualizar el conocimiento de manera constante y, gozar de competencias personales y profesionales a la medida de la exigencia. En suma, el abogado debe convertirse en un socio estratégico, pero sobre todo confiable.

He tenido oportunidad de percibir que al empresario le interesa mucho la asesoría legal personalizada, orientada a encontrar soluciones a sus temas en un solo lugar, a lo cual denominamos el full service. En principio, por cuestiones de eficiencia económica, pero sobre todo, por confianza en que la propuesta estará diseñada especialmente para él.

Para esto, se requiere contar con abogados especialistas que inicien su trabajo desde un examen legal preliminar. Así, podremos conocer a la empresa por dentro e identificar las contingencias y debilidades en el plano legal; concluyendo esta labor con propuestas de solución; y, porque no, con un plan de trabajo concertado, que tienda a reducirlas en el mediano o largo plazo.

Debido a la rapidez del mercado, las regulaciones legales se actualizan constantemente, abarcando cada vez más temas, excediendo las especialidades tradicionales de la rama jurídica.

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En esta situación, nuestro conocimiento como abogados, pasa por dos caminos. El primero, es rediseñar las propuestas y acondicionarlas a las diversas especialidades del derecho que se relacionan. Por ejemplo, en nuestra firma, tenemos un área de facilitación de inversiones, de transacciones inmobiliarias, permisos y licencias; en lugar de los tradicionales derecho civil o administrativo. El segundo camino, comprende profundizar, entender y conocer a detalle la legislación que presenta nuevas figuras jurídicas, tales como la prevención de lavado de activos y financiamiento del terrorismo; protección de datos personales, manejo de residuos sólidos, legal compliance, entre otros.

A manera de colofón, quisiera resaltar que la profesión legal encuentra exigencia elevada, donde el abogado, más allá de la necesidad de contar con grados académicos superiores, tiene que encontrarse en constante renovación. Es indispensable especializarse en su materia y poseer otras competencias, como el liderazgo, la capacidad para negociar y el dominio de otros idiomas. Debe conocer la complejidad del mercado, el negocio de su cliente y matizar todo ello con un contenido interdisciplinario de administración, economía, contabilidad y finanzas. Ese es el reto para los abogados corporativos de hoy.