¿Puede Italia causar una nueva crisis financiera mundial?

Italia es la tercera economía de la Unión Europea (representa el 11% del PBI de Europa) y ha entrado en recesión. Mantiene una deuda que equivale al 131% de su PBI y un proyecto de presupuesto para el 2019 de 2.4% de su PBI.

Las tasas de interés de los bonos italianos se vienen incrementando por mayor percepción de riesgo. Sin embargo, el gobierno actual no parece tener la intención de cambiar su presupuesto, a pesar de la solicitud realizada por la Unión Europea. Todo parece indicar que se avecina una nueva crisis, que se puede extender no solo a Europa sino al resto del mundo. Veamos los temas planteados con mayor detalle.

Italia vive momentos de crisis debido al elevado nivel de deuda, el cual representa el 131% de su PBI y es el segundo ratio más alto de la Eurozona. El proyecto de presupuesto del 2019 presentado por el gobierno italiano incluye un déficit fiscal de 2.4% del PBI. La Comisión Europea no está dispuesta a aceptar el presupuesto presentado, ya que infringe las leyes europeas sobre topes de deuda e incrementa la enorme deuda pública del país.

A pesar de la crisis que se avecina, el gobierno italiano del primer ministro Giuseppe Conte se niega a cambiar el presupuesto, Ante esta situación, la Comisión Europea ha amenazado a Italia con aplicarle medidas disciplinarias; estas medidas incluso pueden acabar en suspensión de fondos europeos para Italia y multas que pueden llegar a ser de hasta el 0.2% del PBI Italiano, aproximadamente 3,500 millones de euros.

Este presupuesto expansivo se debe a que Conte desea cumplir las promesas electorales que le permitieron ganar las elecciones: reducir la edad de jubilación, proporcionar un ingreso universal y recortes de impuestos. Con estas medidas, espera incrementar el consumo y acelerar el crecimiento económico.

El déficit propuesto de 2.4% no es el problema, ya que el límite permitido en la Eurozona es de 3%. El problema es el nivel de deuda pública, que asciende a 131.2% del PBI y equivale a unos 37,000 euros por habitante. Este déficit supera ampliamente el límite propuesto para países europeos, que es de 60% del PBI. Y no hay posibilidades de reducir el ratio deuda/PBI de Italia, ya que las proyecciones de crecimiento del PBI dadas por el Instituto de Estadística Italiano (ISTAT) son de solo 1.1%, contra una proyección anterior de 1.4%. Peor aún, en el tercer trimestre de 2018 el crecimiento fue de tan solo 0.8% interanual y nulo con respecto al segundo trimestre, por lo que la economía se viene frenando. La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) proyecta un crecimiento de la economía italiana de 0.9% para el 2019 y 2020, muy por debajo de las estimaciones del gobierno italiano, que las sitúa en 1.5%.

Podemos ver que muchos de los ingredientes para generar una crisis se encuentran ahí. Esto ha hecho que los inversionistas consideren las medidas tomadas por el gobierno como imprudentes, ocasionando que las tasas de interés se disparen, lo que amenaza con crear un círculo de perdición que abarcaría a toda la economía.

En contraste con la crisis financiera del 2008, actualmente el BCE no se encuentra en condiciones de rescatar al país, ya que ha gastado todas sus herramientas para combatir la crisis anterior. Europa aún no se recupera de la anterior crisis y la economía italiana es muy grande para ser rescatada con las herramientas con que cuenta el BCE actualmente, con tasas en mínimos históricos y hojas de balance infladas por compra de deuda de los países en crisis.

El 23 de octubre, la Unión Europea rechazó el proyecto de presupuesto presentado por Italia y este país tiene hasta tres semanas para modificar su presupuesto. Lamentablemente, el gobierno italiano ha dicho que no lo va a modificar, porque consideran que están por el camino correcto. Si esto sucede, las clasificadoras de riesgo han indicado que van a degradar la calificación de la deuda de Italia, lo que elevaría aún más el costo de los créditos. Esto finalmente hará que los bancos se vuelvan más cautelosos al momento de otorgar créditos, las empresas y las personas tendrán que pagar mayores tasas de interés y, en el peor de los casos, no podrán obtener préstamos. Esto generará un círculo vicioso en el que el crecimiento económico disminuya, el desempleo aumente, menos personas pagarán impuestos, el déficit fiscal se incremente; finalmente, los inversionistas incrementarán su prima de riesgo por mayor percepción de riesgo y el ciclo se repite. A este ciclo se le llama ciclo de perdición.

Finalmente, el tamaño de la economía italiana, la poca capacidad del BCE de poder tomar medidas para salvar al país y la poca o nula intención del gobierno de modificar su plan de presupuesto 2019 pueden generar una crisis que se extenderá por Europa y el resto del mundo.

La deuda italiana se viene incrementado todos los años del presente siglo, esto debido a que presenta déficits de presupuesto todos los años.

La deuda como porcentaje del PBI también muestra un incremento durante el presente siglo y si bien en el cuadro se ve que en los últimos años se ha estancado en torno al 131%, con el déficit presupuestario de 2.4% se espera que este dato empeore, más aún si el gobierno italiano no piensa modificar su presupuesto.

La situación fiscal de la UE aún es bastante mala teniendo en cuenta que el límite autorizado de % de deuda sobre PBI es de 60%, el promedio de la UE está en 83.16%, con países como Grecia con 176.13%, Italia con 131.22% o España con 98.12% y a pesar de estos ratios muchos países aun no logran manejar sus presupuestos y mantienen déficits elevados como Italia 2.4%, España o Francia con 3%. Pero los ojos de los inversionistas están puestos en Italia ya que los otros países en problemas están haciendo esfuerzos por ir mejorando esta situación mientras que Italia va en sentido opuesto.

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