Nueva escalada en la guerra comercial

Artículo de Mario Guerrero, publicado en el Reporte Semanal (del 6 al 10 de mayo del 2019) del Departamento de Estudios Económicos del Scotiabank.

Los mercados financieros reaccionaron con caídas, tras el súbito anuncio de EE.UU. de elevar los aranceles a China de 10% a 25% a partir de este viernes (10/05) sobre un volumen de bienes de US$ 200 mil millones y de aplicar un 25% de arancel a otro conjunto de bienes por US$ 325 mil millones en un tiempo más.

En la práctica esto pone fin a la tregua comercial iniciada el pasado 30/11/18 con la cumbre del G-20, y marca el inicio de una nueva fase dentro de la guerra comercial. Si bien la tregua era temporal y se pactó un plazo de 90 días para alcanzar algún acuerdo (fecha que expiró el 01/03), el buen desempeño de las negociaciones hizo que el presidente Trump extendiera el plazo sin fijar una nueva fecha límite. Hasta el viernes pasado el presidente Trump explícitamente señaló que las negociaciones estaban yendo bastante bien, precisando que se estaban acercando hacia un acuerdo histórico. Hasta ese entonces las expectativas apuntaban a que se anuncie un acuerdo esta semana y que se celebre una cumbre Xi-Trump poco después. Incluso trascendió que el acuerdo implicaría eliminar algunos aranceles bilaterales. Sin embargo, inesperadamente, el presidente Trump anunció el aumento de aranceles, quejándose de la lentitud del proceso y del intento de China de renegociar el acuerdo. Para los mercados financieros el acuerdo era un hecho y no estaban considerando un desenlace tan abrupto.

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La escalada en la guerra comercial introduce un nuevo factor de incertidumbre que podría afectar el desempeño del comercio internacional y profundizar la desaceleración económica global. En particular, introduce mayor incertidumbre para las expectativas de crecimiento económico de China, y con ello para los precios de los metales y las monedas de las economías emergentes.

Las bolsas de EE.UU. cayeron inicialmente -2%, pero luego se recuperaron, cerrando finalmente con una caída de -0.5%, reflejando la resistencia de su tendencia alcista, tal como se observa en el gráfico inferior. Más sensible fue la bolsa de China, que cayó -5.5% en el índice de Shangai (la mayor caída diaria en tres años) y hasta -7.9% en índices de capitalización de pequeñas compañías, perdiendo su tendencia alcista vigente desde enero. En una señal de reacción rápida, el Banco Central de China redujo los requerimientos de encaje para bancos medianos y pequeños a fin de contrarrestar cualquier impacto negativo, liberando el equivalente a US$ 41 mil millones. El yuan se depreció y cayó a su nivel más bajo en 16 semanas respecto del dólar, aunque a pesar de ello acumuló durante la tregua comercial una apreciación de 2.9%, ubicándose en 6.77 yuanes por dólar. Algunos analistas consideran crítico que el yuan supere los 7 yuanes por dólar.

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Con este paso, el presidente Trump buscaría ejercer presión en el último tramo de la negociación, aunque a costa de mayor riesgo. EE.UU. impuso 25% de arancel a China desde Jul.18 sobre bienes de alta tecnología por US$ 50 mil millones y 10% de arancel desde Set.18 sobre US$ 200 mil millones de otros bienes. Son estos últimos los que se están elevando a 25%, equiparando la tasa con los del primer grupo. La premisa que los aranceles no generan costos para EE.UU. es errónea. El efecto general es que las exportaciones de EE.UU. hacia China están cayendo más rápidamente que las importaciones de EE.UU. desde China. A nivel global, la inestabilidad de la política comercial de EE.UU. está causando debilidad en las exportaciones globales y la producción industrial.

Se tenía pactada una reunión entre ambas delegaciones para este miércoles (08/05). No es claro que tras esta escalada la delegación china asista, pero este paso será crucial para que las negociaciones continúen a pesar de todo. De cambiar el tono de las conversaciones el riesgo es que la escalada comercial podría prolongarse por varios meses y ya no sea tan claro que se esté cerca de un acuerdo final.

La clave estará en cómo separar al presidente Trump del resto de su equipo negociador en términos de quién tiene más probabilidad de dirigir las negociaciones hacia un acuerdo final.

Bajo este nuevo escenario, la Fed podría inclinarse a un sesgo más expansivo (dovish), luego que en su última reunión señaló que no veía una fuerte justificación para mover las tasas de interés. La probabilidad de recorte de tasa de interés de referencia de la Fed se ha elevado de 0% al inicio de la tregua comercial a 62% en la actualidad. Esto va en línea con lo sugerido por el presidente Trump para mantener el dinamismo de a economía de EE.UU. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años que en aquel momento descendió por debajo de 3.00%, hoy lo hace por debajo de 2.50%, con una pendiente mucha más plana, tras la inversión de la curva de rendimiento luego de la reunión de la Fed de marzo.

Para los mercados financieros (acciones, commodities, monedas, etc.) el 2T19 se perfila como correctivo, no tan intenso como el 2T18 cuando se produjo el primer impacto de la guerra comercial, pero recortaría parte de las ganancias luego de un 1T19 bastante favorable.

Para el mercado cambiario, estos shocks externos agregan incertidumbre sobre los flujos de capital hacia mercados emergentes y, por tanto, volatilidad sobre el comportamiento de las monedas. Si bien la reacción inicial no parece ser tan brusca como en el pasado, el mercado no ha estado posicionado para este tipo de eventos. No prevemos ventas significativas dado los atractivos diferenciales de tasas de interés (carry trade), los buenos fundamentos económicos del Perú y la postura expansiva de la política monetaria. Más probable es un aumento de la demanda de coberturas cambiarias para aquellos inversores de bonos expresados en soles. Los rendimientos de los bonos soberanos subieron 3pbs en promedio como reacción inicial.

El apetito por coberturas podría impulsarse por el reciente abaratamiento de las mismas, tras la flexibilización de los límites de estas operaciones por parte del BCR. Esta mayor demanda podría ejercer una presión temporal sobre el tipo de cambio. Técnicamente vemos un rango entre S/. 3.29 y S/.3.32 en el muy corto plazo. Mas allá no tenemos por ahora suficiente visibilidad para mover nuestra proyección de tipo de cambio para este año, la misma que mantenemos en S/.3.30.

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