Empatía para la gestión del cambio

“Cambiar cuesta porque nos pone ante una situación de la que no sabemos si vamos a salir bien parados”, explica
Juan Pablo Sanguinetti. “Uno puede estar más satisfecho o menos satisfecho con el entorno en el que está, pero tiene alguna idea de cómo manejarse. Cuando yo te invito a que cambies y que dejes tu ciudad, tu trabajo o lo que fuere, te estoy proponiendo que abandones algo con lo que sabes manejarte, aún con los costos que eso tiene, para meterte en un mundo en el que no sabes cómo manejarte. La respuesta casi natural es ¿por qué habría de hacerlo?

ENTREVISTA A JUAN PABLO SANGUINETTI, PARTNER MANAGER DE WHALECOM PERÚ

Hay una resistencia al cambio porque hay temores, y no son temores infundados. Entonces, el mayor obstáculo es ese, salir de la zona de confort y lograr un estímulo suficiente como para que alguien se dé cuenta de que el cambio es o muy beneficioso o inevitable.

¿Qué pasa cuando estás dirigiendo una organización y quieres un cambio, pero el resto de tu equipo te dice “no lo hagamos así, hagámoslo de otra manera”? ¿Como saber si estás equivocado?

No cualquier cambio, porque sea un cambio, hay que seguirlo y será necesariamente beneficioso. En general, pretender tener garantía de éxito frente a los cambios es imposible. Nunca estás seguro. En algún punto tienes que tomar una dosis de coraje para decidir. También hay una dosis de duda: voy a intentar nutrirme de información, minimizar el impacto, evitar que el cambio sea abrupto…

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El problema lo tienes cuando ciertas organizaciones se agarran firmemente de esa dosis duda y llegan a la conclusión de que no se puede cambiar. Ahí es donde la cosa empieza a ser resistencia al cambio. Algunos ejemplos
clásicos son, por ejemplo, Blockbuster, Kodak, Blackberry y Commodore. Cuando a uno le va bien, la tentación es ¿para qué lo voy a arreglar si no está roto? Es un riesgo si uno no se da cuenta de que haber llegado hasta aquí no te garantiza el futuro.

En muchos casos, los managers pecan de soberbios, porque suponen que los cambios no necesitan ser gestionados. Los cambios necesitan ser gestionados y, además, se requiere la empatía para entender que el entusiasmo que
los managers puedan tener no necesariamente es el mismo que sienten los demás. Si el manager no puede entender lo que le pasa a su gente, a la que está invitando a cambiar, el riesgo es que se quede solo.

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¿Cómo están viendo los empresarios la cuestión de la educación en negocios? ¿Se puede triunfar sin tener título de maestría?

Yo soy profesor de maestría en la universidad, por lo cual estoy involucrado en esto, y una de las cosas que veo es que los títulos están cada vez más cuestionados como garantía de performance. Seguro que vas a encontrar gente
con la que tu dirías: “Yo voy a armar un proyecto y quiero esta persona conmigo” y no tienes muy claro si tiene una maestría o una medalla de oro o trabaja en una universidad extranjera. No estoy diciendo que no haya que estudiar
—todo lo contrario, hay que saber más que nunca—, pero creo que la educación académica tradicional está en situación de amenaza.

Publicado en Mercados & Regiones número 27, octubre de 2018

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