Brasil, la onda expansiva continúa

La turbulencia de los mercados emergentes, que tuvo como epicentro a Turquía, generó una onda expansiva sobre otras economías, entre ellas Brasil, impulsando al real brasilero (BRL) a su nivel más bajo desde el 2016.

Las perspectivas de crecimiento para Brasil se han visto afectadas no sólo desde ahora, sino a lo largo del año, por
el entorno de desaceleración global, el contexto electoral y la reciente turbulencia de los mercados emergentes.
El terrero político viene siendo fuente de incertidumbre. Las elecciones generales están programadas para el próximo 7/10 y el candidato Lula Da Silva (39% de las preferencias) está impedido de candidatear por la justicia,
pues cumple una condena en prisión por 12 años desde Abr.18, acusado de corrupción. La Fiscalía ha impugnado
su candidatura, mientras que el Comité de DD.HH. de la ONU sugirió que debería ejercer sus derechos políticos
como candidato. De ser vetado, la candidatura sería asumida por Fernando Haddad (hoy con menos del 1%).

Es muy probable que ningún candidato supere el 50% en primera vuelta, por lo que habría una segunda vuelta el
28/10. De 13 candidatos, sólo 5 tienen posibilidad de llegar a esta instancia, hasta ahora: el líder de ultraderecha, Jair
Bolsonaro (22%), la ambientalista Marina Silva (16%) , el populista Ciro Gomes (10%) y el social demócrata Geraldo
Alckmin (9%), el más amigable con políticas pro-mercado.

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Ninguno de ellos cuenta con el respaldo político y social suficiente como para emprender las reformas estructurales
(políticas y económicas) que el país requiere. Uno de los campos más críticos es el fiscal, con un déficit estimado en
7.2% del PBI para este año y un nivel de deuda pública que alcanzó el 84% PBI en el 2017 y que el FMI proyecta
se ubique en 87% a fin de año. Esto pone a Brasil en foco de atención de las clasificadoras de riesgo.

La escalada de la guerra comercial entre EE.UU. y China a traído un doble efecto para Brasil: i) un efecto comercial
favorable por el desvío del comercio tras la aplicación de aranceles a la soja, registrándose una mayor demanda de
cereales (+6%, soya, maíz) por parte de China en detrimento de las exportaciones de EE.UU.; ii) un efecto financiero negativo, por la incertidumbre que obligó a fondos de inversión a salir y refugiarse en el dólar.

El alza del petróleo (14% en lo que va del año) no pudo ser contrarrestada con subsidios por la débil situación
fiscal, incidiendo directamente en el costo de transporte, provocando una prolongada huelga de camioneros. Esto
explicó el declive económico durante el 2T18. Este efecto podría ser temporal. La producción industrial se recuperó
en junio (+3.5%) tras caer 6.5% en mayo, mientras que las ventas retail crecieron a un ritmo anual de 1.5% en
junio, por debajo del 2.9% esperado por el consenso para todo el año. La confianza empresarial retornó a zona de
contracción a partir de julio.

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La política monetaria culminó en May.18 su agresivo ciclo de baja de tasas de interés iniciado a fines del 2016 y se
apresta a iniciar el ciclo de alza de tasas, aunque los acontecimientos comentados podrían retrasar su inicio. La
inflación está en aumento y las tasas internacionales también. En su última decisión, el Banco Central de Brasil
mantuvo su tasa de interés en 6.50%. El consenso estima un aumento de hasta 150pbs durante el 2019 según
Focus Economics.

El real brasilero (BRL) se ha debilitado 23% en lo que va del año, superando los 4 reales por dólar, nivel asociado
históricamente a episodios de crisis financiera, alcanzando a cotizar hoy 4.50 reales por dólar en las casas de cambio. Comparado contra el peso mexicano, el real se acerca también a uno de sus niveles más bajos (ver gráfico superior). El FMI estima un crecimiento económico de 1.8% para este año, en línea con el consenso del mercado (1.7%), luego que durante el 2017 creció 1% y dejó atrás su peor recesión en un siglo.